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sábado, 20 de febrero de 2021

LA ESCLAVITUD NUNCA HA SIDO TAN MODERNA

 Son 25 millones, en todo el mundo, trabajando para nuestro bienestar consumista. A los Estados europeos les gusta recordar que abolieron la esclavitud. Si tan solo fuera verdad. Nunca ha habido tantas personas esclavas como ahora. Nunca ha sido tan rentable.

 


Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), es el tercer tráfico ilícito más prolífico del mundo después de las armas y las drogas. En promedio, una sola persona esclava produce una ganancia de 3.978 dólares al año. La rentabilidad anual de estas personas superaría los 150 mil millones de dólares. La esclavitud probablemente nunca ha sido tan lucrativa.

 

El trabajo forzoso está definido por la OIT de la siguiente manera: “Todo trabajo o servicio exigido a cualquier persona bajo la amenaza de cualquier castigo y para el cual dicha persona no se ha ofrecido voluntariamente” .

 

¿Quiénes son las y los esclavos? La OIT distingue tres categorías de esclavitud: el trabajo forzoso impuesto por el sector privado, el trabajo forzoso impuesto por el Estado y la explotación sexual. En el sector privado es donde se encuentra el mayor número de personas esclavizadas (16 millones en 2016); la mitad de esas personas esclavas están en esa situación como consecuencia de la obligación de la devolución de una deuda.

 

En el caso de la explotación sexual, hay alrededor de 3,8 millones de víctimas adultas y 1 millón de niños y niñas en todo el mundo. Y de estas casi 5 millones de personas esclavas sexuales: el 99% son mujeres o niñas .

 

Finalmente, se han contabilizado 4,1 millones de personas esclavizadas por el Estado. Citemos, por ejemplo, el ilustre caso americano. En efecto, en los Estados Unidos, las cárceles son el tercer empleador más grande del país.

 

La decimotercera enmienda es útil para los negocios estadounidenses: abolió la esclavitud salvo en un detalle: «como castigo por el delito del cual la parte debe haber sido debidamente condenada» . Por lo tanto, la justicia estadounidense puede permitirse crear esclavos. Más aún, dado que en Estados Unidos, el 90% de los juicios terminan en un «plea bargain» (acuerdo de culpabilidad-negociación de una sentencia) .

 

Más que crímenes, son clases sociales y raciales las que resultan encerradas para esclavizarlas a voluntad. A nivel mundial, una de cada cinco personas reclusas se encuentra en los Estados Unidos. La primera «democracia» mundial es también el primer carcelero del mundo. Regularmente, las y los prisioneros en los Estados Unidos hacen huelga para poner fin a esta esclavitud moderna.

 

De los 25 millones de personas esclavas, el 10% (2.500.000) se encuentran en situación de trabajo forzoso impuesto por el Estado, el 22% (o 5.500.000) se encuentran en situación de trabajo forzoso con fines de explotación sexual y, finalmente, el 68% (es decir, 17.000.000) se encuentran en situación de trabajo con fines de explotación laboral. Por tanto, los sectores más afectados son: agricultura, pesca, minería, industria, servicios y trabajo doméstico. Si a eso le sumamos 15 millones de personas (mujeres y niñas en el 99% de los casos) en situación de explotación sexual, tenemos una situación mundialmente deplorable.

 

La esclavitud moderna

Nuestro sistema capitalista explota el mundo y a sus habitantes para su beneficio

40.300.000 es el número de personas reducidas a la esclavitud en el mundo. 25 millones por trabajos forzosos, 15 millones por matrimonio forzado. En estas cifras no están contabilizadas las víctimas de tráfico de órganos (como los Ouigures de China) ni las y los niños soldados (250.000 en 2018).

La esclavitud moderna comprende:

  • El trabajo forzoso: “Todo trabajo o servicio exigido a cualquier persona bajo la amenaza de cualquier castigo y para el cual dicha persona no se ha ofrecido voluntariamente”.
  • La trata de seres humanos, que reúne 3 elementos: la acción (el reclutamiento, el alojamiento, etc.), el medio (abuso de vulnerabilidad, uso de la fuerza, etc.) y el objetivo (la explotación: sexual, económica, doméstica, etc.).
  • La esclavitud por la deuda: exigir la devolución de una deuda mediante el trabajo. Utilizado tanto por las y los empleadores que recurren al trabajo forzosa como por quienes trafican con seres humanos.

