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lunes, 15 de octubre de 2012

El fin del neoliberalismo y el cambio de paradigma civilizatorio. ¿Cuál es el rumbo a seguir en la educación?

¿Puede concebirse un Sistema Educativo “en abstracto”? ¿Qué relación pedemos ver entre la Educación y los sistemas sociales vigentes? O más bien ¿Qué vincula la relación de fuerza de los distintos grupos sociales, con los sistema educativos? El neoliberalismo dejó su marca, y sus crisis y contradicciones internas nos lleva a pensar en una superación ¿Cómo pensar la Educación en los nuevos contextos?  

 


El fracaso del neoliberalismo.

El escenario previo de la crisis neoliberal es el traslado intensivo de capital de todo el mundo hacia Estados Unidos, quien absorbió el 70% del ahorro mundial en los últimos años (Economist Intelligence Unit [EIU]). El nivel de consumo de la población de los países desarrollados aumentó extraordinariamente con el endeudamiento bancario. En los últimos diez años Estados Unidos aumentó su deuda doméstica respecto del PIB del 66% al 100%; en el sector financiero la deuda aumentó del 22% del PIB al 117% en los últimos diecisiete años. En el mercado hipotecario de alto riesgo –subprime- 7.5 millones de deudores norteamericanos cayeron en mora de pagos (Bernanke). En Reino Unido se desplomó la actividad productiva –por la política de importaciones y libre mercado implementada por Margaret Thatcher–, con lo que se incrementó su dependencia de la actividad financiera y la deuda bruta del sector financiero llegó al 250% del PIB. (EIU).


Cuando en el 2007 se manifestaron los problemas de liquidez y solvencia en el mercado hipotecario de los Estados Unidos se interrumpió también una fase de expansión económica internacional iniciada en 2003. El impacto se reflejó en los sistemas financieros de todo el mundo y afectó significativamente a los mercados de bienes y de trabajo. Para septiembre de 2008 las contradicciones del neoliberalismo se agudizaron con diversas crisis relacionadas entre sí, además de la financiera y la inmobiliaria, la energética, la alimentaria y la ambiental. Se fue conformando así una perturbación económica mundial de gravedad inusual que ha motivado comparaciones con la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado.


Esta crisis generada en los países desarrollados se extendió a la periferia. Como ha señalado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), con la excepción de algunas economías del Caribe, Latinoamérica se encuentra mucho mejor preparada que en el pasado. A dos años del inicio de las turbulencias financieras, es evidente que la naturaleza del impacto y la capacidad de reacción de los países de la región en esta ocasión difieren de lo que fue habitual observar en los episodios que sufrieron desde la crisis de la deuda de los años ochenta hasta los primeros años de la década actual. No ha habido corridas financieras ni crisis de deuda y, en términos generales, los países de la región cuentan con márgenes de maniobra que, con las disparidades del caso, les permite implementar políticas destinadas a moderar los efectos sobre la producción y el empleo. Destaca México, país con el más bajo crecimiento de la región y fiel seguidor de las políticas prescritas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (Pacheco-López).
 

Pero la crisis no sólo es financiera, según el reporte del Club de Roma, el deterioro ambiental asociado al modelo de desarrollo económico neoliberal de los últimos años no tiene precedente en la historia de la humanidad, tampoco la extraordinaria desigual concentración de la riqueza mundial: el 50 por ciento de esta riqueza se concentró en el 2 por ciento de la población, mientras la mitad de los habitantes de la Tierra alcanzan sólo el uno por ciento de lo que se genera.

Para asegurarse del uso y control de los recursos naturales estratégicos de Medio Oriente, Estados Unidos emprendió la guerra contra Irak donde ha gastado más de 3 billones de dólares (Stiglitz). Con la guerra aumentó el precio del petróleo pues el costo del barril se manejó especulativamente en más de 150 dólares. Lo anterior tuvo como consecuencia el aumento del precio de los combustibles, el transporte y diversos insumos así como de los fertilizantes, lo cual repercutió en los precios de los alimentos hasta en un 30%. Al llegar al límite especulativo el precio del petróleo se derrumbó arrastrando en su caída a la industria de la construcción y al sistema financiero que reventó finalmente porque cotizaba valores en papeles por seis veces el valor real de los bienes y servicios producidos; se trataba de trampas contables o pirámides financieras. La banca quebró y quedó sin el respaldo monetario necesario y sin posibilidades de préstamo, además del reclamo de los ahorradores. Ante las medidas de rescate del sector financiero, Joseph Stiglitz, resumió la crisis: “las declaraciones de liberalización del mercado financiero eran falsas” (Gardels).


