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miércoles, 28 de octubre de 2020

El "Discurso" para Paulo Freire


DISCURSO

En la concepción freiriana, la educación dialógica, en especial en la Educación como Práctica de la Libertad que se transforma en la Pedagogia del oprimido, el discurso está en el ámbito opuesto de su propuesta de decir la palabra, de comunicación, de diálogo, pues se encuentra situado en el objetivo de la alienación, de la opresión, de la manipulación. Afirma que los educadores y políticos profesionales, en su mayoría populistas, al discutir, muchas veces hablan y no son entendidos, pues sus lenguajes no están sintonizados con las situaciones concretas de los seres humanos a los cuales van dirigidos los discursos. Freire (1970) interpreta los discursos como verbalización del tipo bla, bla, bla inoperantes, ubicados en el ámbito de la abstracción, como algo situado en el campo alienado y alienante. Sin embargo, en Ação cultural para a liberdade , aborda el discurso como sinónimo de habla significativa, posible, necesario e indispensable, susceptible de ser transformado en textos de lectura, codificado para ser decodificado, a través de grabaciones de audio, por ejemplo, de las discusiones de los círculos de cultura.


Se trata de algo que necesita ser recogido, investigado, sistematizado para realizar un estudio problematizador en un momento posterior. En esa perspectiva afirma que, analizando la realidad, se puede aprehender el discurso de los seres humanos y sus niveles de percepción de sí mismos en sus relaciones con la objetividad. Habla de esta riqueza discursiva en el ámbito de la codificación-decodificación de la realidad por los educandos-educadores, con potencial para desvelar  los condicionamientos ideológicos a que pueden estar sometidos en su experiencia existencial y concreta en la “cultura del silencio”. Por lo tanto, cabe a los investigadores y educadores, analizar ese discurso durante la investigación temática, en un proceso inicial de decodificación, con el propósito de comprenderlos en los más diferentes ángulos. Pues, comprender ese discurso de los educandos es un paso decisivo para la superación de la percepción estrecha de los problemas de la realidad, o sea, sus situaciones límite concretas. Solo así podremos reconocer una serie de preocupaciones de las comunidades escolares que, en último análisis, revelan una temática a ser tratada de forma interdisciplinaria, y en la cual se podría basar la organización del contenido programático para ser posteriormente tematizada y vivida hasta los límites. En otras palabras, conocer el discurso para reconocer saberes necesarios e indispensables a la práctica educacional dialógica.

En el ámbito del aprendizaje, tan obstaculizado por la codificación científico- tecnológica, incluso en la actualidad con la mediación de las Tecnologías de la Información y Comunicación, al estudiar su propio texto o de compañeros de otra realidad concreta, los educandos-educadores estarían estudiando el discurso que brotó de la decodificación de una temática. Gnoseológicamente, al dialogar y no solamente leer el discurso anterior, harían la crítica de éste, con uno nuevo, que será también registrado en el proceso. El discurso sobre el discurso anterior, que implica el conocimiento del conocimiento anterior, daría lugar a un nuevo libro, un segundo libro de lectura, cada vez más rico, más crítico, más plural en su temática. De esta forma se estaría intentado hacer un esfuerzo serio en el sentido de desarrollar la expresividad de los educandos-educadores que irían, cada vez más, insertándose en la realidad concreta de forma crítica, reelaborando así sus discursos tematizados. Inserción crítica, por medio de la cual irían ganando más rápidamente la comprensión de que a la nueva estructura de lo real vivido, corresponde un nuevo pensamiento-lenguaje .