 

El 50% está en esta situación para devolver una deuda. Un millón de niños y niñas en todo el mundo son víctimas de trata de seres humanos. Cada esclavo produce al año 4.000 dólares como media a quien le explota. El 71% de las personas esclavas en el mundo son mujeres o niñas. Una persona de cada cuatro reducida a la esclavitud en el mundo es un niño o una niña.

 

Contrariamente a lo que se cree normalmente, los estudios muestran que hay esclavitud en todos los continentes del mundo.

 

Para el trabajo forzoso, en Asia-Pacífico contamos con 4 esclavos por cada 1.000 personas. En Europa y Asia Central es de 3,6 personas por cada 1.000, 2,8 por 1.000 en África, 2,2 por 1.000 en los Estados Árabes y 1,3 por 1.000 en las Américas (las dos últimas cifras deben moderarse ya que tenemos muy poca información sobre la realidad in situ).

 

Por lo tanto aquí, en Europa, la cuna autoasignada de los derechos humanos, todavía estamos hundidos en la agonía del trabajo forzoso. El horror no se perpetúa sólo en los países en desarrollo sino, también sin duda en nuestras grandes avenidas luminosas pavimentadas con buenas intenciones.

Inge Ghijs, editora del periódico De Standaard dirigió la investigación sobre este tema en su libro: “Esclavos y esclavas domésticas: humilladas y humilladosos, violadas y violados, escondidas y escondidos” .

 

En él, la autora nos adentra en las instituciones diplomáticas de Bruselas u otras familias acomodadas (o menos acomodadas, ya que la clase media tampoco se priva de mujeres trabajadoras de hogar) ansiosas por encontrar una trabajadora para cuidar a sus hijos e hijas.

 

Inge Ghijs tuvo dificultades para encontrar personas dispuestas a colaborar para aclarar este espinoso tema. Las personas víctimas a menudo temen las represalias y las familias o las y los embajadores son muy cautelosos ante la idea de aparecer como esclavistas.

 

Sin embargo, a fuerza de determinación, Inge Ghijs logró obtener cierta información esencial, como el estatus especial de los comerciantes de diamantes indios:

 

“[…] Además de algunos diplomáticos, los indios son los únicos habitantes de Bélgica que tienen autorización oficial para contratar a un ciudadano de fuera de la UE como empleada o empleado de hogar interno. Los empleadores solo pueden recibir un permiso de trabajo para un empleado de fuera de la UE si no hay un trabajador similar disponible en el mercado laboral belga. La Comunidad Flamenca asume que hay suficientes belgas que pueden trabajar como empleadas y empleados de hogar internos. […] Por razones religiosas, las y los comerciantes de diamantes indios son una excepción».

Las alrededor de 1.177 personas indias que viven en Amberes son predominantemente de la fe jainista. De casta superior y muy activos en el comercio de diamantes, las y los jainistas deben seguir una dieta muy estricta y solo pueden comer alimentos que hayan sido preparados por manos puras, es decir, cocineros indios. Las y los jainistas, por tanto, traen a las castas indias inferiores para que les sirvan como cocineros, pero también como empleadas y empleados del hogar. Como explica Marc Vandenabeele, alcalde de Aartselaar y ex director general del High Diamond Council:

 

“Algunos cocineros indios son tratados muy bien, otros no. A veces, como pago, solo se les aloja y se les alimenta. A veces reciben 250 euros, pero tienen que reembolsar la mitad por la comida y el alojamiento. Hay algunos que reciben solo un poco de dinero de bolsillo, el resto de su salario va a sus familias en la India. Pero también hay algunos que están bien pagados y que reciben su salario completo en persona. No es raro que estén alojados en condiciones espantosas, en el sótano o en el ático, con solo una cama o colchón y un lavabo. Todavía tienen prohibido vivir solos. De hecho, están encerrados en la casa de su empleador.

 

Si solo hay un cocinero en casa, su tarea es muy pesada porque las comidas indias requieren mucho trabajo. Siempre hay quince o veinte platos diferentes. Se necesitan horas de preparación. […] Si en Amberes este cocinero se escapa, automáticamente significa que habrá consecuencias para el resto de su familia en la India. Quizás toda la familia se quede sin trabajo. Además, los cocineros solo hablan indio, no inglés. Por tanto, no pueden comunicarse».

