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domingo, 12 de abril de 2009

CRISIS ECONÓMICA Y EDUCACIÓN

Las situaciones límites y desconcierto
Las situaciones de crisis económica y catástrofe emplazan a la política educativa a superar las políticas regulares con medidas excepcionales. Esas situaciones temporales se producen en un marco estructural de la educación que, en consideración a su gravedad, ha merecido la calificación de educación en emergencia. Dicha situación estructural, paradójicamente, mereció una declaratoria de emergencia educativa en el Perú en el año 2003, que sólo pudo producir una versión convencional de política con algunos énfasis. Es decir, la política educativa no parece haber encontrado fórmulas fluidas para proceder con medidas excepcionales frente a cambios más o menos bruscos en el conjunto de la sociedad y el sistema educativo.

Las emergencias por desastres o conflictos armados, las crisis económicas y sociales constituyen escenarios desafiantes para la educación. Por un lado, se producen situaciones en que la crisis económica actual se superpone a recientes catástrofes, como es el caso del terremoto cuyo epicentro fue la Región Ica en el Perú del año 2006. La situación de desastre puede ser entendida como “condición que aparece súbitamente y la capacidad para afrontarla es repentinamente e inesperadamente avasallada por los acontecimientos, exigiendo, por consiguiente, una acción urgente”. Por otro, y menos súbito, es el desafío originado por crisis económicas y sociales, tanto en los países como a nivel internacional. En muchas circunstancias éstas han estado asociadas a crisis políticas y de abdicación de postulados éticos en la gestión empresarial y pública. La actual crisis mundial actualiza anteriores alertas a la viabilidad de la vida planetaria dados los escenarios del consumo de energía, el calentamiento global, la polarización social.

No se aprendió… la crisis nuevamente
En educación también se ha pensado el tema de las recurrentes crisis y situaciones de desastre. Decir que son recurrentes no es naturalizarlas, como los terremotos, sino asumir que se alimentan del comportamiento humano, como lo es un mercado desbocado, con sus raíces en el estilo de crecimiento imperante, y también los conflictos armados.

Los desastres y la crisis económica han merecido atención del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE)2. Así, la crisis 1997-1998 generó dudas sobre la sustentabilidad del milagro en Asia Oriental. Dice Varghese que esa experiencia “nos enseña varias lecciones interesantes, entre la cuales:
• las economías pueden sufrir debido a la existencia de pocas regulaciones y los mercados no regulados pueden ser peligrosos;
• es necesario desarrollar sistemas de seguridad social financiados por el Estado, incluso en economías de mercado.”

Muchas crisis, como la actual, fueron alertadas por economistas. Pero los anuncios previsores sobre los riesgos no son asumidos racional y linealmente por todos los actores. Sabemos que las lecturas de la realidad son diferentes, y esas diferencias tienen relación con teorías e intereses también diversos. Por ello, el dialogo público no asegura por sí mismo arribar a acuerdos universales.

En esta línea, la educación es un proceso de comprensión crítica que invita a relativizar el conocimiento preexistente y las convicciones “sólidas” en aras de intereses sociales. A su vez, cada propuesta educativa está asociada, no siempre de manera clara, a alguna perspectiva de desarrollo. Por ello, la educación tiene como misión producir el diálogo y buscar la comprensión sobre la realidad y los enfoques del desarrollo socio económico, así como el análisis crítico de la realidad de la crisis y la búsqueda de un futuro con justicia.

La crisis económica y social
La crisis económica mundial significa destrucción de empleos y bienes, desaparición de empresas, concentración de ingreso, erosión de jubilaciones, es decir, de condiciones de vida. Significa esperanzas, proyectos personales e institucionales frustrados. La magnitud de la actual crisis no parece predecible aún, y en el mejor de los casos algunos países lograrán una reducción notable de su crecimiento. La crisis económica difícilmente se limita a esa esfera: está en la atención pública, cotidiana y masiva, en el imaginario social remeciendo convicciones y alimentando incertidumbres. Pone en paréntesis expectativas personales y familiares.