De esta forma, los propios educandos, al estudiar sus discursos, harían crítica de este, lo que implicaría un aprendizaje diferente do lo que harían con frases hechas y discursos de los otros. Al final, desde este punto de vista educacional, el discurso es una codificación a ser decodificada. Con todo, la coherencia entre el discurso y la práctica es esencial. O sea, ser el mismo al hablar y al actuar. Por otro lado, como educadores-educandos necesitamos insistir en que es la práctica la que evalúa el discurso y no al contrario (FREIRE, 1982). Pues, el discurso incoherente con la práctica, se convierte en pura palabrería manipuladora, discurso populista fuera del propósito de la praxis. Finalmente, queremos alertar que, mientras focalicemos nuestro trabajo educacional dialógico solamente a la frase, quedándonos así en la periferia, probablemente no haremos otra cosa, al hablar sobre el tema que ella comprende, sino en un “discurso de frases hechas” . El análisis discursivo en la perspectiva dialógica, es esencial para producir praxis liberadora cotidiana en la educación.



Autor Fábio da Purificação de Bastos

martes, 6 de octubre de 2020

ORÍGENES E IMPLICACIONES DEL DISCURSO MORALISTA

 En el primer caso, se abordan los efectos y no los factores causales. Por ejemplo, si se forma parte de una sociedad hipercorrupta, estructurada económica, social y políticamente con base en la corrupción, se intenta remediar la situación corrigiendo unas prácticas corruptas puntuales.

 


Los orígenes del discurso moralista no se encuentran, como podría pensarse, en los sectores comprometidos con una transformación estructural de la sociedad. Como han señalado Marcelo Moriconi, en su escrito: “Desmitificar la corrupción”; https://nuso.org/articulo/desmitificar-la-corrupcion/ y Elvin Calcaño Ortiz, en su artículo: “La trampa de los discursos anticorrupción”, https://www.alainet.org/es/articulo/207881 la arenga anti-corrupción hunde sus raíces en sectores comprometidos con el statu quo y con una concepción maniquea del mundo.

 

En otras palabras, el impulso de la mirada moralista es que la preservación del orden social establecido es incuestionable. Lo cuestionable son determinados ciudadanos que, en función de un conjunto de prácticas reñidas con la moral convencional, distorsionan la naturaleza ideal del statu quo.

 

Una deficiencia de la mirada moralista es que observa el fenómeno de la corrupción sólo como una anomalía en el desarrollo de la sociedad y nunca se centra en la dimensión estructural de la corrupción. De ahí su tendencia a focalizar el análisis en individuos, nunca en instituciones; en acontecimientos circunstanciales, no en procesos sociales e históricos. Dos problemas se derivan de esta perspectiva:

No se impulsan seriamente las transformaciones requeribles para la construccion de una sociedad decente.

 

Como los fundamentos del orden social son incuestionables, la manera de evaluar los valores morales depende de si se ajustan o no a preservar ese orden, no la validez de los mismos.

 

En el primer caso, se abordan los efectos y no los factores causales. Por ejemplo, si se forma parte de una sociedad hipercorrupta, estructurada económica, social y políticamente con base en la corrupción, se intenta remediar la situación corrigiendo unas prácticas corruptas puntuales. Mientras tanto, se obvia abordar el problema de las condiciones, los presupuestos y los mecanismos que estructuran a la sociedad para que funcione de tal modo que convierta a la corrupción en la norma, no en la excepción.

 

El segundo caso, el de asumir los valores morales en función de su adecuación al orden social preponderante, lleva con frecuencia a evaluar de modo asimétrico las prácticas en función de si reproducen o no dicho orden. Así, una misma práctica puede ser juzgada de modo distinto dentro de un mismo ordenamiento jurídico dependiendo de quien sea el infractor de la norma, su estatus económico, su influencia social, sus relaciones políticas, o sus filiaciones partidarias.