No es solo en Amberes donde está floreciendo la trata de personas. Inge Ghijs nos cuenta sobre los anuncios clasificados en los periódicos:

 

“Mujer negra brasileña busca trabajo como empleada de hogar interna»

«Mujer joven busca trabajo como interna»

«Mujer busca trabajo de cuidado de niños, preparación de la comida, paseo del perro”

 

Cada semana, periódicos como el diario de Bruselas Le Soir publican anuncios clasificados de familias que buscan una trabajadora de hogar interna y trabajadoras de hogar que ofrezcan sus servicios. Este tipo de anuncios se pueden encontrar en tiendas y supermercados de las grandes ciudades. Todo esto prueba que existen, pero encontrarlas es una historia diferente».

 

Poco a poco, Inge Ghijs se ha ido encontrando con estas mujeres en las sombras. Traídas a Bélgica por primas o primos lejanos. Por muchas maravillas que se les hubiera prometido, estas mujeres se encuentran muy frecuentemente con todo tipo de situaciones lamentables. Además, se encuentran atrapadas en Bélgica teniendo que reembolsar un boleto de avión comprado a crédito mientras tienen que enviar dinero a casa para sus hijos e hijas. Su visado es a menudo confiscado por la familia de acogida y se encuentran bloqueadas, sin poder hablar con nadie y especialmente con la policía.

A esto se suman sus propias necesidades, que, en su mayor parte, no son tenidas en cuenta por las familias. María, una empleada de hogar brasileña, explica:

 

“Me endeudé para venir a Bélgica. Gano 500€ al mes, pero tengo que pagar 85€ cada mes para reembolsar mi billete de avión. Además, tengo que enviar dinero a mi esposo y a mi hija porque mi esposo está desempleado. También le envío dinero a mi padre porque está enfermo. ¡Y todavía necesito un poco de dinero para poder comprar comida! Y pagar una tarjeta de teléfono móvil porque mi llamada telefónica semanal a mi hija es lo único que me ayuda a seguir adelante».

 

El tímido susurro de una vergüenza nacional

María está lejos de ser la única en esta situación. El número de personas esclavas en Bélgica se estima en 23.000. Inge Ghijs cree que desde la fuga de cerebros de hace unas décadas, nosotros, los países occidentales, hemos llegado a una fuga de cuidados. Es decir, que nuestros países desarrollados se están apropiando de un número significativo de madres extranjeras. Estas últimas llegan a cuidar de los hijos que no son suyos, pudiendo incluso convertirse en su madre sustituta. Mientras, en su país de origen, sus hijos anhelan una madre ausente que ha cruzado los océanos para ofrecerles un futuro mejor. A menudo, la incomprensión y el odio dominan los sentimientos de estos niños hacia su madre.

Además, hay una cantidad impresionante de niños desaparecidos por año. Dos mil expedientes abiertos por desaparición por año en Bélgica. 250.000 en Europa.

 

Las cifras más preocupantes se refieren a los menores extranjeros no acompañados (MENA). De hecho, en los últimos años, una serie de desapariciones inexplicables han afectado a personas refugiadas menores en Bélgica. Ya en 2005, Child Focus dio la alarma: “Uno de cada cuatro MENA desaparece después de haber solicitado asilo«. Unos 10.000 han desaparecido en Europa desde 2015. Estas desapariciones pueden explicarse por el deseo del niño de salir del centro por sus propios medios, o por el apetito de ciertas redes de pedo-prostitución, en el más completo silencio de la opinión pública.

 

En cualquier caso, tenemos la obligación, como Estados europeos, de darnos cuenta de nuestra arrogancia cuando pregonamos que hemos abolido la servidumbre. Nos beneficiamos a diario de una esclavitud latente, hecha casi invisible por la fuerza de nuestra ceguera. Mientras nuestra sociedad continúe produciendo seres y no seres, la esclavitud moderna no dejará de prosperar.

El expulsión de estas realidades de nuestras mentes parece funcionar a la perfección. La esclavitud es ilegal en la mayor parte del mundo, sin embargo, nunca ha sido tan prolífica, nunca ha sido tan fácil. El progreso tecnológico facilita la coerción humana y la gestión a gran escala del tráfico de personas. Ya no podemos escondernos en la hipocresía.