Hay que recordar que esta crisis económica sucede a la inflación alimentaria que afectó a los países pobres, y a los más pobres en cada país. La pobreza y la vulnerabilidad serán más agudas en tanto se siga extendiendo la crisis. El desafío a la eficacia de los programas de reducción de la pobreza también será mayor.

En otra línea de reflexión, según Tedesco “la falta de confianza y de “capital cultural” abre interrogantes muy relevantes para la tarea educativa en contextos de crisis. Señala cómo la tarea educativa necesita ordenar información sobre las diferentes tendencias “acerca de valores, representaciones y qué memoria colectiva se está construyendo en la nuevas generaciones.”

Otro ámbito a atender ante la crisis es el referido a las dificultades y posibilidades que se abren a las organizaciones populares. Sus iniciativas colectivas solidarias, así como protestas, parecen aumentar en países industriales, sin embargo es poco claro los tipos de respuestas sociales que se producirán sean como negociaciones, protestas o de debilitamiento de las organizaciones.

La gran sorpresa y un escándalo mayúsculo ha sido la aparición de inimaginables recursos fiscales para enfrentar la crisis. Inimaginables recursos que siempre se negaron cuando se demandaban para las emergencias y la mejoría de los servicios universales de estudiantes, pueblos indígenas, adultos mayores y la protección del medio ambiente.

El Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, no ha podido sustraerse a opinar sobre este escándalo. “Cuando los sistemas financieros están en crisis, sus repercusiones son sumamente notorias y los gobiernos actúan (…) En cambio, cuando los sistemas de educación están en crisis, sus repercusiones son menos visibles, pero no por ello menos reales. La desigualdad de oportunidades en la educación es un factor de acrecentamiento de la pobreza, el hambre y la mortalidad infantil, y mengua las perspectivas de crecimiento económico. Por eso, los gobiernos deben actuar con un mayor sentido de la urgencia”.

Por su parte, entre los poderes implicados en la actual crisis del capitalismo se encuentra el FMI, cuyo director gerente reconoce el terreno donde se produce la crisis y sus riesgos: afirmó que a menos que el capital financiero global distribuya la riqueza de manera más equitativa, la crisis podría generar revueltas sociales (Diario Gestión 16-12-08).

Impactos en educación
Las crisis económicas, como dijimos, acompañadas de diversas maneras por cambios sociales y culturales, modifican el entorno de los aprendizajes y los aprendizajes mismos en la escuela y en la sociedad. Sabemos que la crisis va a tener, inevitablemente, impactos múltiples sobre la educación pues los cambios en la calidad de vida repercuten tanto en los procesos como en los resultados educativos. Así, los factores extra escolares son los más importantes predoctores del curso educativo de las personas, cuando, la condición de pobreza no es compensada con una oferta de alta calidad de la escuela pública.

Sin embargo, los efectos en educación, por diversas razones, no necesariamente tendrán consecuencias llamativas en términos masivos. Las formas e intensidades de ese impacto serán muy variadas según el contexto rural o urbano, los vínculos con el mercado internacional, la situación de empleo formal o de auto empleo.

¿Por qué los efectos en educación pueden no ser siempre claros y notorios? Una línea de respuesta es que la crisis no va a originar la segmentación de la educación, sino que sólo puede aumentar su grado. Será pues, llover sobre mojado.

Otra línea de análisis constituye el identificar las iniciativas y estrategias familiares que intentan proteger la escolaridad de los hijos, como la transferencia a escuelas nocturnas, o presiones para mejorar la alimentación en la escuela. Parece prioritaria la investigación sobre el aporte de las familias a la educación de niños en escuela pública. Estudios de GRADE en Lima en 1990 y el Ministerio de Educación mostraban un aporte familiar de un 30% adicional al del Estado en textos escolares, transporte, refrigerio (alimentación). Las investigaciones que se han hecho más recientemente muestran el mismo fenómeno, esas contribuciones son mayores según el nivel de ingreso y si habitan en las grandes ciudades.