 

No es de extrañar que terminemos, como ha escrito Moriconi, asumiendo que: “para la corrupción funciona el mismo principio con el que Friedrich Nietzsche define el bien y el mal: la diferencia entre los corruptos y no corruptos es que los no corruptos somos siempre nosotros o (quienes están con nosotros)”

 

 

 

 

Por Leonardo Diaz

Fuente: https://acento.com.do/opinion/origenes-e-implicaciones-del-discurso-moralista-8854032.html

miércoles, 21 de marzo de 2018

LA MONOTONÍA DEL DISCURSO EDUCATIVO


La educación no es una receta contra el desempleo es, sobre todo, el proceso necesario e insustituible para formar ciudadanos y ciudadanas que se pregunten los porqués de la existencia.
El discurso se vuelve cada vez más uniforme y el esquema educativo más homogéneo y más simple. Agentes sociales, partidos políticos y asociaciones de distinta índole parecen cada vez más imbricadas en el discurso de moda: educación, empleo y mercado. Cualquier llamamiento a la necesidad que el futuro de la democracia tiene de las Humanidades y del término humanismo aplicado a la educación se entiende como un gesto de rebeldía trasnochada, cuando no de arrogancia y de falta de perspectiva de futuro.

Diferentes agencias que se dedican a los estudios sociales y económicos como la OCDE y expertos de entidades como la Comisaría de Educación de la Unión Europea (UE) señalan la importancia de la formación, el desarrollo de ciertas competencias para una mejor inserción en el mercado laboral y la mejora de los sistemas escolares, como los caminos más fiables para superar la crisis social y económica en la que viven inmersos más de 20 millones de desempleados en la UE, y que es especialmente virulenta con los y las jóvenes.
La crisis económica se presenta como una consecuencia de la falta de formación de la juventud y de las competencias necesarias para hacer que la economía sea más dinámica y competitiva y tenga más capacidad para hacer frente y superar las crisis. Según Pablo Gentili, secretario general de CLACSO: “Una bella pero muy mal contada historia que vuelve heroica la labor educativa y que acaba condenándola ante las aparentes evidencias de su ineficacia para responder a los retos del presente”.
La ecuación más educación igual a más y mejores empleos y a más ingresos debe tratarse con mucho cuidado y de manera muy reflexiva. La educación, si puede arrojar luz para un futuro mejor, es para mejorar la calidad del trabajo en un mercado laboral más solidario, vertebrado sobre la equidad y la cooperación, para conseguir una economía sostenible que no apunte al crecimiento como único fin y objetivo. Pero la educación no puede convertirse en un proceso para mantener la dramática economía de guerra en la que vive más de la mitad de las personas del mundo, incluidos varios millones de españoles.
La educación no es una receta contra el desempleo es, sobre todo, el proceso necesario e insustituible para formar ciudadanos y ciudadanas que se pregunten los porqués de la existencia. “Cada vez que desaparecen los porqués se produce un vacío que se llena de cosas malas. Una democracia entra en crisis cuando se deteriora el medio ambiente de los porqués”, Manuel Rivas.
Es una lástima que las autoridades europeas y españolas no afronten las injusticia del mercado de trabajo, la discriminación, la injusticia social que a diario se perpetran en el modelo económico que sufre la sociedad, y apoya la mayoría de los gobiernos de la Unión Europea, entre ellos el español.
Ese está produciendo un cambio drástico que será perjudicial para el futuro de las democracias. El discurso monótono del mercado y la intoxicación de la educación por términos y estrategias que proceden de la economía, hace que la finalidad, el objetivo y los contenidos tengan un sentido y no otro, dejando fuera a la comunidad educativa de decisiones tan importantes como la construcción del currículo, la utilidad de la evaluación o el papel de la institución escolar en la sociedad. Se educa para incrementar la renta y se progresa para incrementar los datos macroeconómicos.
En realidad nos empujan hacia un entorno centrado cada vez más en el crecimiento y el éxito, en el que la rentabilidad importa más que la imaginación y el gusto por la vida.



Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/12/11/la-monotonia-del-discurso-educativo/
Por
Corresponsal del portal español El diario de la Educación.


domingo, 18 de septiembre de 2016

Decálogo neoliberal

El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica ha venido publicando  una  serie de análisis[1] sobre las categorías conceptuales con las que opera la derecha del subcontinente, tanto a nivel político como mediático. Este artículo condensa los principales mensajes detectados. Pretende ser una guía sucinta de los nuevos códigos que maneja un "neo-neoliberalismo" que se ha reciclado discursivamente para tratar de hacer olvidar los resultados catastróficos de sus políticas en los años 80 y 90.

