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martes, 19 de noviembre de 2019

MARCHA EN CHILE PARA PEDIR QUE LA EDUCACIÓN DEJE DE SER UN “BIEN DE CONSUMO”

Miles docentes y estudiantes marcharon este lunes por el centro de la capital chilena para pedir que la educación deje de ser un “bien de consumo” y se convierta en un servicio “gratuito y de calidad”, cuando el estallido social que vive el país suramericano entra en su cuarta semana.

“En este despertar del país, la educación ha estado en el centro de las demandas.
La gente reclama que deje de ser un bien de consumo, de mercado, y que sea un derecho social”,
afirmó el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar,
quien aseguró que las protestas “no se van a detener hasta que en Chile haya un cambio real”.



Fuente de la noticia: https://www.efe.com/efe/america/sociedad/marcha-en-chile-para-pedir-que-la-educacion-deje-de-ser-un-bien-consumo/20000013-4108549

martes, 12 de noviembre de 2019

CARA, ELITISTA Y “ANGUSTIANTE”: LA EDUCACIÓN, CENTRO DE LOS CONFLICTOS SOCIALES EN CHILE


El Crédito con Aval del Estado es un dispositivo financiero que calza perfectamente con el modelo neoliberal instalado en Chile, y es el centro de la ira de los manifestantes
Créditos equivalentes a préstamos inmobiliarios, matrículas exorbitantes y un sistema de endeudamiento organizado por el Estado: la educación ha estado en el centro de los conflictos sociales que se han sucedido en Chile a lo largo de los últimos 30 años.
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“Actualmente yo no sé cuánto debo, porque con los intereses debo más del monto total que costaba la carrera. Va sumando y sumando y tuve que contratar un crédito para pagar los intereses de mi primer crédito”, dijo a la AFP Paulina Gómez, una periodista de 34 años.
Dos semanas después del comienzo de las protestas en el país, durante una reunión ciudadana —como tantas que tienen lugar todos los días en Santiago— sobre el tema del endeudamiento estudiantil, los testimonios se suceden y pintan el mismo cuadro: relatos de deudas de varias decenas de miles de dólares que crecen como consecuencia de tasas de interés que asfixian a los jóvenes.
Aval del Estado
“A finales de los años 90, los recursos del Estado eran insuficientes para los estudios, lo que generó este endeudamiento”, explica Gonzalo Muñoz, especialista en educación y profesor en la Universidad Diego Portales.
Fue en esa época en la que nació el CAE (Crédito con Aval del Estado), un dispositivo financiero que calza perfectamente con el modelo neoliberal instalado en Chile y que es el centro de la ira de los manifestantes.
Guillermo Jobia, un jurista de 24 años recientemente recibido, dijo a la AFP que pagó por estudiar el equivalente a “una casa”, y eso siendo becario. “Estoy endeudado hasta 20 millones de pesos (unos US$ 27,000) y creo que no voy a terminar de reembolsarlo, a menos que gane… no sé, una cosa imposible aquí”.
La mayoría de los jóvenes chilenos trabajan durante su formación, pero en empleos precarios de baja remuneración en un país en el que el salario mínimo es de unos US$ 420.
Gunther Birchmeier, de 30 años, no conseguía, con sus trabajos como camarero o empleado de supermercado “por las noches o los fines de semana”, reunir los 500 euros mensuales que costaba su facultad. “La universidad me bloqueó y no podía seguir estudiando”, cuenta.
Hace cinco años que rembolsa los préstamos que recibió, y le “quedan 15”. Y además, “tienes que ver el tema de los intereses, porque una cosa es lo que te prestaron y otra es con el interés. Me prestaron 10 millones (unos US$ 13,300) y estoy pagando como 20 millones, 100% más”, calcula. Como empleado en una empresa de ciberseguridad, Gunther carece de todo ahorro. “Estoy atrapado. Si me despiden, no tengo nada”.
Angustia
A Paulina la agencia encargada del cobro de las deudas la “acosa” con cartas y llamados telefónicos, incluso en su lugar de trabajo. “Actualmente no pago, porque no tengo la liquidez y si pagara tendría que pagar solo los intereses, que son más o menos 5 millones de pesos”, unos US$ 6,700.
“Los políticos de este país que se pongan los pantalones y que nos den una solución definitiva para acabar con esta angustia, porque es una angustia el tener que privarte de otras cosas para poder pagar esto, una cuestión de nunca acabar”, reclama.
Hoy Paulina está preocupada por los estudios de su hijo de 10 años. “En Chile la enseñanza pública es horrible: 40 alumnos por clase con una sola maestra. Vamos a apretarnos el cinturón para que pueda ir a una escuela privada…”.
La educación en Chile es como una serpiente de mar que reaparece con cada movimiento social desde el fin de la dictadura, en 1990, como sucedió en 2006 con la “rebelión de los pingüinos”, así llamada por la corbata azul y la camisa blanca del uniforme de los liceos.
“Los más jóvenes tendrán otras condiciones”, piensa Muñoz. “Estas dificultades afectan a quienes terminaron sus estudios en los últimos 15 años. El sistema Bachelet cambió las cosas”.
En 2015, durante su segundo mandato presidencial (2014-2018), Michelle Bachelet permitió a los jóvenes más pobres (el 60% más modesto) acceder gratuitamente a los estudios universitarios. La ley acabó además con un sistema de selección impuesto para poder ingresar a los colegios públicos.


Fuente de la noticia: https://gestion.pe/mundo/chile-cara-elitista-y-angustiante-la-educacion-centro-de-los-conflictos-sociales-en-chile-noticia/


martes, 5 de noviembre de 2019

LA EDUCACIÓN ES FOCO DE CONFLICTO SOCIAL EN CHILE


Créditos equivalentes a préstamos inmobiliarios, matrículas exorbitantes y un sistema de endeudamiento organizado por el Estado: la educación ha estado en el centro de los conflictos sociales que se han sucedido en Chile a lo largo de los últimos 30 años.
“Actualmente yo no sé cuánto debo, porque con los intereses debo más del monto total que costaba la carrera. Va sumando y sumando y tuve que contratar un crédito para pagar los intereses de mi primer crédito”, dijo Paulina Gómez, periodista de 34 años.