Por su parte, la oferta de escuela pública precaria continúa abierta a recibir estudiantes: en los últimos años tienen más cupos disponibles tanto por el paso de estudiantes a la escuela privada y en algunos países (como el Perú) por la reducción de la tasa de natalidad. La escuela pública precaria no sólo aporta una educación de baja calidad, sino que además es la que facilita, en general, la “asistencia” a la escuela, especialmente en primaria. No obstante se pueden identificar situaciones más radicales. Las familias que tengan una caída fuerte del ingreso podrían pasar a sus hijos la escuela pública a pesar de la ampliación en las ciudades de oferta privada barata. Con la reserva que impone la diferencia de la realidad, se conoce ya en el Reino Unido la decisión del gobierno de nacionalizar esuelas privadas. Según el secretario de Estado de Escuelas, Jim Knight al diario “De Guardián,” las escuelas que se acojan al programa deberán eliminar los exámenes de admisión y las matriculas (La Primera 10-02-2009).

Otra expresión de caída de ingresos que se destina, en parte, a educación son las remesas de emigrantes. Al caer, como está sucediendo, una parte de las familias podría pasar a enviar sus hijos a la escuela pública. También, en escala posiblemente reducida, se produzca el regreso de emigrantes por las políticas implantadas en países industriales. Los compatriotas en países industrializados pueden sufrir más la segmentación educativa que confina cada vez más a los hijos de emigrantes a las escuelas públicas más pobres y con menores vínculos sociales interculturales e interclasistas.

Finalmente, las reivindicaciones salariales de maestros y empleados de educación tendrán más dificultades. Probablemente, los que ya tienen empleo público como docentes serán dejados de lado frente a las medias para crear empleo, principalmente, vía la inversión en infraestructura.

Remirar la educación y las estrategias de desarrollo
La respuesta del capitalismo ante la crisis, en todas sus variantes e incluyendo los países de capitalismo de estado, es de políticas contra cíclicas. Ellas recolocan temas sobre el papel del Estado, el mercado y el papel de las pequeñas empresas que generan el mayor empleo.

Sin embargo, en 2009 y 2011 la agenda pública deberá abordar crecientemente la crisis y sus efectos en educación. Así, el desarrollo humano como asunto social de extrema complejidad exige mayores debates sobre las alternativas de desarrollo.

Esto constituirá un gran esfuerzo de comprensión de la realidad y apertura de espacios para mejores caminos de desarrollo socio económico y justicia social. Los aciertos al momento de enfrentar la crisis en los aspectos económicos y sociales, aún puntuales o sectoriales, que se vayan produciendo en el mundo serán bienvenidos para el ámbito educativo, por lo que deberíamos identificarlos para luego difundirlos. Ser concretos en iniciativas y buscar ampliar alianzas para reducir daños en el desarrollo de capacidades de los estudiantes no es una pelea marginal.

Talbot ofrece una mirada que es pertinente para el tema que nos ocupa. “Tanto en situaciones de emergencia como de reconstrucción, la educación es una actividad que preserva y sostiene la vida, que aporta esperanza, dignidad y un sentido de finalidad para el futuro.”

Un solo proceso, ayuda y desarrollo sustentable
En los Estados se encuentra instalada una dualidad entre asistencia social, lucha contra la pobreza y programas de desarrollo que, en tanto fragmenta la política, también está mereciendo intentos de superación, que son seguramente insuficientes. Según vemos, continúa hoy la demanda de combinar ayuda y desarrollo humano. Como se ha dicho, ésta puede ser una dicotomía artificial que, sin embargo, lo es en aquellos casos en que la ayuda es asignada improvisadamente, como clientelismo, y beneficia a intereses económicos de grupos de poder.
Seguimos con Talbot, quien señala: “Las personas tienen una sola vida. Los niños tienen necesidad de una educación de calidad tanto si viven en sociedades pacificas como en conflicto. Un enfoque más realista es considerar el desarrollo socioeconómico como un solo proceso que incluye catástrofes, respuestas a ellas y superación de ellas. Las medidas que hay que adoptar durante las situaciones de emergencia tienen sus particularidades, pero lo programas de educación de alta calidad en situaciones de emergencia se constituyen en estrategias e inversiones a largo plazo, así como con arreglos institucionales duraderos para contribuir al desarrollo. Los ministerios de educación deben estar en el centro mismo de esas estrategias, inversiones y arreglos institucionales”.