1.        Gestión eficiente. Ya no es el tiempo de las ideologías. Ni siquiera de la política. Lo que supuestamente le importa a la gente es que las cosas funcionen. El político se asimila a un empresario. Sólo se valoran los resultados.

2.        Liderazgos no carismáticos. En consonancia con el concepto anterior, se precisan dirigentes sin carisma personal pero con una pátina de buenos gestores. La grisura de carácter se identifica con seriedad y responsabilidad para abordar los asuntos públicos. Se prefiere al contable de oficina antes que al líder de masas. Éste se asocia a un populismo manipulador.

3.        Banalización de lo político. Frente a los grandes constructos del pasado, la política se reduce cada vez más a una suerte de presentaciones inconexas donde prima lo anecdótico. La frivolización se traviste de "humanización". Programas de variedades y entretenimiento se constituyen en el escenario preferido por los políticos, en detrimento del escenario institucional.

4.        Meritocracia. Los logros son productos del esfuerzo personal y no de las condiciones sociales. La maximización de la educación es el elemento legitimador del mérito. Se presenta un sistema educativo en abstracto al que supuestamente todo el mundo tiene acceso, sin tener en cuenta la extracción de clase. Del aprovechamiento o no que haga el individuo dependerá su suerte.

5.        Desarrollo y consumo. El progreso se presenta como un desarrollismo sin límites que propicia la posibilidad de un consumo calificado como "derecho" (y ocultando de esta forma los derechos legítimos como el derecho a la vivienda, sanidad, trabajo, salario digno, etc.).

6.        Ineficiencia de los modelos socialistas. Son "intrínsecamente ineficientes". Su éxito a principios de siglo fue un espejismo propiciado por unos precios de las materias primas que alcanzaron máximos históricos. Una vez resituadas las cotizaciones, estas propuestas vuelven a demostrar su inconsistencia. Se teje un hilo sutil que las relaciona con los antiguos regímenes comunistas de la Europa del Este. Regresa la teoría del Fin de la Historia. El capitalismo es el único sistema válido.

7.        Regreso a los referentes occidentales. Estados Unidos y Europa occidental son los modelos, en antagonismo a la autoidentificación latinoamericana de la propuesta bolivariana. Todo se valora en función de su mayor o menor parecido al Primer Mundo. Es un retorno a los complejos de inferioridad que tan funcionales han sido a las élites locales.

8.        Sacralización de la unidad. Los gobiernos progresistas han polarizado a los países, enfrentando a hermanos contra hermanos. El Neo-neo liberalismo levanta la bandera de la unidad por encima de las diferencias de clase. No importa ser rico o ser pobre. Lo verdaderamente importante es la pertenencia a una misma nación. La lucha de clases queda invisibilizada.

9.        Formalismos democráticos. Se ponen en primer plano los protocolos de las democracias electorales de origen liberal, con el voto como máxima posibilidad de ejercicio político para los pueblos. Cualquier experiencia de democracia protagónica es deslegitimada. La economía libre de mercado se considera un requisito indispensable de la democracia.

10.    De la política social a la asistencial. Se elimina la consideración de las políticas sociales como derechos. Se entiende que éstas impiden el desarrollo de un país y privan a sus destinatarios de los estímulos necesarios para trabajar o emprender. Únicamente se reserva una precaria política asistencial para los sectores más vulnerables, más como contención de posibles protestas -y vuelcos electorales- que como una acción decidida a sacarles de su condición.

Nota

Alejandro Fierro / CELAG  
Ava Gómez / CELAG


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Rasgos del discurso capitalista. La simplificación.

La escuela crítica debe tener en cuenta que “Producción masiva significa producción en serie, indiferenciada, simplificación y estereotipación. Como en la producción comunicativa se trata de productos del pensamiento, de contenidos de conciencia, esta serialización e indiferenciación tiene también algo que ver con la producción del pensamiento indiferenciado, acrítico, esto es, mágico” ¿Por qué existe esta simplificación?