Dos semanas después del comienzo de las protestas en el país, durante una reunión ciudadana -como tantas que tienen lugar todos los días en Santiago- sobre el tema del endeudamiento estudiantil, los testimonios se suceden y pintan el mismo cuadro: relatos de deudas de varias decenas de miles de dólares que crecen como consecuencia de tasas de interés que asfixian.
Aval del estado
“A finales de los 90 los recursos del Estado eran insuficientes para los estudios, lo que generó este endeudamiento”, explicó Gonzalo Muñoz, especialista en educación y profesor en la Universidad Diego Portales.
Fue en esa época en la que nació el CAE (Crédito con Aval del Estado), un dispositivo financiero que calza perfectamente con el modelo neoliberal instalado en Chile y que es el centro de la ira de los manifestantes.
Guillermo Jobia, un jurista de 24 años recientemente recibido, dijo a la AFP que pagó por estudiar el equivalente a una casa, y eso siendo becario. “Estoy endeudado hasta 20 millones (unos 27.000 dólares) y creo que no voy a terminar de reembolsarlo, al menos que gane, no sé, una cosa imposible aquí”.
La mayoría de los jóvenes chilenos trabajan durante su formación, pero en empleos precarios de baja remuneración en un país en el que el salario mínimo es de unos 420 dólares.
A Paulina la agencia encargada del cobro de las deudas la acosa con cartas y llamados telefónicos, incluso en su lugar de trabajo. “Los políticos de este país que se pongan los pantalones y que nos den una solución definitiva para acabar con esta angustia”, reclama.
Hoy, Paulina, está preocupada por los estudios de su hijo de 10 años. “En Chile la enseñanza pública es horrible: 40 alumnos por clase con una sola maestra”.
La educación en Chile es como una serpiente de mar que reaparece con cada movimiento social desde el fin de la dictadura, en 1990, como sucedió en 2006, con la rebelión de los pingüinos.


Fuente de la noticia: https://www.laopinion.com.co/mundo/la-educacion-es-foco-de-conflicto-social-en-chile-186540#OP

domingo, 27 de octubre de 2019

BREVÍSIMO COMENTARIO SOBRE LA CRISIS DE LAS CIENCIAS SOCIALES DESDE EL LEVANTAMIENTO POPULAR EN CHILE


El levantamiento popular en Chile contra el régimen de expoliación capitalista, cuya cabeza visible ocasionalmente es la del presidente Sebastián Piñera, no se genera de la noche a la mañana. Luego del sangriento derrocamiento de Salvador Allende, la “privatización de la vida humana” fue una constante y en aumento desde la Chile de Pinochet. Ello acontece no solamente con la desigual distribución de las riquezas, sino también con el injusto tipo de producción de riquezas que no atiende las necesidades del pueblo chileno.

Hoy día, la misma televisión chilena oculta los sucesos que mantienen al país en vilo difundiendo la misma programación “como si nada pasara”. Chile es un país donde es escasa la participación en los procesos eleccionarios (a pesar de que ese hecho se oculta en los medios informativos mundiales), donde en general quienes más participan no son las camadas jóvenes. Chile es un país donde quienes manifiestan justamente no se sienten representados por organización alguna, con lo que acontece un final abierto y, a su vez, el mismo régimen expoliador no tiene referente alguno con quien negociar. Chile es un país donde el terrorismo de Estado no ha sido juzgado por las instituciones, por lo que pretendidamente ocultada bajo la fachada de una democracia espuria, se visibiliza con fuerza.
A ello se suma la “responsabilidad de una academia” que no ha sabido prever que, al menos, se daban las condiciones de posibilidad de un levantamiento popular, cuestión que no se reduce a Chile, tampoco ha alertado que se daban las condiciones de posibilidad de un Lula reemplazado en poco tiempo por un fascista (en este caso Bolsonaro), que tampoco han alertado de la posibilidad de los recientes sucesos de movilización popular en El Ecuador. La crisis de las ciencias sociales se manifiesta en que siempre, en estos casos, analizan e interpretan “detrás de las noticias”.
¿Y por qué esa falta de previsión? ¿Acaso no será por cuanto, tendencialmente, la academia se encierra en sí misma, donde cada uno de sus integrantes busca el propio ascenso dentro de la puja en la carrera de la mercantilización de los títulos? ¿Acaso no será en la medida en que haya una “academia militante” que no puede trascender los límites de las reglas impuestas por quienes ejercen el poder de decidir qué debe ser escuchado y qué no?
Entre tanto, los gobiernos no se pronuncian acerca del sufrimiento manifestado por el pueblo chileno, los medios masivos de comunicación desinforman y tergiversan la cuestión, especialmente los que responden a los grupos más concentrados que acusan a Rusia, Cuba y Maduro de originar las protestas sociales en Chile, lo que resulta funcional quienes odian a Rusia, Cuba y Maduro.



Por
Miguel Andrés Brenner
Buenos Aires, Argentina
Octubre 2019

lunes, 9 de abril de 2018

Michael W. Apple, educador y crítico de la educación chilena: “Chile es como un experimento perverso y permanente del neoliberalismo”


El académico de la Universidad de Wisconsin y autoridad mundial de la pedagogía crítica evalúa la palada final con que el gobierno de Piñera sepultó la sanción al lucro en la educación y el proyecto que acababa con el CAE. “No hay evidencia alguna de que una política educativa como esa genere desarrollo. Ni siquiera en la Trump University”, declara.