 

Nuestros países europeos no dejan de querer civilizar al mundo entero, convencidos de que tenemos todas las claves de los problemas que nos creamos. Sin embargo, este panorama de la situación mundial de la esclavitud nos demuestra que los males están dentro de nuestra sociedad. Dejemos de señalar con el dedo los horrores que ocurren a miles de kilómetros de nuestros propios extravíos. En Bruselas, en Amberes, en Lieja, nos cruzamos con ellas y ellos. Con estas mujeres, hombres y niños, una miríada de personas dolientes. Pero, ¿ya les vemos?

 

 

 

 

Por: CYRIL WINTJENS

Fuente

https://pour.press/lesclavage-na-jamais-ete-aussi-moderne/

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

lunes, 16 de septiembre de 2013

Ubicar la pedagogía en la historia moderna


La escuela, y los Sistemas Educativos están presentes desde antes que nuestros nacimientos, por eso corremos el riesgo de “naturalizarla”, pero es una institución con historia, que responde a ciertos intereses ¿Cómo podemos ubicarla en el contexto histórico humano?


La época capitalista surge desde el siglo XIII de nuestra era, cuando la liberación que ejecutan los siervos de la gleba crea las colonias iniciales alrededor de los castillos feudales europeos que conocemos como burgos, denominación que posteriormente permitirá nombrar a dichos colonos como burgueses y definir la clase social moderna de la burguesía: organización social e histórica creadora del capitalismo, entendido como el modo de apropiación y producción triunfante después del feudalismo, que basado en el trabajo liberado de los siervos de la gleba “convertidos en burgueses y obreros”, generará la sociedad capitalista, que con su íntegra organización operativa y simbólica creará el trabajo acumulado autoreproductivo que identificamos como capital, y sus propias instituciones: la ciencia, el arte, el Estado, la religión, la familia y la filosofía modernas, que se organizarán a lo largo de los siglos posteriores al XIII como un proyecto educativo que madura lentamente hasta alcanzar una cúspide cuando en el último cuarto del siglo XIX se conforman los Sistemas Nacionales de Educación, gracias al impulso que la Ley Ferry establece en Europa desde la época de 1879-1882.

Desde las liberación inicial de los siervos de la gleba “aquellos zarrapastrosos que crean los primigenios burgos”, hasta la creación de los lujosos Ministerios Nacionales de Educación “que organizarán la educación social en torno a las escuelas controladas desde un poder central dinámico de una educación laica, gratuita, científica y para todos”, han pasado seis siglos y se requirió todo esa historia para que la cultura burguesa (y/o moderna) se creara, autonomizándose, autorregulándose y autoreproduciéndose para conformarse como el universo simbólico hegemónico desde el siglo XIX, y la fuerza histórico-política y moral que definirá la educación como escolaridad.

En tanto la Escuela se conformará como la Institución por Excelencia para formar al ciudadano y a los trabajadores requeridos por el sistema, ubicados en todo el espectro social: profesionales, obreros calificados, políticos, artistas, intelectuales, mujeres y lumpemproletariado que sirviera de ejército industrial de reserva, para solucionar los problemas laborales y de orden público que generan las recurrentes crisis capitalistas.

En medio de esta construcción histórico-social se conforma la pedagogía moderna entendida como el impulso y la conceptuación normativa de la práctica educativa, y el mejor recurso para regir la conformación del ser humano moderno, el modelo a crear y promover por parte de los burgueses, quienes acumulando triunfos crecientes, iban desplazando a los antiguos propietarios del mundo feudal, quienes terminarán en la guillotina y en otras formas de desplazamientos, cuando el poder capitalista ha llegado a controlar el conjunto de la sociedad. En esta panoplia de fuerzas e intereses se requerirá construir un ser humano servidor de las nuevas fuerzas sociales, y nada mejor que la conceptuación normativa para educarlo en la modernidad: la pedagogía moderna.