Privatizar ganancias y socializar pérdidas.

Después de treinta años denostando la participación del Estado en la economía, el Banco Mundial afirma que “el nuevo multilateralismo debe tender a la responsabilidad compartida por el Estado” (Zoellick). Los rescates con los recursos públicos son múltiples, los paradigmáticos son: Citigroup con la estatización del 40% de sus acciones; American International Group Inc, la aseguradora más grande del mundo, fue comprada por el gobierno de Estados Unidos hasta por el 80% del su capital social; la emblemática General Motors, otrora símbolo del capitalismo norteamericano con la estatización del 60% de sus acciones. Los países europeos han proporcionado de sus fondos públicos 3.6 billones de euros, es decir un tercio de su Producto Interno Bruto para el rescate de los sistemas financieros, bancos y empresas en quiebra (Economist Intelligence Unit).

Pero no irán a la cárcel los banqueros y altos ejecutivos que realizaron multimillonarios préstamos riesgosos o abiertamente fraudulentos. Por el contrario, estos seguirán disfrutando la asignación de grandes salarios y millonarias compensaciones a cargo de los impuestos de la mayoría de los ciudadanos.


En contraparte la primera medida de las grandes empresas ante la recesión económica ha sido el despido de 50 millones de trabajadores a nivel mundial: tan solo en febrero de 2009 Estados Unidos despidió al 8.1% de su fuerza laboral; China a 20 millones de trabajadores; en España existe un 14.8% de desempleo; y en Japón decenas de miles de trabajadores han quedado sin empleo, prestaciones sociales y despojados de autos y casas obtenidas mediante créditos (EIU, 2009c). El Banco de México anunció, en su primer informe trimestral del 2009, la pérdida de entre 350 mil y 450 mil empleos del sector formal (2009). La clase media en México se ha proletarizado, empobrecida por la pérdida del empleo formal y la mayoría de la población ha perdido el 50% de la capacidad adquisitiva en los últimos años.
 

La crisis real del modelo capitalista es el desempleo y el empleo precario que tiene como consecuencia la disminución del consumo y de las importaciones, las causales reales de la contracción del comercio, pues los ricos por sí mismos no pueden sostener el consumo del sistema (Mazzei). En el mundo se han empobrecido más de cien millones de personas y la CEPAL (2009) asegura que tan solo en América Latina –un continente con la peor distribución del ingreso del mundo– la disminución progresiva de los niveles de pobreza que se dio entre 2003 y 2008 se ha detenido y se espera que aumente el número de pobres a seis millones este año.


Mientras los banqueros y empresarios siguen recibiendo apoyos multimillonarios urgentes, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (2009) calcula mil 20 millones de hambrientos en 2009, una sexta parte de la humanidad, de los cuales 40 millones son estadounidenses. El Programa Mundial de Alimentos solicita:

Necesitamos urgentemente US$ 3 mil millones adicionales para atender estas necesidades, una cantidad que representa menos del 0.01% de lo que se proporcionó para estabilizar el sistema financiero. Creemos que esto es fundamental para la paz mundial y la estabilidad. (Programa Mundial de Alimentos, 2009)



La educación neoliberal.

Del Estado Benefactor al Estado Reducido. 
Las reformas estructurales neoliberales cambiaron el modelo, la organización y las formas de acción del Estado benefactor, la desregulación económica impulsó la desaparición de las políticas públicas sociales. La mercantilización transformó el modelo estatal social a uno reducido a la gobernanza y la creación de mercados –el “Pequeño Estado” o “Estado Reducido” también considerado “policéntrico”–. La función estatal se reorientó a la gestión de micro sistemas políticos de salud, servicios sociales y educación, pero conservando el control sobre la población.