A un ritmo despiadado entre conferencias en universidades y think thanks chilenos dedicados a la educación, Michael W. Apple, dice alegrarse de estar una temporada lejos del radio de influencia de Donald Trump en EEUU. El principal teórico de la pedagogía crítica del mundo, académico de la Universidad de Wisconsin vino a nuestro país a presentar su más reciente libro titulado “¿Puede la educación cambiar a la sociedad?”. Una pregunta que -asegura- no es para nada retórica. Más bien es una excusa para advertir sobre la molestia que los grupos dominantes sienten ante las más recientes victorias de los educadores.
Hace poco, Apple se ha enterado de que el Tribunal Constitucional sepultó el artículo 63º de la Ley de Educación Superior que sancionaba el lucro en la educación y que el Ministro de Educación, Gerardo Varela, notificó que el gobierno optará por retirar el proyecto enviado por la expresidenta Michelle Bachelet que reemplazaba el CAE Por un crédito estatal diferenciado por ingresos. El pedagogo dice estar sorprendido, pero no del todo ante la figura de la retroexcavadora. “Cualquier tipo de avance en materia de políticas públicas referidas a la educación, son los que provocan que el neoliberalismo y la derecha estén restando recursos a la educación pública. Recursos que sí tienen las escuelas y universidades religiosas. Esto ha provocado, entre otras cosas en EEUU, el auge del homeschooling, que llevan adelante padres descontentos con el sistema escolar y que deciden educar a sus hijos en casa. A su vez esto impulsa la paradoja de jóvenes que llegan a la universidad replicando ideas racistas, antievolutivas y fundamentalistas propias de comunidades cerradas”, lamenta.
“En todo el mundo la derecha ha sido hábil en conectarse con los temores reales de la gente y creo que nosotros no hemos sido tan hábiles. Es cosa de escuchar al presidente Piñera: él se comunica a través de un español muy simple, no cita a grandes autores, ni obras relevantes y eso le da una ventaja respecto a los grupos oprimidos para quienes las escuelas siguen siendo lugares de importancia. Las personas más pobres saben que si no lo logras completar la enseñanza secundaria no podrás ser útil al sistema”, sintetiza el estadounidense sobre el poder del discurso progresista.
La negación de los dinosaurios y del Big Bang
Este sistema de valores es -para Apple- un proyecto tan cultural como político y que genera una tremenda violencia simbólica. Algo que no es ajeno a nuestro país, cree el experto. “Chile es como un experimento perverso y permanente del neoliberalismo, un invento en constante cambio y prueba. El neoliberalismo opera a través de instituciones legitimadas para poner a las personas en escenarios que siempre cambian y donde la falta de memoria colectiva es una herramienta que le es funcional”, dice como respuesta al título de su libro. “¿Puede la educación cambiar a la sociedad?”, pregunta de nuevo el conferencista invitado por la Facultad de Pedagogía de la UAHC.
“Un enfoque como éste permite ver el mundo de otra manera y entender quiénes ganan ante ciertas realidades cuando, por ejemplo, las madres y dueñas de casa, realizan un trabajo capital, complejo que no es remunerado ni reconocido”, ejemplifica Apple. Recomienda que la comunidad dentro y fuera de la escuela vea el mundo a través de los ojos del neoliberalismo, un sistema asesino y despiadado con las minorías sexuales, étnicas y los más pobres que está dando un brusco giro a la derecha en materia educativa, piensa.
En las escuelas privadas de EEUU, las principales cunas de líderes, conviven el ABC del capitalismo con la negación de los dinosaurios y el big bang. Ideas que se propagan por el mundo a la velocidad de la postverdad y las teorías de que la Tierra es plana. “En mi país hay textos de historia muy, muy conservadores donde puedes leer cosas aborrecibles como: “los esclavos eran personas que venían a EEUU desde África en busca de trabajo. Desde luego eran “invitados” para ocupar esos puestos de trabajo”. Otros, incluían anexos donde se hablaba ligeramente sobre la “contribución de la mujer y otros grupos minoritarios a la sociedad norteamericana”. La persona que escribió este tipo de cosas como material escolar debería estar en la cárcel”, considera el profesor.
-Usted siempre se ha declarado un pesimista de la forma en que Chile conduce su política educativa. El hecho de que se haya detenido el proyecto que prohibía el lucro en la educación y el que creaba un crédito estatal diferenciado, ¿qué reflexión le generan?
-Que en tan poco tiempo se le haya entregado tanto espacio a quienes desean lograr más ganancias a costa de la educación para mí es un desastre. No hay evidencia alguna de que una política educativa como esa genere desarrollo. Ni siquiera en los EEUU y la administración de Trump -que ya tenía su propia universidad con fines de lucro, la Trump University-, se ha legitimado algo así desde un gobierno. Me refiero a desregular un sistema que ya existe. Claro, ahora habrá un precedente del daño que estas políticas mercantiles generan con la destrucción en la educación y el aumento de las brechas de pobreza que crea más deuda para los estudiantes y sus familias y que quizás sea útil a otros gobiernos. Esta explotación del cuarto sector de la producción genera un doble efecto en estos estudiantes de menores recursos porque no sólo deben pagar estos préstamos a la banca, sino que más tarde verán cómo pierden sus seguros de salud ya privatizados o cómo dejan de ser sujetos de crédito para esos mismos bancos, una vez egresados con la deuda. Esa desregulación es muestra de cómo un Estado elude su responsabilidad ante una deuda que debería ser, en muchos casos, adoptada por él.
-Usted ha realizado gran parte de su trabajo de investigación en Finlandia, un modelo educativo para muchos. ¿Qué omisiones cree que se cometen cuando se postula a este país como la solución a la crisis educativa?
-He escuchado a muchos países e instituciones que proponen mirar hacia lo que se hace en Finlandia. Un país donde casi la totalidad de los profesores tienen, como mínimo, grados de magister; donde existe una gran integración del sistema escolar y los sueldos duplican o triplican el del promedio en Latinoamérica. En Finlandia los profesores tienen poderosos sindicatos y se les paga de una manera respetable. Eso es algo que hay que considerar antes de cualquier aventura, ya que cuentan con una gran autonomía para operar. Se suele pasar por alto también que la gran red de seguridad social de ese país, producto de una sólida socialdemocracia, se traduce en un muy buen sistema de salud, bajas tasas de pobreza y buenos puestos de trabajo. Entonces, si Chile o cualquier país deseasen mejorar su educación acudiendo a esta formulación, lo principal sería optar a un sistema como ese en su conjunto antes de cualquier otra consideración.
En esa comparación, también hay algo relevante que tenemos que recordar sobre Finlandia, y esto es que tienen muy pocos inmigrantes. Hay políticas sobre el tema que han sido bastante inflexibles pero que se están cambiando. No estoy de acuerdo con ellas, pero esa es también una buena razón que les ha permitido concentrarse en que sus escuelas funcionen tan bien y con ese nivel de respeto hacia sus profesores. Creo que Chile, si lo desea, puede seguir desde una buena distancia a Finlandia. Conozco muy pocos países que en algunos aspectos humanos y sociales funcionen mejor que Finlandia, y creo que el trato a sus migrantes es uno de ellos.