Hemos encontrado pocas referencias a respuestas contra cíclicas innovadoras en América Latina en aspectos directamente vinculados a políticas de conocimiento y educación. Recogemos ejemplos de EEUU y China, no siendo los únicos que aparecen en los países industriales. Los gobiernos con una estrategia de desarrollo serán los mejor dotados para aprovechar la política anti crisis y sentar algunas bases, aún puntuales, de su desarrollo futuro.

Parece ser el caso de algunas medidas propuestas por el equipo de Obama. Con la mira en defender la presencia hegemónica mundial de los EEUU, propone ayudar a conservar entre 3 y 4 millones de empleos entre los cuales una parte tiene la siguiente direccionalidad: “Los puestos que crearemos serán en empresas grandes y pequeñas en un amplio rango de industrias. Y serán el tipo de empleos que no ofrecen a los ciudadanos trabajo de corto plazo, sino que posicionarán a nuestra economía para liderar el mundo a largo plazo”. Se refiere a que casi 500,000 empleos serían creados con inversiones en energía limpia.

Señala el diario que “se comprometió a doblar la producción de energía alternativa en los próximos tres años para mejorar la eficiencia de los suministros de dos millones de hogares.” Eso supone mayor calificación de los empleados en la actividad. Es decir, el aprendizaje en el trabajo que remarcó la CEPAL y UNESCO en 1992 como parte de la incorporación de innovaciones para un crecimiento con equidad que no deprede la naturaleza. Esos programas, de ser consecuentemente implementados, estimulan también el desarrollo de nuevos aprendizajes en las comunidades.

Otra referencia proviene de China. El Primer Ministro califico a sus recién graduados que buscan empleo de “valiosos recursos humanos.” Entre las medidas, señala la corresponsal Castro: ofrecer subsidio y seguro social a graduados que acepten puestos en zonas rurales; impuestos preferenciales y créditos a aquello que acepten puestos en pequeñas empresas o inicien su propio negocio; también se alienta a los bachilleres a continuar estudios superiores de maestría, doctorado o, incluso, una segunda especialidad para retardar su ingreso al ajustado campo laboral. Entre otros criterios para los planes anti crisis encontramos que la ayuda estatal a las empresas se condiciona con que sea ofrecido un empleo formal.

Medidas en el área educativa
Los planes contra cíclicos en varios países podrían estar dejando de lado los planes existentes en educación y ciencia y tecnología. Las medidas educativas no son necesariamente las principales para evitar la ampliación de las desigualdades, pero permiten ligar la emergencia al desarrollo de capacidades humanas y nuevos desarrollos de productos y servicios.

En términos presupuestales, muchos Ministerios de Educación presentan brechas entre lo solicitado y lo aprobado en los Congresos, luego de la decisión principal de los Ministerios de Economía. Por lo tanto, una demanda frente a la crisis es retomar los acuerdos y programas en educación para que parte de las medidas de política deseados se realicen con lo nuevos recursos inyectados a la economía.

En período de crisis, el primer criterio ético-político es el interés superior en la infancia. Los programas regulares para la infancia, muchas veces muy bien concebidos y diseñados (lo cual no es despreciable), carecen de compromiso político y presupuestal suficiente. Tenemos que demandar que las políticas contra cíclicas en nuestros países mantengan el compromiso con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y en educación, más propiamente los de Educación para Todos (EPT). En el Perú, el Presupuesto General de la Republica tiene tres Programas Estratégicos para la infancia, lo cual los hace un destino especialmente prioritario. Entre ellos, el presupuesto peruano incluye el Programa Estratégico, Logros de aprendizaje hasta el III Ciclo (hasta 2do Grado de Primaria) que contempla la expansión de la educación inicial.