Hoy día, la mayor parte de la comunicación se hace a través de los llamados medios de masas, que, como el término de “comunicación de masas”, no deja de ser un eufemismo. Como es sabido, ni las masas se comunican entre sí a través de esos medios ni éstos son de las masas, sino de unos pocos que producen masivamente para las masas.

En suma, que estos pocos tienen el poder de definir la realidad para los muchos, de decirles lo que pasa, lo que es bueno y malo, lo que hay que hacer y no hacer, cómo hacerlo, etc. Este poder de fijar el programa social de cualquier comunidad es la clave del control social. Lord Nordcliffe, dueño de uno de los consorcios más poderosos de periódicos de principios del siglo XX, lo explicaba así, sin pelos en la lengua: “Dios enseñó a los hombres la lectura para que yo pueda decirles a quién deben amar, a quién deben odiar y lo que deben pensar”.

Y lo que nos cuentan suele ser casi siempre la historia de los otros, no la nuestra. Y si estamos ocupados en vivir la historia de los demás no tenemos tiempo de preocuparnos de la vida propia. Pues si nos ocupásemos de ella y descubriéramos cómo la determinan otros, no nos quedaríamos de brazos cruzados e intentaríamos cambiarla a mejor.

Producción masiva significa producción en serie, indiferenciada, simplificación y estereotipación. Como en la producción comunicativa se trata de productos del pensamiento, de contenidos de conciencia, esta serialización e indiferenciación tiene también algo que ver con la producción del pensamiento indiferenciado, acrítico, esto es, mágico.

En la comunicación, el engaño no sólo se da en el ámbito de los medios primarios, sino sobre todo en el de los medios terciarios, donde tanto uno como otro participante necesitan un aparato para poder comunicarse. La técnica de la comunicación, acelerada a través de las grandes distancias para grandes cantidades de receptores dispersos, conduce a la simplificación de los signos en imágenes y abreviaturas lingüísticas. De este modo reducen las posibilidades de descifrarlas, al tiempo que sobrecargan con nuevas abreviaturas la percepción y exceden la capacidad de la memoria.

La mayoría adquiere su conciencia a través del trabajo. Todo el socialismo se basa en la hipótesis de que hay que hacer conscientes a los seres humanos. Tras esta ilustración tomarán el destino en sus manos, se emanciparán del poder dominante de la economía, de los propietarios de los medios de producción. Toda esta concienciación de la gran mayoría no puede llevarse a cabo en la era de la retificación global de los medios técnicos, puesto que éstos no fomentan el trabajo consciente, sino que lo reducen. Esto se efectúa de muchas maneras. Primero creando tensión. Se trata de un proceso de distracción. Segundo simplificando la realidad mediante la oferta de las mismas pautas de comportamiento, que son siempre binarias: bueno y malo, arriba y abajo, falso y correcto, etc. Estas pautas de comportamiento vienen dadas por la figura estética del televisor.

En este proceso se simplifica también la imaginación. A la gente se le presenta siempre lo mismo, en forma cada vez más primitiva, puesto que con arreglo a la economía de señales los propietarios tienen que hacer inversiones cada vez mayores y, en consecuencia, tienen que llegar a un número cada vez mayor de receptores para hacerlas rentables. Y sólo se puede llegar a audiencias cada vez mayores excluyendo la diferenciación y volviendo a lo que todos entienden: coito, violencia, salidaentrada, ascenso-descenso, esto es, modelos muy sencillos. Con estos pares binarios se tiene así un fuerte efecto dramatúrgico, pero a costa de una gran pérdida de realidad y de posibilidades de conocimiento, pues quien selecciona, abstrae, sí, tiene que dejar fuera más y más cosas. En consecuencia, es de temer una gran época de idiotización a través de la humanidad medialmente rectificada.