Fuente
http://www.theclinic.cl/2018/04/06/michael-w-apple-educador-critico-la-educacion-chilena-chile-experimento-perverso-permanente-del-neoliberalismo/

jueves, 7 de mayo de 2009

Chile, la nueva Ley General de Educación

La Política es un medio muy eficaz para provocar cambios, o para conservar el orden social vigente. Si queremos una escuela al servicio de una verdadera democracia, es necesario impulsar políticas activas que nos lleven a ese puerto. Publico ahora un documento del FLAPE, que me ha llegado, respecto de las políticas aplicadas en Chile:

El Congreso Nacional chileno aprobó finalmente en el mes de abril la nueva Ley General de Educación (LGE), en reemplazo de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) sancionada durante el régimen pinochetista.
El modelo educativo neoliberal de la LOCE fue puesto en cuestión fuertemente gracias a la activa movilización estudiantil de 2006 (los pingüinos); tras la cual la discusión se centró en el debate de una ley superadora de la municipalización educativa, contra la privatización y hacia una educación pública y gratuita.
Estos sectores exigieron la derogación de la legislación educativa heredada de la dictadura, poniendo de manifiesto la crisis del sistema educacional chileno y realizando una crítica radical a un modelo que se sostiene en la competencia y que reproduce las desigualdades sociales del país andino.
A pesar de las luchas y resistencias de vastos sectores, la nueva ley no ha conseguido superar los pilares de la vieja institucionalidad, manteniendo una orientación de mercado, el carácter subsidiario del Estado en educación y la descentralización territorial.
Con su aprobación, de alguna manera se está clausurando la discusión y perpetuando un sistema "concientemente estructurado por clases sociales", como ya señalaba el informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) del año 2004.
Ante esta realidad, desde FLAPE, y sumándonos a las declaraciones del Foro Nacional Educación de Calidad Para Todos, llamamos a iniciar y promover el debate, y a velar por la participación de la sociedad civil en la formulación, la aplicación y el seguimiento de las estrategias de fomento de la educación, en pos de una educación de calidad para todos.

FORO NACIONAL
EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA TODOS
DECLARACIÓN PÚBLICA ACERCA DE LA LEY GENERAL DE EDUCACIÓN
1- La Ley General de Educación (LGE), recientemente aprobada en el Congreso Nacional chileno, constituye un peldaño superior respecto de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), pero mantiene los pilares de la actual institucionalidad educativa nacional y, por consiguiente, su gran inequidad: su orientación de mercado que prefiere la competencia a la cooperación y que distribuye la educación según el pago que puedan hacer las familias (financiamiento compartido); el carácter subsidiario del Estado en educación y la descentralización territorial, por la cual se traspasa a la educación todas las desigualdades que afectan a los municipios.

2- Es pertinente situar el análisis sobre la LGE en el contexto del debate sobre los efectos de la actual crisis financiera y la eventual construcción de un nuevo orden mundial. Las economías más desarrolladas han enfrentado la crisis con una intervención decidida del Estado no sólo como regulador, sino también como actor económico. Y varios de los líderes mundiales expresaron en la inauguración de la última cumbre de la ONU la necesidad de refundar el capitalismo, “regulándolo” y terminando con la “anarquía”. Esta dirección planetaria parece ir en la dirección contraria de las lógicas contenidas en la Ley General de Educación (LGE).

3- En la práctica, esta ley refuerza lo que ya observaba la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), el año 2004, respecto a que el sistema educacional chileno está “concientemente estructurado por clases sociales”, reforzando las desigualdades de origen de los estudiantes. El Informe de seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo (2009) señala: “En el mundo en desarrollo Chile es con frecuencia mirado como un ejemplo de reforma de la governanza basada en la elección de escuelas.

Durante más de dos décadas Chile tiene un sistema nacional de vouchers para la escuela. Sin embargo, también en este campo, los resultados han sido decepcionantes” (p.161).

4- Al mantenerse en la LGE la primacía de la libertad de enseñanza por sobre el derecho a la educación, se posibilita constitucionalmente que las responsabilidades del Estado queden a merced de los postulados del negocio de la educación. Por ello no resulta sorprendente que entre los años 1990 y 2004, se hayan creado cerca de 1600 colegios particulares subvencionados y cerrado alrededor de 60 establecimientos municipales.

5- Se requieren profundas modificaciones a la LOCE y al modelo de gestión del sistema basado en la administración por parte de los sostenedores particulares, que la LGE no contempla. Es necesario garantizar la existencia de un organismo público descentralizado que administre la educación en las comunas. Como muestran las experiencias exitosas en otras partes del mundo, es preciso que estas instituciones incorporen a los actores de la comunidad local, además de recibir un adecuado apoyo técnico-pedagógico y financiero.

5- Dentro de los compromisos del acuerdo de Dakar, suscrito por nuestro país, hay algunos que claramente no se cumplen en el contexto de la realidad chilena y de la tramitación de la LGE. Podemos mencionar en el ámbito de los compromisos generales:
• Velar por que, de aquí a 2015, todos los niños, y sobre todo las niñas que se encuentran en situaciones difíciles y los que pertenecen a minorías étnicas, tengan acceso a una enseñanza primaria gratuita y obligatoria de buena calidad y la terminen.
• Velar por que sean atendidas las necesidades de aprendizaje de todos los jóvenes y adultos mediante un acceso equitativo a programas adecuados de aprendizaje y de preparación para la vida diaria.
• Mejorar todos los aspectos cualitativos de la educación, garantizando los parámetros más elevados, para conseguir para todos resultados de los aprendizajes reconocidos y mensurables, especialmente en lectura, escritura, aritmética y competencias prácticas esenciales para la vida diaria.

6- También podemos mencionar el compromiso de velar por la participación de la sociedad civil en la formulación, la aplicación y el seguimiento de las estrategias de fomento de la educación. En suma, la LGE no responde a las expectativas de amplios sectores de la sociedad chilena. Por ello, su aprobación no debe llevar a la clausura del debate, sino que a iniciarlo. Creemos que los desafíos pendientes frente a los compromisos del acuerdo de Dakar deberán trasladarse al campo programático presidencial, donde esperamos que las candidaturas se comprometan con una Educación de Calidad Para Todos, en un nuevo gobierno y en un nuevo parlamento.

Santiago Abril 2009
Foro Nacional de Educación de Calidad para Todos.