Las políticas contra-cíclicas tienen como puntal la inversión que defienda o genere empleo. En particular, la inversión en infraestructura, la cual constituye también una inversión de largo plazo. En dirección a la equidad, la asistencia escolar rural requiere la expansión de caminos rurales, que a la vez sirven a la producción y comercio campesino, a la generación de empleo, al acceso a la atención de salud, a la demanda de productos industriales. Esto destaca el interés en que políticas como la de caminos rurales sea parte de un conjunto mayor que incluya electrificación, agua, asistencia a programas productivos familiares. Con ello se apuesta a ligar los programas de desarrollo social en áreas campesinas con el componente educativo.

Los programas de infraestructura, así como los de mantenimiento de las instalaciones, pueden fortalecer la institución escolar si pasan a ser parte regular de su presupuesto propio. Es muy funcional al centralismo enviar cada año, con gran propaganda, un monto a cada escuela. En infraestructura escolar está pendiente la demanda de crear escuelas rurales de alternancia con fuerte inversión en infraestructura, personal y equipamiento.

Parte de la escuela pública rural digna, reclamada por la Comisión de la Verdad y el Proyecto Educativo Nacional incluye la mejora de la alimentación escolar. En población en pobreza extrema, un ejemplo de medida reclamado ante el programa de transferencia monetaria condicionada (dinero a las madres de familia a condición de llevar los niños la escuela y la atención primaria de salud, como son Bolsa Familia en Brasil, Juntos en Perú) es el mejoramiento del servicio universal de educación y salud.

Con el fin de sostener la demanda, el compromiso anticrisis tendría que contemplar el sostenimiento del sueldo del personal público y el aumento del personal en las prioridades socio-educativas. Un ejemplo en Perú es el compromiso vigente desde el 2008 de un ingreso del 10% de docentes por año (30 mil) a la carrera pública magisterial, que implica aumento del ingreso salarial. Dentro de esta medida se podría priorizar la incorporación en mayor proporción de docentes a carrera pública en área rural. Asimismo, financiar el recreado “servicio civil”, según el cual los recién graduados en educación tiene que trabajar en el área rural para postular a ser docente de carrera.

Otra política activa es la de becas. En becas para estudios de post grado, se invierte en capacidades profesionales y además los egresados suspenden su búsqueda de empleo dejando así oportunidades a otros. En particular, el programa de becas para estudios de docencia en pre grado ha avanzado con un número mínimo. Otro grupo de becas se puede dirigir a la formación de pre y post grado en las carreras que constituyeron cuellos de botella (demandas de personal sin oferta suficiente) en la reciente fase de crecimiento económico.


Manuel Iguiñiz E.
Coord. Nacional FLAPE Perú

Recuperado el 10 de febrero de 2009
forolatino.org/flape/boletines/boletin_referencias/boletin_25/documentos/LA_EDUCACION/crisis%20economica%20y%20educacion.pdf

lunes, 9 de febrero de 2009

LOS APARATOS EDUCATIVOS COMO APARATOS DE REPRODUCCION SOCIAL

La metáfora de la reproducción social, tomada de la biología, es útil como expresión de que los sistemas económicos, en este caso el capitalismo, contienen una dinámica interna -que podemos denominar leyes de desarrollo-, mediante las cuales no sólo se mantienen estructurados en el tiempo y en el espacio, conservando los elementos que le dan identidad, sino que tienden a perpetuar sus condiciones de existencia, mediante la constante producción y reproducción de sus componentes básicos. Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron han tomado la noción de reproducción como el concepto clave para articular una teoría del sistema de enseñanza en un país capitalista como Francia.