 Con el argumento de la mejoría en la eficacia de la administración pública, la democracia y la autonomía, se transfirieron a las instancias locales las funciones, los recursos y las competencias de las instancias nacionales centralizadas. El rediseño de la ingeniería del servicio público cambió los mecanismos de asignación de los recursos y prestaciones de los servicios educativos centrales hacia las municipalidades.


Mediante la Gestión de Calidad Total se cambiaron las acciones públicas con la lógica comercial de satisfacción del “cliente”. Al modificarse el Estado se reorientó la educación pública con un discurso modernizante y privatizador ya fuera de manera encubierta o explícita. Con la privatización encubierta se han impuesto concepciones, métodos de administración, enseñanza de contenidos y prácticas educativas del sector empresarial al sector público. En la privatización explícita participa directamente el sector empresarial en la educación pública.


De un derecho humano a un servicio más en el libre mercado. 
La educación se transformó de un derecho humano a una mercancía más, susceptible de ser comprada y vendida en el “mercado educativo”. En función de los resultados de las evaluaciones estandarizadas se ha justificado la privatización de la educación pública argumentando que la educación privada es mejor, de esta manera se subrogan los servicios educativos del Estado a particulares.


Con el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (GATS) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se conceptualiza la educación como un servicio y no como un derecho humano y se abre al mercado internacional de los servicios educativos superiores. Los Estados que suscriben el GATS pierden el control real de su educación superior como una palanca de desarrollo económico y de cohesión social, así como de un mecanismo de equidad y justicia social pues ésta deja de responder al proyecto de desarrollo nacional. De esta manera mediante la educación superior se impone la hegemonía cultural de los países altamente desarrollados sobre los menos desarrollados, lo cual propicia el neocolonialismo cultural. Las agencias internacionales de financiamiento y sectores privados interesados en el negocio de la educación han presionado en este sentido.
 

En la Comunidad Económica Europea se desmantela la universidad pública con el “Plan Bolonia” y se pone al servicio de las demandas de las grandes trasnacionales que orientan la investigación y el conocimiento en exclusiva para la ganancia de sus empresas:

“...en España, los consejos sociales de las universidades tienen la prerrogativa de aprobar los presupuestos y decidir sobre los planes de estudios. En ellos, tras el plan Bolonia, se ha incrementado la presencia de las grandes empresas. Así, los consejos sociales de la Universidad Carlos III y la Universidad a Distancia están dirigidos por Matías Rodríguez, vicepresidente del Banco Santander, y por César Alierta, presidente de Telefónica, respectivamente. En la Universidad Complutense participan miembros de la CEOE, el Banco Santander, Caja Madrid[2] y el BBV, entre otros” (Roitman Rosenmann).



Relaciones laborales neoliberales y evaluación en la educación. 
La "flexibilidad laboral" y el outsourcing avanzan en el campo educativo y tienden a desaparecer los contratos colectivos de trabajo del profesorado y las prestaciones sociales, así como la extensión de la jornada laboral. Las medidas se realizan con la colaboración del sindicalismo magisterial o bien fragmentando al gremio.


Las escuelas denominadas “Charter” son escuelas construidas y financiadas por el Estado y entregadas a la iniciativa privada para su administración; iniciaron en Nueva Zelanda en 1988 y se generalizaron en el mundo después de alguna catástrofe natural o creada ex profeso, por ejemplo después del paso del huracán Katrina en Nueva Orleans donde todos los maestros fueron despedidos y posteriormente recontratados por las escuelas "Charter", pero sin reconocerles antigüedad ni prestaciones laborales, bajo la lógica de pago según rendimiento. Lo mismo sucedió en la educación en Afganistán después de la ocupación norteamericana.


El presidente de Estados Unidos declaró recientemente que para mejorar la calidad educativa de su país los estados del mismo tendrían que competir por una bolsa de $5,000 millones de dólares, con el requisito de atar la paga de los maestros a los resultados de la evaluación de los alumnos, además de promover la expansión de las escuelas semiprivadas. Sin embargo, Obama no otorgará dinero a los estados que prohíben que los datos de desempeño estudiantil se vinculen a las evaluaciones de los maestros, como son California, New York y Wisconsin cuyos maestros sindicalizados lograron esta conquista. Lo paradójico es que estos maestros fueron de los más entusiastas promotores de su candidatura presidencial.