Fuente http://www.foro-latino.org/info_flape/doc_info77/Declaracion_publica.pdf

jueves, 19 de junio de 2008

Desigualdad Social en la Educación

Resumen:
El problema de la distribución marcadamente desigual de los resultados escolares entre los niños de distinta pertenencia social, constituye uno de los principales desafíos de la educación chilena actual, y que se halla íntimamente ligado al problema de la calidad de la educación, foco central de las políticas educacionales durante las últimas décadas. Es esto algo que ha planteado la propia UNESCO desde la Conferencia de La Habana, celebrada en 2002, en la cual se hiciera ver que se trata de dos aspectos inseparables de la realidad educativa, que no pueden ser por tanto considerados aisladamente uno del otro.

En el caso particular de Chile, se dispone hoy de información suficientemente confiable que permite describir la repartición social de la repitencia, la deserción y el fracaso escolar, los que afectan en una proporción incomparablemente mayor a los niños de los sectores sociales desfavorecidos. Una constatación similar se deriva de los resultados de las pruebas SIMCE, las que muestran que los puntajes que alcanzan esos mismos niños son significativamente más bajos que los promedios de los alumnos provenientes de hogares situados en los tramos más altos de la jerarquía social. Y los restantes indicadores de la inequidad escolar así también lo señalan, como es el caso de los resultados de los recientes ensayos de la Prueba de Selección Universitaria indican que en las pruebas de lenguaje el grupo de 23 municipios con ingresos altos obtuvo un promedio de rendimiento en sus colegios de 485,4 puntos, cifra que en los planteles alcanza tan sólo a 453 puntos; en lo concerniente a las matemáticas, se constatan diferencias semejantes, ligeramente menores entre ambas categorías de establecimientos, que alcanzan 483,6 y 456, 9 puntos respectivamente (El Mercurio, 5 /09/ 2004).Como lo ha puesto en evidencia la investigación educacional en torno al problema de la desigualdad socioeducativa, que ha dado lugar a numerosos trabajos desde los años sesenta, entre ellos algunos tan célebres como los de Bourdieu y Passeron o de Basil Bernstein, no son pocas las variables que intervienen en la generación de aquélla. Es decir, una diversidad de factores contribuye a su existencia, y se ha comprobado reiteradamente que algunos de ellos se sitúan en los procesos mismos de enseñanza y aprendizaje, entre los cuales cabe mencionar, en particular, las diferencias culturales o socioculturales, y las variaciones en distancia cultural a la escuela que se siguen de ella.

También hay otros factores específicamente escolares que inciden en la generación de la desigualdad social de educación, como por ejemplo de las expectativas negativas que los profesores suelen tener con respecto a las posibilidades de aprendizaje de los niños que pertenecen a los sectores sociales desfavorecidos, en las cuales se manifiestan sobre todo prejuicios, estereotipos y otras formas semejantes de apreciación social que rigen en la sociedad en su conjunto, pero que están también presente en la escuela, e incluso en el discurso pedagógico mismo. En lo que respecta a la distancia cultural, importa señalar que designa el grado de concordancia o de lejanía que se da entre las características culturales de los alumnos, por una parte, y las que son propias de los procesos escolares, por la otra; y una de cuyas manifestaciones está dada por las diferencias sociales de lenguaje que son de relevancia en la escuela, en donde los aprendizajes se apoyan constantemente en intercambios y producciones verbales. Si bien la noción de distancia cultural es un concepto elaborado por Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron en el curso de los años sesenta, cabe decir que conserva plena actualidad, y no sólo eso sino además que ha sido objeto de confirmación reiterada por investigaciones que se han realizado ulteriormente, en los marcos disciplinarios diversos que abordan el estudio del hecho educativo: sicologías cognitiva social e intercultural, sociología y antropología de la educación, sociolingüística, pedagogía. En efecto, en todos estos campos de investigación se pueden hallar observaciones que vienen a corroborar y explicar la presencia e influencia de la distancia cultural en dominios particulares del aprendizaje escolar, a veces incluso sin hacer explícita referencia a ella. Y es algo tanto más importante de considerar si se tiene presente que la población escolar se caracteriza hoy por su carácter extremadamente heterogéneo, ya que forman parte de ella niños de los distintos ámbitos sociales y culturales. No obstante, los mismos estudios acerca de la inequidad socioeducacional han dejado al descubierto, asimismo, el impacto de las diferencias de ingresos entre las familias de los alumnos, es decir, la incidencia del factor económico, el cual paradójicamente tiende a ser por completo ignorado en los recientes análisis los economistas a propósito de la distribución marcadamente desigual de los ingresos que se observa actualmente. Pues en forma casi unánime han coincidido en la afirmación de que ésta sólo podría empezar a reducirse a través de la educación, con lo cual se está sosteniendo implícitamente que los resultados que obtienen en la escuela los niños procedentes de sectores de bajos ingresos no guardan relación alguna con la ausencia de recursos económicos en que transcurre la existencia de sus familias y la suya propia. Es un punto de vista que bien vale la pena tener presente, sobre todo a fin de subrayar el hecho de que tomar en consideración los factores de índole sociocultural que inciden en la inequidad educacional no significa en ningún caso negar la influencia sobre ésta del elemento socioeconómico, que se ejerce con una intensidad tanto más grande en sociedades en las que una amplia proporción de la población percibe reducidos ingresos.

