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sábado, 27 de marzo de 2021

«EL POSMODERNISMO HA INVADIDO LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, LAS UNIVERSIDADES Y LA VIDA CULTURAL»

 La distorsión deliberada de una realidad ha encontrado su sitio en discursos en los que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. La posverdad ha entrado en nuestro día a día y nos ha mostrado que, si no hacemos un trabajo conjunto para detener esta expansión generalizada de la mentira, cuando algo aparente ser verdad será más importante que la propia verdad.

 


En esta era de posverdades y trumpismo, de postmodernismo y populismo, de mentiras repetidas mil veces y convertidas en verdades, queremos poner un poco de cordura y para ello hablamos con Mario García de Castro, profesor Titular del Departamento de Ciencias de la Comunicación y Sociología en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

 

Expone en su último artículo en The Conversation que «la hegemonía del subjetivismo cultural ha sido la base de la nueva autocracia digital», ¿se trata de un problema global? ¿qué porcentaje de culpa tienen las redes sociales en esta situación?

 

La hegemonía de este subjetivismo o relativismo cultural que tienen estos nuevos populismos autocráticos está basada, en el uso potenciador de la tecnología digital a través de su expresión mediática. Con esos potenciadores desarrolla sus interpretaciones sectarias de los propios hechos factuales. Esto se aprecia tanto en América, sur y norte, no solo USA, también en Brasil, México, Venezuela, como en Europa, no solo Hungría y Polonia, también han emergido estos movimientos populistas radicales en Reino Unido, Italia, o en fuerzas políticas concretas en Francia o España, por no hablar de Asia o de los países de la órbita rusa. Por tanto, claro que es tendencia histórica global. Es una regresión histórica que desde las bases masivas que ofrece la tecnología digital desarrolla fórmulas políticas autoritarias que persiguen la devaluación del sistema democrático.

 

El periodista debe volver a reivindicar y practicar la necesidad de la objetividad, la neutralidad y la independencia,

 

Pero desde luego esto no quiere decir que sean las redes sociales las responsables, como tampoco fue la radio propagandista del nazismo de Goebbels la responsable del nazismo. Pero ahora resulta que son el mejor instrumento mediático tanto para las fake news, la radicalización de la polarización política, o las actuales teorías negacionistas o conspirativas. QAnon o los Proud Boys son bastante inconcebibles sin las redes sociales. El medio es el mensaje, pero sería una barbaridad entender las redes como las responsables de estos movimientos neofascistas. Usadas con propósitos decentes aportan inédita transparencia al sistema mediático.

 

¿Por qué en este aspecto considera que Trump es el producto perfecto?

El trumpismo como movimiento político es el paradigma perfecto de este nuevo populismo que ha utilizado las técnicas de la posverdad para potenciarse hasta llegar a la presidencia de los Estados Unidos.

 

No olvidemos que ahora, aunque ha perdido la presidencia Trump ha obtenido 11 millones de votos más que hace cuatro años. Y lo es porque la cultura anglosajona que ofreció los mejores ejemplos del periodismo independiente o de la independencia y separación de los poderes, también ha resultado ser la vanguardia de este neofascismo sustentado en la desconfianza emocional en las instituciones democráticas y el conocimiento científico. Trump y sus seguidores son auténticos emboscados, como otros líderes mundiales, que desacreditan, por ejemplo, esa compensación de poderes o la neutralidad de las instituciones.

 

Eduardo Inda, uno de los referentes españoles de la verdad una vez declaró que para colar mentiras tan sólo «hay que generar sentimientos en los receptores, una vez ahí puedes colarle no solo una, sino millones de mentiras», ¿qué hay de cierto y cuál es la estrategia informativa de estos medios?

Pues es realmente lo contrario a lo que advertía Ryszard Kapuscinski sobre el buen periodismo al afirmar que los cínicos no sirven para este oficio. Pero Kapuscinski no tuvo en cuenta que el posmodernismo había invadido hace mucho los medios de comunicación, las universidades, la vida cultural y acabó convirtiéndose en un estado de ánimo que ofrecía prestigio intelectual al cinismo y al nuevo relativismo político.