En América Latina existe el Programa para las Reformas Educativas en América Latina y el Caribe (PREAL), organismo creado expresamente para impulsar la modernización de los sistemas educativos de la región mediante dos subprogramas: la descentralización educativa y la vinculación de la educación al liderazgo empresarial; en todo caso también se utiliza la evaluación para medir la calidad de la educación.



En Perú, será causal de rescisión del vínculo laboral desaprobar la evaluación docente después de dos oportunidades. En marzo de 2008 sólo 151 profesores obtuvieron una nota aprobatoria y180 mil “fracasaron” en el examen. En México también se aplicó en 2008 una evaluación similar, de un millón 195 mil 453 docentes y directivos en nivel básico que debían presentar el examen sólo 268 mil 849 hicieron el Examen Nacional para Maestros en Servicio, de los cuales el 46.3 por ciento lo reprobó. El profesorado del sector público quedó deslegitimado y hasta vituperado por los medios de comunicación calificándolos de “reprobados”, “burros”, dignos de ser despedidos e incapaces de educar a los niños.



En México se vinculó la reforma del Estado benefactor a uno de corte neoliberal en el sistema educativo con el discurso modernizante. Esta política educativa inició en el período del presidente Miguel de la Madrid, se generalizó con Carlos Salinas de Gortari con el "Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica", y Ernesto Zedillo la profundizó. Vicente Fox impuso el programa “escuelas de calidad”. De 2006 a la fecha la “Alianza por la Calidad de la Educación” (ACE) es la estrategia mexicana para la desaparición de los contratos colectivos laborales de los docentes al condicionar la contratación individual al resultado de los concursos por las plazas. Con la ACE se disminuyen las prestaciones sociales de los docentes, y se abre el espacio para la participación del empresariado en las escuelas en los denominados Consejos Sociales; además de permitir la intrusión de las fuerzas policiacas con el programa “escuela segura”.



Según la investigadora Tatiana Coll, después de la tragedia de la guardería ABC en Hermosillo, Sonora, México, en la que murieron quemados 44 niños, se mostró la fragilidad con que se presta la educación inicial subrogada pues la flexibilización laboral ha creado un ambiente propicio a las irregularidades en la atención de los niños y fraudes, provocando el deterioro educativo y más explotación laboral





Extraído de
El fin del neoliberalismo y el cambio de paradigma civilizatorio. ¿Cuál es el rumbo a seguir en la educación?
Susana López Guerra y Marcelo Flores Chávez
Universidad Pedagógica Nacional. Unidad Querétaro.

En
Odiseo
Revista Electrónica de Pedagogía

 

jueves, 26 de agosto de 2010

El posneoliberalismo en América Latina

"El posneoliberalismo en América Latina pasa por consolidar una alianza de fuerzas sociales que construya nuevas formas de poder popular"

Entrevista con Emir Sader, secretario ejecutivo de CLACSO


Convencido de que "la fisonomía de América Latina en la primera mitad del siglo XXI está sujeta al destino de los gobiernos progresistas actuales en el continente", el sociólogo y filósofo brasileño, actual secretario del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), Emir Sader, es consciente también de que las grandes reformas pendientes dependen de la consolidación de una plataforma de alianza entre las fuerzas sociales antineoliberales.


Considera que el gran reto político de los sectores sociales progresistas de la región es derrotar completamente el modelo neoliberal, pues de esta manera se avanzará paulatinamente en un proceso anticapitalista.


"Superar el neoliberalismo supone no solo desarrollar un nuevo modelo económico sino un modelo político que democratice profundamente las estructuras del Estado y se adapte a las necesidades de plena democratización de nuestra sociedad: de la propiedad de la tierra, del capital financiero, de los medios de comunicación entre tantos otros aspectos", explica.