Ahora bien, en lo que respecta a la acción de los factores socioculturales, una referencia ineludible se halla en los trabajos pioneros de Bourdieu y Passeron, principalmente en su primera obra de sociología de la educación "Los Estudiantes y la Cultura", publicada en español en 1971. Su título original en francés, "Los Herederos", resalta mucho mejor sin duda el hecho que en este libro se investiga y analiza extensamente, esto es, que los alumnos que suelen tener éxito en la escuela pertenecen en gran mayoría a familias dotadas de un elevado nivel de instrucción, poseedoras por ende de un capital de tipo cultural que es heredado por sus hijos a través de la socialización que tiene lugar desde las edades más precoces en el espacio hogareño. Por lo cual, dichos niños cuentan con un bagaje de experiencias, saberes, formas de lenguaje y disposiciones que representan una ventaja considerable en el momento de ingresar a la escuela y abordar los aprendizajes que allí tienen lugar. En otros términos, los obstáculos de orden económico no son de por sí suficientes para explicar las tasas diferenciales de mortalidad escolar de los alumnos de distinta procedencia social, ya que "existe una predisposición socialmente condicionada a adaptarse a los modelos, a las reglas y a los valores que rigen en la escuela". Vale decir, pues, que para los alumnos que no son integrantes de las clases cultivadas, la adquisición de la cultura escolar representa una empresa mucho más laboriosa y difícil, e incluso para ellos a menudo reviste la forma de un verdadero proceso de aculturación, o sea, de adquisición de modelos culturales exógenos, que no forman parte del universo al cual se pertenece. En las diferencias que se advierten en lo concerniente a esas adquisiciones preescolares están implicadas también actitudes o disposiciones diferenciales hacia la escuela y sus saberes. Las variaciones de orden cultural, o sociocultural, ejercen una influencia global y constante sobre los procesos formales de aprendizaje, como se puede apreciar por ejemplo en el caso del primero y más fundamental de éstos, el aprendizaje de la lectura, del cual depende en buena medida toda la escolaridad siguiente de los alumnos. Pues se ha advertido, en efecto, que el contacto precoz con libros en el seno del hogar, que se acompaña casi siempre de la posibilidad observar la conducta lectora en los miembros del entorno cotidiano, al igual que la experiencia de lectura conjunta del niño y alguno de sus padres, se traduce en una facilidad mucha mayor para la adquisición de las destrezas de lectura, comparativamente a los niños que han estado privados de dicha experiencia, cuya presencia está estrechamente ligada al nivel de instrucción de los padres. Por otra parte, se ha comprobado igualmente que la distancia cultural se traduce asimismo en el hecho de que el niño de los medios sociales desfavorecidos a menudo no tiene una experiencia previa de las normas y códigos de conducta que son de uso cotidiano en la escuela, de manera que al llegar a esta tiene que aprender a desenvolverse en un mundo con el que no están familiarizados, lo que constituye un obstáculo adicional para sus aprendizajes, ya que dichos códigos y normas no son objeto de una enseñanza explícita en el seno de la institución escolar. Sin embargo, la existencia y los efectos sobre el aprendizaje escolar de las diferencias culturales no son tomadas en cuenta por la institución escolar, según Bourdieu y Passeron (1971), lo que hace que la relación de lejanía o proximidad cultural con la escuela sea uno de los mecanismos determinantes de dificultades de aprendizaje para los niños que pertenecen a los sectores socialmente desfavorecidos, que se traduce en las elevadas tasas de repitencia y deserción que los afectan. Y a ello no es ajeno, sin lugar a dudas, el marcado esencialismo que ha caracterizado el pensamiento pedagógico, acostumbrado a razonar en el plano puramente abstracto de lo idéntico y universal, haciendo caso omiso de las diferencias que separan a los alumnos de diversa pertenencia social.

También en los restantes dominios del aprendizaje escolar operan las consecuencias de la distancia cultural a la escuela, como se desprende en el caso de las matemáticas de los trabajos de Teresinha Carraher (1991) y sus colaboradores acerca de las matemáticas que manejan los niños que trabajan en calidad de vendedores en las ferias de Recife, en Brasil. Allí se constata, en efecto, que las experiencias de naturaleza matemática que tienen los niños antes de ingresar a la escuela son culturalmente variables, y que preparan en distinto grado, además, para abordar con éxito o no el aprendizaje de la matemática escolar. Así, niños vendedores de Recife a una temprana edad son diestros matemáticos, y poseen un grado de saber y destreza incluso superior al de los escolares de su misma edad. Sin embargo, cuando se enfrentan a problemas escolares tienen dificultades considerables, que los conducen a menudo al fracaso, lo que es dable explicar como consecuencia de la distancia cultural que se da entre los saberes y destrezas que efectivamente poseen y aquellos que son utilizados en la escuela, en una situación completamente distinta a la de la feria, y con un tipo de problemas que nada tiene que ver con los que en ésta se plantean.

No está de más recordar que lo más característico de los análisis de Bourdieu y Passeron en torno a la educación escolar y sus desigualdades, radica en el hecho de que incorporan a ellos la dimensión cultural, esto es, la diversidad de maneras de actuar, de pensar y de sentir que son consustanciales al mundo humano, y que se manifiestan también al interior de las sociedades que poseen un alto grado de diversificación interna. Por todo ello importa recordar, a título de confirmación adicional de los efectos de la distancia cultural, los antecedentes que proporciona el campo antropológico, autores diversos como Margaret Mead, Clyde Klukhohn y Ralph Linton, que no sólo hacen ver que los niños se educan de distintas maneras en diferentes sociedades y varía ampliamente al mismo tiempo lo que aprenden, sino también que a veces puede producirse una marcada discontinuidad o desfase entre las exigencias a las que se halla enfrentado en una situación determinada y su experiencia cultural anterior.

Se trata de un fenómeno que se manifiesta continuamente en las sociedades pluriculturales y socialmente diversificadas, más aún si se tiene en cuenta que las diferencias culturales no son únicamente de orden étnico, sino que están presente también con las divisiones de naturaleza socioeconómica; y una y otra se manifiestan con especial intensidad en el caso de las sociedades de América Latina, que son no sólo de composición pluriétnica sino que exhiben además el mayor grado de desigualdades socioeconómicas, que se hallan asociadas a diversas maneras de actuar, pensar y sentir, a modelos culturales específicos que el niño incorpora en el curso de su socialización primaria, y que porta consigo en el momento de su ingreso a la escuela.Del mismo modo, uno de los aspectos más relevantes de las diferencias socioculturales, y de las ventajas u obstáculos en que ellas se traducen con respecto al aprendizaje escolar, reside en las diferencias sociolinguísticas, que abarcan todos los aspectos del lenguaje, semánticos, fonéticos, lexicales y sintácticos. Y en la escuela revisten una importancia particular, pues se trata de un contexto en que la lengua no es sólo objeto de enseñanza, sino que es además en médium o soporte en que se apoya constantemente el trabajo del aula. En la medida que la institución escolar no toma en consideración dichas diferencias, que son tanto más marcadas a medida que se intensifican las desigualdades sociales y culturales, pone en una situación particularmente dificultosa a los alumnos que no manejan el lenguaje de la escuela, lo que se traduce por ejemplo en correcciones reiteradas del maestro que se convierten a fin de cuentas en una verdadera censura hacia lenguaje del alumno, y adoptan incluso a veces la forma de descalificaciones. Y esto como consecuencia sobre todo de la creencia social predominante acerca de una supuesta inferioridad de las modalidades propias del lenguaje popular, que está igualmente presente al interior de la propia institución escolar. No obstante, se trata de un supuesto que ha sido objetado desde la misma lingüística, y más en particular por la sociolingüística, la que ha hecho ver que no hay ninguna lengua o dialecto que sea en sí mismo superior o inferior a otro (Stubbs,1984). De manera que dichas creencias constituyen más bien prejuicios y estereotipos lingüísticos, que orientan el modo en que las personas perciben e interpretan las diferentes variedades de lenguaje presente en su sociedad. Además, el niño que se halla continuamente expuesto a este tipo de apreciaciones, y a los comentarios a que ellas dan lugar, tiende a formarse una imagen negativa de sus competencias expresivas, e incluso de él mismo en cuanto sujeto, puesto que, como lo señalara Bourdieu (1985), una de las experiencias determinantes a través de las cuales se forma el sentido del propio valor social reside en el modo en que es recibida y evaluada el habla de los individuos en sus interacciones cotidianas.