Lo que cuenta en la prensa es la presentación visual de los contenidos, pues los estructura al predeterminar modalidades perceptivas, así como lo que puede interpretarse y conocerse.

Y es de suponer que siga así mientras persista la relación directa entre presentación como captación visual y la base comercial del medio. Cuanto mayor la tirada, tanto más atractiva la presentación y tanto más cortos los enunciados. La reducción se debe en todos los medios a la economía de señales.

En la radiodifusión y en la prensa, el lenguaje está sometido a la ley de la economía de señales, esto es, ganar tiempo y ahorrar espacio para llegar al mayor número posible de consumidores con el menor gasto posible para el productor. Así, pues, la ganancia de tiempo es la máxima suprema de su praxis.

En el ámbito de la prensa y de la radiodifusión hay que distinguir entre ganancia de tiempo para el productor de la comunicación y ganancia de tiempo para el consumidor de la misma. Bajo el punto de vista de la autodeterminación la ganancia del primero no es necesariamente ganancia del segundo, pues tiene que dar algo de su biotiempo, en el supuesto de que esta entrega valga la pena para él. Puede traducirse muy bien en “tiempo perdido”, es decir, en tiempo que no ha compensado sus déficits cognitivos y emocionales, pero el tiempo gastado ya no vuelve.

Pero el productor está obligado a reunir a todos los consumidores posibles de su comunicación a fin de poder amortizar con la participación de los muchos el gasto técnico que ha invertido. Los receptores quieren entretenerse, participar, comunicarse, puesto que son seres humanos y no pueden ni quieren vivir aislados. Pero cuando aprietan el botón de la radio o la televisión o toman un periódico en sus manos, tienen que aceptar la presentación lingüística e icónica en las reducciones específicas de cada medio, y abandonar su aparato perceptivo a comunicaciones heterodeterminadas, sin poder contradecirlas, como ocurre en la comunicación primaria.



Extraído de
La Intoxicación Lingüística
El uso perverso de la lengua
Vicente Romano
Colección TILDE




domingo, 30 de enero de 2011

El discurso neoliberal con rostro humano es engañoso, doble, falso, hipócrita...

¿Los ricos y poderosos ahora se preocupan de los pobres y excluidos? toman desayuno con los pobres, cargan a los niños pobres, bailan con mamachas pobres, besan a gente pobre, se toman fotos con niños enfermos pobres, y depositan sus ingresos en el extranjero en cuentas cifradas... Verdad o mentira. ¿Qué dices? ... ¿Por qué? Porque, simplemente, tienen miedo a perderlo todo...! porque su dios es su billetera! su caja fuerte los bancos!

Ni tocar el sistema económico de apropiación! Solo preocuparse de seguridad ciudadana, prohibir los sindicatos en los hechos, y represión al pueblo que lucha por sus derechos! más, control de los medios para hacerles propaganda a sus candidatos neoliberales que no tocan en sus promesas el sistema capitalista! e INFUNDIR MIEDO!!!!! MUCHO MIEDO!!!! QUE AHÌ VIENE EL CUCO!

¡Hay que darle al sistema un rostro humano TOMANDO DESAYUNO, bailando y cantando con los pobres!

Ya basta de tanto engaño, mentira e hipocresía! Y, basta de lenguajes de modernidad para disfrazar sus conciencias y arrodillarse a los poderosos!

Por una educación liberadora.

Por la atención prioritaria de la educación pública en todos sus niveles.

José Roullón.


 

A los neoliberales, ni agua

Hace un tiempo, quienes ostentaban el poder político dado por los ciudadanos, sin consultarlos ni encomendarse a dios o diablo alguno, convirtieron lo que era de todos en propiedad de pocos. Energía, carburantes, telecomunicaciones, transportes, a veces sanidad y educación fueron "liberalizados". Denominando inadecuadamente liberalizar a lo que solo es privatizar: poner lo de todos (lo público) en manos privadas. Dijeron que lo hacían para conseguir precios bajos y más calidad de servicios. Pero, ¡Oh, cielos!, ocurrió al revés. Eso fue antes de la crisis.