"Significa también –agrega-, encarar la superación del liberalismo y del capitalismo, mediante la creación de un nuevo bloque social, político y cultural de fuerzas de nivel nacional que hegemonice el proceso de transformaciones antineoliberales, en una dinámica de construcción de nuevas formas de poder popular para alcanzar una sociedad humanista".


Para Sader, un proyecto de reformas profundas de la sociedad por la base "sin que desemboque en la alteración de la relaciones de poder, no conduce a ningún proceso real de transformación de las sociedades latinoamericanas. Por el contrario, los movimientos sociales, como los bolivianos que transformaron su fuerza social en fuerza política, son los que protagonizan procesos reales de cambio en el mundo".


Licenciado en filosofía por la Universidad de Sao Paulo, Master en Filosofía y Doctor en Ciencia Política, este científico social y periodista fue perseguido por la dictadura militar brasileña de los años 60 y 70 del siglo pasado, por lo que se vio obligado a vivir en la clandestinidad y en el exilio durante trece años.


Cuenta con una amplia trayectoria académica.  Ha sido profesor en las Universidades de Sao Paulo, Chile, Paris VIII y Oxford. Fue asistente del sociólogo político greco-francés Nicos Poulantzas, y actualmente es profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, donde dirige el Laboratorio de Políticas Públicas. Ha dirigido la Asociación Latinoamericana de Sociología, el Programa de Estudios de América Latina y el Caribe de la Universidad del Estado de Río de Janeiro y ha sido miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), del que es Secretario Ejecutivo. Fundador del Laboratorio de Políticas Públicas de Buenos Aires, y presidente de su Consejo Académico, es miembro además del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Brasil. Dirige la Colección Paulicéia en la editorial Boitempo y organizó, junto con Ivana Jinkings, Carlos Eduardo Martins y Rodrigo Nobile, la vasta obra Enciclopedia contemporánea de América Latina y el Caribe, que obtuvo el Premio Jabuti.


Autor de varios libros y ensayos, colaborador de numerosas publicaciones, Sader está al frente de la Secretaría Ejecutiva de CLACSO hace cuatro años, la cual es una institución internacional no gubernamental de investigación y enseñanza en ciencias sociales, creada en 1967, que mantiene relaciones formales de consulta con la UNESCO y agrupa un total de 278 centros de investigación y programas de docencia de grado y posgrado en 25 países de América Latina y el Caribe, Estados Unidos y Europa.


El nuevo topo y la nueva agenda


En su último libro, El nuevo topo, los caminos de la izquierda latinoamericana (Siglo veintiuno editores, septiembre 2009), convoca a hacer una revisión de los procesos de lucha de los sectores progresistas de la región a partir de sus antecedentes históricos, y al mismo tiempo, a asumir el compromiso de lucha en la construcción de alternativas para enterrar la infame y criminal "noche neoliberal".


Adicionalmente, analiza los momentos de cambio que se han venido dando en Latinoamérica en las últimas décadas, el papel de los movimientos sociales, los factores que han incidido en su fortaleza, los obstáculos y los avances. Retomando la metáfora de Karl Marx que usó al topo, ese animalito miope, enfermo, y frágil, pero dotado de una gran paciencia y obstinación, que cava túneles bajo la tierra, y cuando menos se espera, abre una brecha y sube a la superficie, este investigador social brasileño explora los procesos de transformación social de buena parte de los países de América Latina y rastrea las formas concretas que asume hoy la lucha anticapitalista.


Una de sus observaciones es que los gobiernos progresistas de la región se están valiendo del Estado "para regular la economía, para inducir el crecimiento económico, para desarrollar políticas sociales, entre otras funciones". Mientras los gobiernos de derecha que privilegian el modelo neoliberal, "desdeñan al Estado y transforman sus funciones en mínimas, dejando espacio abierto para el mercado"


Hoy, señala, "el pensamiento crítico latinoamericano que tiene una larga tradición de grandes interpretaciones y propuestas teóricas y políticas", afronta nuevos desafíos en la agenda temática: el nuevo nacionalismo y los procesos de integración regional, los pueblos originarios y el nuevo modelo de acumulación, los procesos de socialización y desmercantilización, las nuevas formas que adoptará el Estado, las funciones y la naturaleza de la esfera pública, la hegemonía del capital financiero, el modelo de agronegocios, la dictadura de los medios de comunicación privados, el futuro político e histórico del continente, entre otros.