Ahora bien, ¿por qué hablar de aparatos educativos y no de sistemas educativos o simplemente de escuelas? La respuesta a este interrogante implica un conjunto de supuestos teóricos que pasamos a explicitar. En primer lugar, es imposible hablar de "educación" en ausencia de contenidos y tonalidades estructurales, es decir, existe educación en sociedades histórico-concretas.

Veamos la siguiente proposición de Durkheim: "La educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre las que no están aún maduras para la vida social. Tiene por objeto suscitar y desarrollar en el niño determinado número de estados físicos, intelectuales y morales que reclaman para él, por un lado la sociedad política en su conjunto, y por otro el medio especial al que está particularmente destinado". Esta proposición tan general debe ser calificada. Concentremos nuestra reflexión entonces, sobre el proceso específico de reproducción de las formaciones sociales capitalistas.

Si asumimos que existe un tipo de sociedades concretas e históricamente determinadas, las sociedades de clase, entonces la acción ejercida por las generaciones adultas consistirá en reproducir las condiciones de existencia de dicha sociedad.

En segundo lugar, cabe afirmar que las condiciones de existencia de una sociedad de clase, cruzan por el eje estratégico de la producción social y la apropiación privada de esta producción, es decir, pasan por el hilo conductor de la explotación social.

En tercer lugar, la "educación" en cuanto tal no puede sino proporcionar las condiciones de existencia y funcionamiento del fenómeno de la explotación. De no ser así, la "educación" sería impensable porque, simplemente, no sería funcional al sistema.

En cuarto lugar, para sustentar dicho proceso de explotación social es fundamental desarrollar desde el aparato del Estado dos procesos básicos: el proceso de coerción social, mediante el cual la burguesía impone sus "modelos de desarrollo" al proletariado y al resto de las clases sociales subordinadas, y el proceso de consenso social, mediante el cual la burguesía trata de obtener consenso de los dominados y estructurar la hegemonía social, a partir de ciertas convicciones simbólicas. Es decir, mediante el proceso de consenso social, que se articula como un proceso de ilusiones ideológicas, la burguesía espiritualiza su dominación material.
En quinto lugar, es evidente que la necesidad de sostener estos dos procesos sociales en la sociedad de clase, imprime un giro particular al aparato del Estado: éste debe contar con "instituciones" sociales apropiadas, de allí que estructure un conjunto de instituciones que denominaremos Aparatos, y que dan cuenta de ambos procesos. Tenemos así, entonces, el Aparato Represivo del Estado (las fuerzas armadas, la policía, el conjunto de instituciones administradoras de la justicia, etc.), y los Aparatos Ideológicos del Estado (instrumentos de la difusión de la ideología dominante y gestadores del consenso). Entre éstos, en la sociedad burguesa, la escuela tiene una especial significación.

Ahora bien, hemos calificado a los aparatos educativos como aparatos ideológicos del Estado, pero ¿qué significado tiene la ideología como instrumento de consenso?

A reserva que analicemos más adelante con mayor detalle la problemática ideológica, digamos que la ideología no se difunde en las formaciones sociales capitalistas, con total pasividad de los productores-receptores (las clases sociales), sino que supone, esencialmente, conflictos y luchas. Por una parte, la burguesía impone, como acertadamente señala Tomás A. Vasconi, su ideología al conjunto de las clases subordinadas. Lejos de haber una actividad de "donación" o un proceso mecánico de "extensión" hacia las clases sociales de la ideología de la clase dominante, hay un proceso concreto de imposición. Y la lucha que existe, como producto del antagonismo social básico, provoca que no exista una sola ideología dominante, sino muchas ideologías y subsistemas ideológicos contradictorios, como afirma Nicos Poulantzas. La ideología dominante no se constituye como tal, más que logrando éxito en dominar, de manera particular, otras ideologías y subsistemas ideológicos. Esto lo logra, precisamente, vía los aparatos ideológicos del Estado.