 

La afirmación de que “los hechos no existen, solo las interpretaciones”, ha acabado propiciando que la razón la tengan los más pérfidos, fuertes o los poderosos que siempre tienen la última palabra. El posmodernismo, la filosofía cuántica, y al final el show business ha acabado imponiendo la supremacía de la ironía y del “divertirse hasta morir”, como dijo Neil Postman. Si todo es opinable también las verdades incómodas se pueden transformar fácilmente en opiniones, y así se oscurece fácilmente la realidad que no interesa, como estudió Hannah Arendt.

 

«Mientras que el posmodernismo se extendió a través de la televisión, la posverdad lo hace a través de las redes digitales. ¿Por qué? Porque en esto se ha basado siempre el ejercicio del poder, de la voracidad del capitalismo o del autoritarismo político totalitario»

 

La serie La Voz Más Alta cuenta la historia de Roger Ailes, el productor de televisión transformado en fundador y presidente de la cadena de noticias de Murdoch y finalmente denunciado acosador sexual por sus empleadas. Ailes tuvo que abandonar Fox pero mantuvo su lema de cabecera hasta llevar a Trump a la Casa Blanca: “Hay muchas personas que no saben qué creer. Si les dices qué tienen que pensar las pierdes, pero si les dices lo que tienen que sentir son tuyas”. La historia de ese productor de televisión metido a director informativo representa a la perfección la mutación en el antiguo paradigma televisivo entre información y entretenimiento. En los últimos cinco minutos del cuarto episodio de la serie de Showtime, Alies enarbola su leyenda ante sus pupilos: “No seguimos las noticias, creamos las noticias. Cambiamos el mundo. El periodismo es historia y la historia la escriben los vencedores”.

 

¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Por qué o con qué intereses se ha buscado?

Aunque los antropólogos nos han demostrado que siempre ha permanecido más o menos mitigada la permanente voluntad política de la desinformación como manipulación interesada de la realidad, el filósofo italiano, Mauricio Ferraris, ha estudiado cómo en este nuevo populismo hay un salto histórico, el que va del posmodernismo televisivo a la posverdad digital de las redes. De este modo, mientras que el posmodernismo se extendió a través de la televisión, la posverdad lo hace a través de las redes digitales. ¿Por qué? Porque en esto se ha basado siempre el ejercicio del poder, de la voracidad del capitalismo o del autoritarismo político totalitario.

 

Como decía, se trata de un nuevo populismo de uno u otro signo cuyas fórmulas autoritarias se apoyan precisamente en la cultura digital, porque sus comunicaciones están fundadas preferentemente en los sentimientos o las emociones de las audiencias por encima de los datos empíricos.

 

¿Qué relación guarda con la filosofía de finales del siglo XX?

La base intelectual de la era de la posverdad está en la filosofía posmoderna de finales del XX, que estudiaron los filósofos franceses del grupo de Foucault, Lyotard, Derrida, o Braudillard. Sus ideas partían de la consideración de una sociedad más pluralista que tenía que reconocer a múltiples agentes de género, de minorías étnicas, etc. Ahí se empieza a cuestionar el concepto mismo de realidad objetiva con lo que también se cuestiona la noción de verdad, porque su terreno natural del final del siglo era la ironía, las apariencias, el distanciamiento y la fragmentación, como reacción a las verdades absolutas que habían arrojado tanta violencia en el sangriento siglo XX.

 

Inspirado por el estalinismo, el nazismo y el imperialismo capitalista, George Orwell dibujó el futuro del totalitarismo. Los protagonistas eran el abuso del poder, la manipulación de la realidad por los medios de comunicación y la expansión de la tecnología: el Gran Hermano. Los medios, y especialmente la televisión, son los grandes protagonistas de 1984.

 

Algo parecido hizo la escritora judía Anna Harendt, al escribir Los orígenes del totalitarismo, quien coincidió con Orwell en identificar los mecanismos de control: si todos aceptan la mentira impuesta por el Partido, la mentira pasará a la historia y se convertirá en verdad. Lo llamaron “control de la realidad” o el “doblepiensa”.

 

¿Cómo puede se debe/puede combatir ese pseudoperiodismo?

El oficio de informador debe volver a reivindicar, frente a la propaganda y la manipulación política, el realismo. El periodista debe volver a reivindicar y practicar la necesidad de la objetividad, la neutralidad y la independencia, y a través de su ejercicio volver a adquirir la credibilidad perdida.

 

¿Cómo podemos diferenciar qué es verdad y qué opinión?