En países como Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia, anota Sader, "se está dando un rico y renovado espacio y elaboración teórica sobre los procesos en curso".


Sobre estos temas y la coyuntura social y económica del continente, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano

WWW.CRONICON.NET

dialogó con Emir Sader.


El liderazgo de Brasil


Uno de las observaciones que de entrada hace el secretario ejecutivo de CLACSO es que en el conjunto de América Latina, Estados Unidos perdió la iniciativa económica y el liderazgo geopolítico que han pasado a manos de Brasil y China.


"No se trata de que Estados Unidos ya no juegue ningún papel en la región, porque sigue siendo la potencia dominante, sino del nuevo papel que tienen ahora sus competidores. De la mano de la sólida alianza entre Argentina y Brasil, se está construyendo una nueva realidad regional, que se caracteriza por una mayor cohesión entre los 12 países sudamericanos que se han dotado de instrumentos económicos, políticos y militares para caminar hacia una completa integración", explica.


Brasil, que con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha ganado un fuerte liderazgo político y económico en Latinoamérica, constituye hoy el país más dinámico de la región, capaz de absorber porcentajes crecientes de la producción de sus vecinos. Hasta tal punto que el ministro de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia brasileña, Samuel Pinheiro Guimaraes, acaba de lanzar una propuesta para que su país promueva una especie de Plan Marshall con miras a estimular y financiar la transformación económica de las naciones en desarrollo del continente, incluso abriendo sus mercados, sin exigir reciprocidad, e impulsando la construcción de infraestructura para lograr la interconexión continental.


Complementa su argumento señalando que "mediante alianzas con India, China, Suráfrica, Rusia e inclusive Irán y con la intensificación de los intercambios sur-sur, el continente puede adquirir una fuerzas considerable en una inserción distinta en el escenario mundial y en un mundo igualmente distinto".


Enfrentar el monopolio de la palabra


Entre los retos que los gobiernos progresistas de América Latina tienen que superar, dice Sader, está la lucha contra el "monopolio de la palabra", controlado por sectores privados de comunicaciones, en los que se ampara la derecha.


No es posible, sostiene, continuar con la impúdica manipulación mediática de los grandes conglomerados de la comunicación que solo les interesa fabricar una opinión pública que les permita seguir manteniendo el criminal modelo económico del libre mercado y satanizar las alternativas y gobiernos progresistas que vienen irrumpiendo en el hemisferio.


En su concepto, la prensa privada latinoamericana constituye "un circuito cerrado que condiciona lo que se denomina opinión pública, porque es una opinión selectiva determinada por el mercado de las agencias de publicidad. Esta es, -agrega-, la dinámica de la prensa mercantil que se financia no por la compra de los lectores sino por dichas agencias. Lo que les interesa es la capacidad de compra de los lectores".


Además, otra característica de la "gran prensa" en el continente "es su condición de monopolio, frecuentemente familiar y con estrechos vínculos tanto con el partido político hegemónico como con el establecimiento".


Entre la integración regional y los tratados de libre comercio


- ¿El fracaso rotundo del neoliberalismo ha traído consigo la reconfiguración del sujeto político en América Latina?


- Todavía no, aunque abrió camino a un nuevo campo de fuerzas antineoliberales que tiene configuraciones distintas conforme cada país. Yo diría que la línea divisoria en América Latina no es entre izquierda buena e izquierda mala como sostiene la derecha, sino entre los que han firmado tratados de libre comercio y los que están por la integración regional; entre los que privilegian el ajuste fiscal y los que están por las políticas sociales. Este segundo campo es el antineoliberal. Unos en forma más radical y otros en forma más moderada pero ese es el nuevo espacio delimitado por el fracaso del neoliberalismo. Un conjunto de fuerzas que van de países como Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Salvador, hasta Venezuela, Ecuador y Bolivia que tienen en común la legitimación de las políticas sociales y el privilegio del proceso de integración regional, vía UNSAUR, Mercosur, Banco del Sur, el gasoducto continental, el Consejo Suramericano de Defensa, sin configurar aún nuevos sujetos claros.