En consecuencia, desde el punto de vista del conocimiento lingüístico actual surge la necesidad de modificar los criterios de apreciación que han prevalecido tradicionalmente en la escuela con respecto al lenguaje, evitando así consecuencias como la recientemente descrita, la que es acentuada o intensificada por otros mecanismos de discriminación que operan en la escuela en relación a los alumnos de los grupos sociales de menos recursos y nivel de instrucción. Es el caso de los procedimientos de etiquetaje y de descalificación que han sido registrados por estudios etnográficos de los procesos de aula (López, Assael, Neumann,1984), los que también contribuyen a la formación de una autoimagen negativa en el niño. E incluso se ha hecho ver que los alumnos de los sectores populares tienden a ser discriminados en el contexto mismo de los procesos de enseñanza y aprendizaje cuando presentan problemas o dificultades de aprendizaje, o no pueden seguir el ritmo de aprendizaje impuesto por los programas y la institución escolar.

Y a ello contribuye poderosamente la creencia de que esos niños, y más en general los sujetos del medio social del que forman parte, no tienen aptitudes suficientes para realizar los aprendizajes escolares, convicción que durante mucho tiempo ha estado presente en el discurso pedagógico chileno, y que hoy tiende a expresarse principalmente a través de la teoría de los déficits culturales, la cual constituye una versión más actualizada de dicha creencia, de antigua data en la sociedad y la educación chilenas. Por todo lo cual no resulta finalmente sorprendente que los maestros con frecuencia tengan expectativas negativas en lo concerniente a la capacidad de aprendizaje de los niños de los medios populares, y a la posibilidad por tanto de alcanzar logros escolares importantes, lo que se ha demostrado que afecta negativamente el rendimiento de esos alumnos.Como consecuencia de todo lo anterior, se plantea entonces la necesidad de que en la escuela pasen a ser tomados en cuenta las diferencias de orden cultural, y todo lo que en ellas está implicado.

En este sentido se presta particular atención al condicionamiento cultural de la cognición humana (Lennon,1993) tradicionalmente omitido por la sicología, referente central y único de la pedagogía durante largo tiempo. Así ha ocurrido incluso en la teoría de Jean Piaget (1984), en la cual se considera que el funcionamiento intelectual es una forma de adaptación a la realidad, de manera que las estructuras del conocer se constituyen y progresan en el niño a través de la interacción y el intercambio con el medio circundante, y se adecúan paulatinamente por tanto a las propiedades de éste, abarcando aspectos cada vez más nuevos y más complejos. De lo que se sigue, lógicamente, que las variaciones específicas del medio en que el niño se halla inserto deberían de estar en correspondencia con modalidades de actuar y pensar particulares, objetivamente ajustadas a dichas variaciones. En otras palabras, las condiciones diferenciales del universo en el cual se sitúa el individuo deberían traducirse en formas especificas de conocer, algo que por lo demás ha sido constatado por la antropología desde hace tiempo ya. Sin embargo, Piaget (1978) no concede al factor de diferenciación cultural casi ningún papel en la determinación de las conductas cognitivas, considera que su influencia se ejerce únicamente en relación a la edad de acceso a los distintos estadios del desarrollo intelectual del niño, puesto que el desarrollo obedecería a fin de cuenta a una dinámica esencialmente endógena, consistente en procesos permanentes de equilibración, o de regulaciones activas que hacen que todo nuevo conocimiento o descubrimiento tenga que equilibrarse con los demás ya instalados.Si el sistema explicativo de la sicología genética no toma en cuenta el fundamento cultural de las conductas cognitivas, es sobre todo porque otorga una importancia privilegiada a uno solo de los componentes de la relación entre el sujeto y su entorno, esto es, el objeto físico o el entorno material, considerado por lo demás desde el punto de vista de sus propiedades específicamente físicas como la cantidad, el peso y el volumen. Y ello se acompaña de una visión solipsista del niño, que solamente hacia los siete años estaría realmente en condiciones de participar en intercambios intelectuales con los miembros de su entorno. En este sentido, bien cabe señalar que los planteamientos Vygotsky (1979) se sitúan en el extremo opuesto a Piaget, por cuanto le confieren una importancia decisiva a la experiencia social en el aprendizaje y en el desarrollo del niño.