Por eso, siguiendo en este aspecto las proposiciones de Bourdieu y Passeron, se puede afirmar que la escuela, como lugar de trasmisión e imposición de la ideología dominante, es el "lugar" en que se ejerce la violencia -aunque no física en este caso sino "simbólica"- de la clase dominante, y también por lo mismo, lugar "privilegiado" de la lucha ideológica de clases. Volveremos sobre esto al final de nuestro trabajo.

Ahora bien, la siguiente afirmación de Tomás A. Vasconi nos propone -a título de hipótesis- una importante peculiaridad de los aparatos educativos en América Latina:
"...los Aparatos Educativos en América Latina, aparecen en su forma más pura de Aparatos Ideológicos del Estado, es decir, de aparatos cuya contribución esencial al sistema es el logro de su reproducción a nivel superestructural, más que como aparatos cuyo funcionamiento se halla más o menos estrechamente ligado al desarrollo de las fuerzas productivas".

Esto es muy importante porque califica más justamente la actual situación de los aparatos educativos como aparatos de reproducción social. Consideremos críticamente, por ejemplo, una de las tesis más divulgadas en América Latina, sobre todo en los inicios de la década del 60. Con el desarrollo del capitalismo y el carácter complejo de la división social del trabajo, correspondía a la escuela -se afirmaba- la preparación o formación de "recursos humanos" para el desarrollo económico.

No es lugar éste para realizar una exposición amplia del modelo de "formación de recursos humanos" en educación, realizada por sus teóricos en forma por demás brillante en múltiples circunstancias. Contentémonos con explicitar los supuestos básicos del análisis, y sobre todo, con mostrar críticamente las falacias ideológicas sobre las que se sostiene.

Algunos autores han señalado que la fuerza de trabajo que entra al sistema productivo depende tanto en su calidad, en el lugar que ocupa en la estructura productiva y en sus posibilidades de mejoramiento, de las necesidades específicas del proceso de reproducción de capital. Esto pareciera un hecho en América Latina; sin embargo, desde la ideología desarrollista se insistió mucho en que correspondía a la educación la formación de estos recursos humanos para el desarrollo. Interesa ahora rescatar los supuestos de esta proposición.
Se comenzó por sostener que las metas de los planes de desarrollo respondían al objetivo de proporcionar, al total de la población de un estado de bienestar social e igualdad para el disfrute de los beneficios del progreso económico y social.

Se sostuvo, a renglón seguido, que existe una relación directa y alta entre productividad e ingreso. Es decir, a mayor productividad por hombre ocupado, mayor sería el ingreso que recibirían los trabajadores.
Para aumentar la productividad -que beneficiaría por igual a empresarios y trabajadores-, se señaló la existencia de una relación directa y alta también, entre educación y productividad. Dicho en otras palabras: a mayor educación formal mayor productividad por hombre ocupado. El corolario de estos tres supuestos -un nuevo supuesto en sí mismo- puede ser expresado así: a mayor educación formal de la población, mayor desarrollo económico y social. El optimismo desarrollista quedaba así no sólo justificado sino "santificado"; sólo bastaba esperar los "milagros económicos" para empezar el proceso de "canonización" de las teorías.

No fue necesario mucho tiempo para comenzar a mostrar la falacia de estos supuestos. El primer supuesto fue también el primero en sufrir el desengaño de la realidad; lejos de operar como un sistema benefactor del total de la población, el capitalismo opera bajo la lógica de la ganancia capitalista, de allí que el "desarrollo" no sólo está subordinado a las fluctuaciones en la tasa de ganancia del capital, sino que, y sobre todo, los ingresos no pueden ser distribuidos homogéneamente, dadas las "distintas tasas de participación de los factores productivos".