- ¿Hay posibilidad de consolidar un sujeto político en estos países que usted menciona?


- Es difícil por la heterogeneidad que el neoliberalismo profundizó en América Latina que un sujeto pueda unificar u homogenizar salvo en casos particulares como en Bolivia con el movimiento indígena. En Ecuador se habla de movimiento ciudadano que es un conjunto de fuerzas diversas que son antineoliberales; El movimiento bolivariano en Venezuela nos remite a un sujeto específico. Yo creo que se va a unificar una plataforma de alianzas o un bloque de fuerzas antineoliberales en los que estarán fuerzas históricas como el movimiento sindical, el movimiento campesino y el movimiento indígena, pero la forma que asumirá y la autonomía organizacional va a depender de la configuración de cada formación social a nivel nacional.


- ¿Cómo analiza el proceso de integración en América Latina? ¿Es optimista al respecto?


- Es positivo en el sentido de que los gobiernos progresistas de América Latina buscan contribuir a edificar un mundo multipolar, resquebrajando la hegemonía imperial norteamericana. En segundo lugar, la crisis del capitalismo ha demostrado los beneficios que tiene para un país como Brasil, la integración regional, y otro como México que tiene un TLC con Estados Unidos, en virtud del cual su comercio internacional depende en un 90% de esta potencia, y por lo tanto se le viene una época prolongada de dificultades enormes. Brasil y otros países como Ecuador y Bolivia han podido salir de la crisis, primero por la diversificación del comercio internacional. El principal socio de Brasil es China, ya no es Estados Unidos; en segundo lugar, por la intensificación del comercio interregional. El papel de China en la reactivación económica está claro. Y en tercer lugar, por el aumento extraordinario del mercado interno del consumo popular. Aún durante la crisis, estos países con gobiernos progresistas no han disminuido las políticas sociales, se ha aumentado el poder adquisitivo de los salarios, y por primera vez en estas naciones no han sido los más pobres los que han terminado pagando el peso más duro de una crisis y han logrado salir de ella. Esto demuestra que la integración regional es un camino incluso pragmáticamente eficiente. En contraste, en países como Perú, Colombia y México siguen deteriorándose sus índices sociales y han pagado un precio más caro por la crisis que los países que apuestan por la integración.


- ¿No es un oportunismo que tras la debacle que generó el neoliberalismo en la crisis mundial del capitalismo, sus defensores hayan acudido al Estado para encontrar su salvación? 


- Siempre ha sido así. En momentos de crisis usan el argumento de que el Estado tiene que intervenir, como si fuera una cirugía, pero después de que interviene, el organismo sigue funcionando igual. No es una idea de intervención dura, estructural, simplemente es coyuntural y episódica para que el mercado pueda volver a funcionar, aunque nunca será en las condiciones que propugnaban antes. La crisis es una oportunidad pero lo grave es que la usan para recomponerse y el sur del mundo no tiene un proyecto propio.


- La crisis del capitalismo es sistémica, pero no se ve una alternativa de modelo económico a la vista…


- El problema mayor de la humanidad hoy es que mientras el capitalismo evidencia sus contradicciones y sus límites, los factores de construcción del anticapitalismo y del socialismo también han sufrido un retroceso brutal. Entramos en un periodo de hegemonía unipolar en el que el socialismo desapareció de la agenda mundial con la caída del muro de Berlín, entonces no hay que creer que es posible una solución anticapitalista en lo inmediato. Las transformaciones introducidas por el neoliberalismo como la fragmentación social y el modelo norteamericano de vida dominante, representan obstáculos que sólo podrán ser vencidos en una larga y profunda lucha política e ideológica, para volver a colocar el socialismo a la orden del día. Lo que se abre es un periodo largo de inestabilidad, de disputa hegemónica, si bien es cierto que el modelo neoliberal está agotado. Hoy por hoy lo que se plantea es la superación del neoliberalismo, en la medida en que se logre con desmercantilización, con creación de espacios para recuperar los derechos sociales, se estará avanzando en un proceso anticapitalista.