Se trata de un punto de vista que ha sido y está siendo confirmado por la sicología que se ocupa actualmente del conocimiento propiamente social, la cual constata, en efecto, que desde su primera instancia los individuos forman sistemas conceptuales para interpretar los elementos variados de sus experiencias con los demás, lo que les permite entender de una manera cada vez mas completa y compleja el mundo social. Y ello es válido asimismo para los restantes dominios experienciales del niño, a los cuales siempre accede a través de la mediación social, incluso en el propio caso de los objetos materiales.De hecho, el punto de vista de Vygotsky es plenamente concordante con el reconocimiento de la dimensión cultural, y con las conclusiones de la sicología intercultural, rama relativamente nueva de la sicología que comprueba, mediante experimentaciones de terreno de carácter etnográfico, la diferenciación cultural de las modalidades de la cognición humana, en sus más distintos aspectos: tanto en lo referente a la percepción, la memoria, el razonamiento como a los restantes componentes del funcionamiento intelectual, todos los cuales están inseparablemente ligados a los modelos de actividad, a los saberes y a los propios valores de cada medio social. Así, por ejemplo, se ha comprobado que población esquimal de la bahía de Baffin, que vive de la caza y la pesca, posee una singular capacidad de registrar los cambios diversos que se producen en el medio cromáticamente uniforme en el cual vive, de los que extrae informaciones cruciales para la realización de tales actividades. Asimismo, en regiones rurales se observa que los sujetos dan muestras de un a habilidad particular en el procesamiento de la información visual que le suministran las cualidades sensibles de su entorno, y al efectuar tareas diversas como las de clasificación o construcción de equivalencias es principalmente en este tipo de atributos que se apoyan. A partir de investigaciones como las recién señaladas, las sicología intercultural pone en evidencia el hecho de que cada cultura cuenta con estilos cognitivos particulares, entendidos como modelos variables de aptitudes que se traducen en un grado mayor de facilidad para abordar ciertas clases de problemas o tareas, aquellas que forman parte de su universo propio: De ahí entonces la necesidad de emprender el estudio de los estilos sociocognitivo que poseen los alumnos de medio culturales diversos, a fin de integrar sus saberes y modalidades de aprender y de pensar al ámbito de los procesos escolares de enseñanza y aprendizaje.

Al mismo respecto se ha observado, por ejemplo, que en poblaciones indígenas se manejan formas de saberes relacionados con sus distintos dominios de actividad, en especial la etnociencia botánica, zoológica, meteorológica y médica, además de cuentos, poesías, refranes y narraciones mitológicas que reposan en un complejo entramado de relaciones y correspondencias lógicas. Y algo semejante acontece en el caso de la población rural no indígena, cuya orientación cognitiva está marcada asimismo por el valor de utilidad de los objetos, el cual es uno de los criterios que guían sus procesos perceptivos e intelectuales; es decir, el pensamiento rural obedece a una orientación instrumental, apunta a la resolución de problemas prácticos más que a su traducción en discurso, está ligado al contexto funcional de la acción, en el cual el niño suele participar desde pequeño junto a los adultos

Además, si los saberes y usos cognitivos de la población rural están marcados por una orientación de carácter pragmático, esto es reforzado por la situación de privación económica que suele afectarla en Chile y América Latina, al igual que a parte significativa de la población citadina.En efecto, las condiciones socioeconómicas también contribuyen a determinar los estilos cognitivos de los individuos, ya que las diferencias sociales son simultánea e indisociablemente diferencias de orden cultural, tal como lo advierten por lo demás los estudios sobre la "cultura de la pobreza". En estos se hace ver que la aprehensión de la realidad tiende a orientarse, en dicho caso, por esquemas interpretativos que se focalizan en el universo inmediato, en la realidad próxima y actual (Lewis,1961), lo que se explica probablemente por el hecho de que cuando los medios más indispensables de existencia hacen falta se está desprovisto del poder de poner a distancia un presente que se impone sin cesar a través de las urgencias del diario vivir. La situación de privación económica que afecta a una parte importante de la población está relacionada, por tanto, con modalidades especificas de conocer y pensar que resulta indispensable conocer a fin de trabajar con ellas en el ámbito escolar. Una interrogante crucial que surge de todo lo anterior es la de establecer en qué medida la consideración de la variable sociocultural, que siempre está presente en las situaciones pedagógicas, es abordable desde las conceptualizaciones acerca del aprendizaje, como el behaviorismo, la sicología de la forma, el modelo explicativo de Jean Piaget y el enfoque cognoscitivo, que se han constituido desde hace largo tiempo en el sustento teórico de la pedagogía. Por lo mismo, es preciso efectuar una revisión crítica de dichos puntos de vista, a fin de disponer de un modelo explicativo del aprendizaje que permita dar cuenta de los efectos que sobre él ejerce la distancia cultural. En este sentido, se plantea que los procesos de aprendizaje están determinados primordialmente por la distancia cognitiva, concepto que designa la relación que en cada ocasión se establece entre los saberes que el niño posee y aquéllos que son requeridos por la tarea que le toca realizar.. Desde este punto de vista, las condiciones más propicias para el aprendizaje están dadas por una distancia cognitiva de nivel intermedio, en la cual los sujetos tienen la posibilidad de entender parte importante de los elementos de la situación, pero se encuentran al mismo tiempo con otros que no le resultan inmediatamente accesibles, que requieren ir más allá de lo que ya se sabe. Por lo tanto, los efectos de la distancia cultural a la escuela, o a los aprendizajes que allí se realizan, son interpretados en función de las características mismas del proceso de aprender.

Y todo tiende a indicar, adicionalmente, que la distancia cognitiva opera en los distintos componentes de una situación de aprendizaje, tanto en relación a los contenidos y formas de aprender y enseñar utilizadas como al contexto mismo en que se sitúa la tarea, los lenguajes y materiales que se emplean. Es algo que resulta imprescindible tomar en cuenta para la implementación, en cada situación particular, de una pedagogía adaptada a las propiedades culturales específicas de los escolares. En otras palabras, todo tiende a indicar que desde una pedagogía de la distancia cognitiva resulta posible entrar a considerar la diversidad sociocultural del alumno, teniendo presente sus saberes y sus centros de interés cognitivo, sus destrezas intelectuales y contextos habituales de pensamiento, sus modalidades de lenguaje, así como los restantes aspectos de su experiencia sociocultural que puedan guardar relación con cada tarea escolar a la que el niño se halla confrontado. Tales son, en consecuencia, los lineamientos más esenciales de una pedagogía social y culturalmente diversificada, que se adecúe constantemente a las características específicas de sus alumnos, a fin de conseguir que los niños de los medios sociales más diversos tengan la oportunidad de adquirir los saberes que se "transmiten" en la escuela, y de que ésta deje de ser una institución que asegura el éxito escolar sólo a los niños que poseen saberes, destrezas, formas de aprender y de lenguaje que son concordantes con la cultura de la escuela. Y ello implica que las diferencias socioculturales pasen a ser adecuadamente consideradas e interpretadas al interior de ésta, condición indispensable de una pedagogía de la diversidad, que apunte hacia la creación de dispositivos pedagógicos culturalmente diferenciados, adaptados a las propiedades socioculturales especificas de los alumnos.

LENNON DEL VILLAR, Oscar. . I+I: Informes de Investigación N°4. Santiago, Octubre 2004.

Disponible en la World Wide Web: http://www.umce.cl/investigacion/
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