Y llegó la crisis. Quienes ostentaban poder político dieron entonces muchísimo dinero (de todos) a quienes la habían provocado. Para evitar que la economía se desestabilizara, dijeron. Pero se desestabilizó.

Entonces todos tuvieron miedo y prometieron que cambiarían y que pondrían reglas para que nunca volviera a pasar. Pero lo olvidaron y continuaron como siempre. Fue cuando quienes se habían quedado con el pastel privatizado, habían provocado la crisis, habían aceptado dinero de todos y no habían cambiado, descubrieron que podían hacer un negocio redondo con la considerable deuda que los estados habían contraído para ayudarles. Y eso hicieron.

Entonces los gobiernos de los estados fueron tan tontos que lo permitieron. Y además cedieron y tragaron sus insolentes reformas, porque quienes causaron la crisis habían visto también que con esas reformas aún ganarían más. Y es que nunca tienen bastante.

Pero nadie les frena ni les fuerza a cambiar. Ahora han descubierto que también el desempleo les favorece. Así consiguen que el trabajo sea incierto, los contratos laborales temporales y precarios, que despedir sea muy fácil... Porque la gente se acobarda y traga condiciones, como reducir su derecho a la salud, a la seguridad social, a la educación... que hace treinta años, con solo mentarlas, hubieran provocado un estallido.

¿Les cuento una historia sorprendente?

La empresa Nissan en Cataluña y Fiat en Italia han logrado que sus trabajadores se congelen el sueldo. A cambio, ellos fabricarán no recuerdo qué modelo de automóvil. Y las portadas de casi todos los medios informativos (o persuasión) han aplaudido con fervor la medida como algo estupendo. Algunos apuntan incluso que ése es el camino contra el desempleo. Así las cosas, las empresas podrán hacer lo que les venga en gana, porque siempre podrán recurrir al chantaje. Y los asalariados cada vez con menos derechos.

Además, las empresas (sobre todo grandes) y la banca tendrán aún menos impuestos. Y, para equilibrar las cuentas se despide en masa a empleados públicos, se congelan sueldos, se aprueban recortes en medio ambiente, educación, atención sanitaria, cultura, políticas sociales...

¿Qué harán ciudadanos y ciudadanas, trabajadores y trabajadoras? Por supuesto resistir, manifestarse y practicar la desobediencia civil. Pero también pararse a pensar cuando tengan en sus manos una papeleta electoral. ¿Votarán los ciudadanos a quienes les privan de sus derechos en nombre de un crecimiento futuro? Hoy podemos informarnos de quién es quién en política, qué dice y qué hace en realidad. Está Internet y un abundante panorama de asociaciones y entidades ciudadanas con suficiente información para saber lo que se nos viene encima y cómo.

No nos dejemos engañar cuando digan que esas reformas son el único camino posible. Falso. Son ataques a nuestros derechos. Los países llamados emergentes, tan de moda hoy, sortean la crisis y no están agobiados por la deuda, porque se han pasado por el forro los dogmas del capitalismo neoliberal, expresados en el llamado "Consenso de Washington".

Que no pase como en Reino Unido. Una encuesta indica que hoy no ganarían los conservadores. Tras siete meses de gobierno tory, a muchos ciudadanos se les caído la venda al sufrir recortes sociales y ataques a sus derechos en nombre de la estabilidad fiscal. Y no es que uno abogue por eso por los laboristas, también neoliberales de hecho. El referente por pasiva es, paradójicamente, la política neoliberal: si un partido comulga con el neoliberalismo, ni agua.

Ante la crisis, más políticas sociales y más Estado es la propuesta de la Comisión Económica para América Latina de Naciones Unidas. La mejor referencia para saber si un partido conviene. Téngalo en cuenta a la hora de votar. Por su propio bien.


Xavier Caño Tamayo
ALAI, América Latina en Movimiento

- Xavier Caño Tamayo es Periodista y escritor


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