El debilitamiento de Estados Unidos


- Hablemos de seguridad hemisférica. ¿Cuál es el trasfondo en su opinión para que el gobierno de Colombia haya posibilitado la utilización de al menos siete bases militares al Comando Sur de Estados Unidos?


- En primer término hay que decir que es un tema que va más allá del los problemas internos de Colombia. La presencia norteamericana en bases militares de este país obedece al debilitamiento político de Estados Unidos en América Latina en lo político, más allá del tema del conflicto colombiano. Esa presencia afecta no solo a Venezuela y Ecuador sino al conjunto de la región. Brasil ve con recelo esta situación porque tiene amplias reservas naturales particularmente en la Amazonía que son ambicionadas por Estados Unidos.  


- ¿Cómo analiza la consolidación de los enclaves de la a derecha en América Latina como Colombia, México, Perú, Chile y Honduras?  


- Creo que los gobiernos progresistas que se mantienen como en Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, la sucesión de Lula que es muy probable que sea favorable a la izquierda en Brasil, van a configurar un poco la fisonomía de estos países en la mitad del siglo XXI y a la vez van a significar una derrota muy dura para la nueva generación de la derecha puesto que se abre un espacio de crecimiento y de avance en el proceso de romper el modelo. El sueño norteamericano siempre ha sido unir Brasil con Chile a través de una línea derechista y el gobierno de Piñera es un enclave que dificulta las alianzas en la región. Creo que la política norteamericana en América Latina está dirigida a quebrar la unidad de los gobiernos progresistas moderados y radicales. La fuerza del gobierno de Lula de alguna manera ayuda a dar músculo político a estos gobiernos de izquierda, por eso las elecciones más importantes de la región serán las del Brasil, porque lo que está en juego es la consolidación de una transformación continental posneoliberal. Mi impresión es que Dilma Roussef ganará gracias al apoyo de Lula, cuyo discurso desarma a la oposición. La derecha carece de un proyecto propio para Latinoamérica, pero tiene poder de veto por su hegemonía en el capital financiero y por el control de los medios de comunicación, además, tiene dificultades, no sabe con qué piezas va a contar.


Colombia y México los mayores desastres de América Latina


- ¿Pero no se puede subestimar la fortaleza de la derecha en Colombia y en México?


- Yo creo que Colombia y México son los mayores desastres de América Latina. En México la economía decrece y la situación social se deteriora. En Colombia y Perú no sé si es igual o peor, lo que se observa es que aunque en estos países la economía crece, la situación social se empeora.


- Una de los obstáculos para el pensamiento emancipador y los sectores de izquierda es la manipulación mediática, "el arma de la palabra", como usted ha señalado. No ha sido posible democratizar los medios de comunicación en los países con gobiernos progresistas. Esa es una tarea pendiente…


- En el caso de Brasil que es el que conozco mejor hay tres temas pendientes: hegemonía del capital financiero, modelo de agronegocios y dictadura de los medios de comunicación privados. Sobre el tercer tema objeto de la pregunta, creo que es uno de los más graves porque no habrá democracia sin una opinión pública formada y la izquierda no tiene todavía un modelo. El tema, sin embargo está planteado, ya hay una ley en Argentina; en Brasil se convocó una conferencia sobre telecomunicaciones por primera vez; la división en América Latina es muy clara: la derecha está agrupada alrededor del monopolio de los medios de comunicación y el pueblo que vota por políticas sociales. Por eso en el caso brasileño un periodista cuando fueron derrotados él y el periódico donde trabajaba en las elecciones presidenciales de 2006, acuñó la siguiente la frase: "el pueblo derrotó a la opinión pública". Probablemente el modelo va a ser uno que combine fortalecimiento de medios públicos con medios alternativos y comunitarios. Hay que quebrar ese derecho privado injustificado de algunas familias que se apropiaron de los medios para forjar opinión pública.


 


 


Fernando Arellano Ortiz


Observatorio Sociopolítico Latinoamericano


 

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