Antes delimitábamos muy bien entre información y comunicación. El infotainment es híbrido, mezcla los bucles de imágenes, los directos, las entrevistas, los debates y los concursos. Los nuevos usuarios ya no distinguen entre los noticieros clásicos y los programas de infotainment.

 

La inflación de la oferta informativa, la liberalización de la televisión y sus contenidos que imitan la realidad han acabado convirtiendo el mundo en una ficción. A través de la proliferación de los talks shows, el infotainment ha consolidado ese nuevo paradigma de que no hay hechos solo opiniones. Pero debajo de cualquier manipulación sigue existiendo lo que solo son hechos veraces, aquellos que pueden ser captados por objetivos honestos, las cámaras documentales, los ojos observadores.

 

Esta hibridación del posmodernismo ha llegado a difuminar cualquier límite entre la información y entretenimiento, entre lo subjetivo y lo objetivo. Sin embargo, debemos de distinguir al menos en la docencia o en la educación entre la realidad y lo ficticio, lo real y lo falso, que es como la verdad y la mentira. Hay algo deliberado de ocultamiento en la mentira que el ciudadano debe conocer. Hay que volver a distinguir la comunicación de la información.

 

¿Todo esto puede tener que ver con rechazar una teoría materialista de la realidad para abordarla desde un supuesto relativismo?

Con la preeminencia de la opinión sobre la información de los hechos, resulta que todo es relativo. Una opinión legitima la contraria. El negacionismo de los efectos de la pandemia o responsabilizar a los emigrantes de ella. La victimización de los discursos nacionalistas. Resulta indiferente si dicen la verdad o mienten. Ya no cabe la distinción entre verdad y mentira porque todo acaba siendo opinable. El resultado no es solo la banalización de la realidad sino el involucionismo o el regreso de la propaganda frente a la información de los hechos. La intoxicación de la realidad como norma.

 

 

 

 

Fuente e imagen: https://nuevarevolucion.es/entrevista-a-mario-garcia-de-castro-el-posmodernismo-ha-invadido-los-medios-de-comunicacion-las-universidades-y-la-vida-cultural/

martes, 3 de noviembre de 2020

La manipulación masiva

 El escritor Sylvain Timsit, elaboró de igual manera, en el año 2002, diez estrategias de manipulación masiva. En algunas páginas, el texto es atribuido erróneamente a Noam Chomsky, pero si bien esto es cierto, lo expuesto por Sylvain Timsit no se aleja del pensamiento del pensador estadounidense: 



1. Distracción
Según Sylvain Timsit, la más común de todas las estrategias de control de los medios es la distracción. Básicamente implica cambiar la atención del público a cosas sin sentido o irrelevantes. Así es como mantienen ocupadas nuestras mentes.
También sobrecargan a las personas con información o enfatizan  en eventos deportivos, celebridades y curiosidades. El objetivo es hacer que las personas pierdan de vista los problemas reales.


2. Problema-Reacción-Solución
A veces, los poderes se «descuidan» a propósito, o al menos no abordan, ciertas realidades. Hacen que sus ciudadanos piensen que es un problema que necesita una solución externa. Y ellos mismos presentan la solución.
Por ejemplo, podrían retratar intencionalmente que una industria pública es peor de lo que es porque quieren privatizarla. La idea es justificar la venta.


3. La estrategia gradual
El objetivo aquí es lograr que el público permita cosas que normalmente no aceptarían. ¿Cómo?: introduciéndolos muy gradualmente para que la gente ni se dé cuenta.
Por ejemplo, es lo que sucedió con la reducción de los derechos de los trabajadores. En algunas sociedades se han implementado reglas, o tipos de trabajo, que hacen que las personas eventualmente piensen que es normal que un trabajador no tenga ninguna garantía de seguridad social.


4. Aplazamiento
Esta estrategia  hace que los ciudadanos piensen que están tomando medidas que podrían ser malas a corto plazo,  pero que podrían ser beneficiosas para toda la sociedad en el futuro. «El fin justifica los medios.»
El objetivo es que las personas se acostumbren a las cosas «malas» y no las rechacen. ¿Cómo? Para que piensen que lo «bueno» vendrá más adelante Cuando llegue el momento, el efecto de «normalización» ya ha hecho su trabajo. La gente no protesta por no obtener lo que se les prometió.