Aquí es donde tenemos que situar a Rabelais (1494-1592), Comenio (1592-1670), Descartes (1596-1650), Rousseau (1712-1778) y los demás grandes creadores del pensamiento pedagógico moderno, quienes conformarán la línea triunfante de la manera de educar capitalista y permitirán definir y construir una pedagogía moderna, que con los grandes hitos de la Ilustración y la eclosión de la Ciencia Moderna en el siglo XIX, se difundirá hasta formalizaciones crecientes que la definen rigurosa y sistemáticamente, para normar las prácticas educativas escolarizadas establecidas en los Sistemas Nacionales de Educación: la cúspide del proyecto educativo burgués.

La pedagogía llega así a su máximo significado histórico moderno, y recupera su sentido histórico, al tiempo que llega a un límite importantísimo: iniciar su proceso de escolarización.

El significado histórico de la pedagogía
Esta tesis nos lleva a recordar que la pedagogía -tanto en el mundo antiguo como en el medieval-, fue el impulso educativo social que guiaba la formación de los seres humanos que requerían las sociedades en juego, fijando normas y estableciendo el qué, cómo y cuándo educar, en tanto la acción formativa, es indispensable para la infraestructura de la sociedad, en tanto requiere formar las personas que la reproduzcan.

Desde este modo de concebir podemos afirmar que la pedagogía moderna se conforma como consecuencia de los intereses económicos, políticos y culturales de la burguesía y que es un instrumento útil para ejercer la educación hasta que desaparecen los burgueses, transformados en capitalistas.

Dicho de otra manera: los burgueses, aquellos zarrapastrosos que lenta y paulatinamente derrotaron a los dueños del poder feudal, y a fines del siglo XIX crearon los Sistemas Nacional de Educación, tuvieron un gran proyecto cultural que transformo la cultura medieval creando al ser humano moderno, quien en su época burguesa creo cultura, sabiduría y ciencia, formando el mundo luminoso del Renacimiento y más tarde la Ilustración; al tiempo que dieron paso a la autonomización del capital, el cual en su dinámica crea a los capitalistas, nuevos dueños del poder que se desinteresan por la cultura, por los logros de la sabiduría y convierten el conocimiento en una mercancía maquilada en la Escuela, y que será de su propiedad, en tanto los Sistemas Nacional de Educación estarán destinados a crear buenos ciudadanos y trabajadores, y dejarán de preocuparse por formar seres humanos, personas que amaran el desarrollo, la inteligencia, la sabiduría y el bien.

El conocimiento se privatiza, se lo restringe a los límites de la institución escolar, y la pedagogía lentamente comienza a volverse un recurso para organizar el conocimiento producido en la Escuela, el escolar, muy diverso al científico. La pedagogía se va reduciendo, al punto de transformarse a lo largo del siglo XX en un recurso cada vez más instrumental para producir la promoción escolar, pues se necesitaba reconocer el esfuerzo escolar con títulos y grados, que ya difícilmente eran útiles para la sociedad, y sólo servían para los fines instrumentales de la ciudadanía y la dinámica laboral.
Esta situación explica cómo a fines del siglo XX, comienza a hablarse y escribirse sobre la “teoría pedagógica” como un recurso para recuperar el poder explicativo y normativo de al menos una parte de la pedagogía; y cómo a comienzos de este siglo XXI algunos sostenemos que la pedagogía puede recuperar su significado histórico y volver a ser un impulso formativo social que vuelva a crear los seres humanos que requiere una sociedad más justa, más bella y más enriquecedora, que la actualmente dominante: la sociedad hoy convencional.

Sostenemos en consecuencia, la alta importancia de la pedagogía en su significado histórico, y creemos que puede ser el mencionado impulso social para formar seres humanos, que nos permita ir más allá de lo escolar y sostener un concepto amplio de educación, que sirva para atender muchas líneas de trabajo de la formación humana desatendidas por la pedagogía escolar o reducida, y nos de muchas de las soluciones sociales que hoy requerimos con urgencia. Una pedagogía así puede ser pensada como analógica y de lo cotidiano, y por ser la conceptuación que permite explicar las tesis expuestas anteriormente, pasamos a exponerla en síntesis, entendiendo que hemos despertado su interés por recuperar el significado histórico de la pedagogía, y por tanto su gran fuerza social.



Extraído de
La importancia de la pedagogía desde la conceptuación de la pedagogía de lo cotidiano
Autor
Luis Eduardo Primero Rivas,
Universidad Pedagógica Nacional

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