El segundo supuesto pronto rodó por tierra también: mientras el aumento en la productividad representaba un aumento geométrico en las ganancias del capital -para decirlo en un lenguaje "malthusiano"-, en el mejor de los casos, representaba un aumento aritmético en el salario de los trabajadores. Nuevamente los frutos del progreso técnico y social, se distribuían desigualmente. Es muy ilustrativa la evaluación que realiza Raúl Prebisch, al respecto, luego de haber sostenido una postura optimista la pasada década.

Sin embargo, el tercer supuesto, que era el más importante desde nuestro punto de vista, ya que fue la garantía teórica para la notable expansión de la escolarización en América Latina durante los últimos 20 años, aun cuando se presentó finalmente inviable en términos económicos, se mostró muy vigoroso en las ideologías educativas, sobre todo asociado a la mayor movilidad social y ocupacional.

Los argumentos contra este supuesto son varios. Se ha comprobado que el aumento de la productividad obrera depende más de las formas de organización de la producción, de la incorporación de nuevas tecnologías al proceso productivo, y sobre todo de cursos de especialización y entrenamiento en los lugares de trabajo, que de la educación formal de los obreros. Por ejemplo, en apoyo a este argumento, afirma Martín Carnoy que:
"la relación entre educación formal y productividad no es tan importante como entre productividad y estructura ocupacional; es decir una industria con elevado porcentaje de obreros calificados tiene mayor productividad aunque sus obreros no tengan tanta instrucción como los de otra industria".

En forma más contundente aún,
"Comparaciones internacionales entre la productividad de la fuerza laboral y su nivel educativo demuestran cómo esta productividad y su consecuente aporte al desarrollo económico, en una muestra de varios países, está más relacionada con modalidades específicas de capacitación laboral a través de esquemas desescolarizados de adiestramiento en el trabajo, con los sistemas de organización de la producción, con la utilización de adelantos tecnológicos específicos, con los sistemas de remuneración del trabajo, y con las características de la participación laboral en el proceso de decisiones, que con la cantidad o tipo de educación formal adquirida por la fuerza laboral".

En suma, se podría sostener la siguiente hipótesis: considerando en términos masivos el desarrollo de los aparatos educativos en América Latina y su aporte a un mayor desarrollo económico y social, este desarrollo educativo es inversamente proporcional al proceso de monopolización en las formaciones sociales capitalistas latinoamericanas y a la aparición de nuevas formas de organización técnicas de la producción, caracterizada ésta por una alta composición orgánica de capital.

Por último, acerca de la relación educación-movilidad social de la población, la siguiente afirmación de David Barkin en un conocido trabajo de investigación es contundente:
"Finalmente vimos que la interrelación entre la estructura educativa y la económica, nos llevó a la hipótesis de que el sistema educativo no solamente no está proporcionando suficientes oportunidades a las personas de medios escasos, sino que está funcionando en forma activa, como una institución de selección, impidiendo el progreso de las personas que no gozan de los privilegios de clase".

Volviendo a la afirmación de Vasconi, podría pensarse que los aparatos educativos son más funcionales al modo de producción capitalista en América Latina por su aporte a la reproducción a nivel superestructural, que como aparatos cuyo funcionamiento se encuentra ligado al desarrollo de las fuerzas productivas.

Aquí entonces alcanza sentido afirmar que los aparatos educativos como aparatos ideológicos del Estado contribuyen sobre todo a la reproducción social, mediante la manipulación de la ideología que se constituye así en la "materia prima" de la "labor" educativa. Corresponde por lo tanto, analizar a continuación el significado de la ideología en el nudo de producción capitalista, y sus implicaciones para la reproducción social, y especialmente ¿cuáles son los efectos concretos de la ideología transmitida por los aparatos educativos sobre los agentes sociales?


Recuperado de
http://www.anuies.mx/servicios/p_anuies/publicaciones/revsup/res032/txt3.htm

IDEOLOGIA, EDUCACION Y REPRODUCCION SOCIAL
Carlos A. Torres N.
Maestro en Ciencias Políticas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales,
sede México; Profesor titular adjunto, Área de Investigación,
Universidad Pedagógica Nacional.
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