5. Tratar a las personas como niños
Muchos mensajes televisados, especialmente en anuncios,  hablan con las personas como si fueran niños. Usan expresiones, palabras y actitudes muy estratégicas rematadas con un halo de inocencia.
El punto es atravesar las defensas de la gente. Es una forma de control de los medios que intenta matar las habilidades de pensamiento crítico de las personas. Los políticos también usan estas tácticas, haciéndose pasar por figuras paternas.


6. Yendo por la ruta emocional
Los que manejan los hilos del poder,  no quieren personas que analicen de manera racional. Quieren despertar emociones y llegar al inconsciente de las personas . Es por eso que muchos de estos mensajes están llenos de contenido emocional.
El punto es causar una especie de «cortocircuito» en los procesos de pensamiento racional. Utilizan las emociones para capturar el significado general del mensaje, pero no los detalles. Esta es otra forma en que matan las habilidades de pensamiento crítico de las personas.

7. Mantener al público ignorante
Mantener a las personas ignorantes es uno de los principales objetivos de quienes controlan los medios. La ignorancia significa no dar a las personas las herramientas que necesitan para analizar las cosas por sí mismas. Significa contarles las partes interesantes, pero nunca revelar el detrás de escena de lo que sucede.
Mantener a las personas ignorantes también significa apartar la atención de la educación. Resulta en una gran brecha entre la calidad de la educación pública y privada. Calman la sed de conocimiento de la gente y hacen que la inteligencia no sea importante.

8. Hacer al público complaciente
La mayoría de las tendencias y modas no solo surgen de la nada. Casi siempre hay alguien que los pone en movimiento y los promueve. Lo hacen para crear gustos, intereses y opiniones homogeneizados.
Los medios constantemente promueven ciertas modas y tendencias. La mayoría de ellos tienen que ver con estilos de vida frívolos, innecesarios, incluso ridículos. Convencen a las personas de que actuar de esta manera es lo que está de moda.

9. Reforzar el sentimiento de culpa
Otra estrategia de control de los medios es hacer que la gente piense que son ellos, y solo ellos, los culpables de sus problemas. Cualquier cosa mala que suceda es completamente debido a ellos. Así es como logran que las personas piensen que su entorno es perfecto y si hay algo malo es su culpa.
Por lo tanto, las personas terminan tratando de adaptarse a su entorno y luego se sienten culpables por no lograrlo a la perfección. Desubican toda la ira que causa el sistema, culpándose sin cesar a sí mismos. 

10. Conocer a las personas mejor que ellos mismos
En las últimas décadas, la ciencia nos ha dado acceso a ese conocimiento sobre biología y psicología humana. Pero esta información aún no está disponible para la mayoría de las personas.
Solo una pequeña cantidad de información llega al público. Mientras tanto, las élites tienen toda esta información y la usan a su antojo. Una vez más podemos ver cómo la ignorancia hace que sea más fácil para los poderes controlar la sociedad.
El objetivo de estas estrategias de control de los medios es hacer del mundo lo que las personas más poderosas quieran que sea. Bloquean las habilidades de pensamiento crítico y la libertad de todos. Pero es nuestra responsabilidad dejar de dejar pasivamente que nos controlen. Debemos pelear tanto como podamos.

 

 

 

Fuente: https://www.bloghemia.com

 

lunes, 29 de junio de 2020

Tenti Fanfani y la educación virtual: "Los medios no logran reemplazar a la escuela"

El especialista analizó el momento actual de la educación y los docentes. La escuela, ¿tiene el monopolio del aprendizaje? Las mayores inequidades que dejará la pandemia.

En momentos de aislamiento social obligatorio, son muchas las inquietudes que surgen en torno a la educación, que ha debido resignificarse. El especialista en la materia Emilio Tenti Fanfani reflexionó al respecto por LT10. 


"En este contexto, se ha echado mano a todos los medios de comunicación para llegar a los alumnos y ofrecer una ocasión para  que exista una continuidad en los procesos de aprendizaje. Por lo menos de ciertas prácticas culturales como la lectura y el cálculo. [La idea es] que los chicos no se sientan como en vacaciones, que mantengan la mente y el espíritu activo a través de algún tipo de actividad", evaluó el licenciado en Ciencias Políticas y Sociales. 

No obstante, aclaró que esos esfuerzos no deben dejar de lado una realidad: que "la escuela no tiene el monopolio del aprendizaje" porque "la vida es aprendizaje". Sin embargo, la coyuntura actual nos ha llevado a valorar que "hay ciertos conocimientos que requieren de una institución especializada y de agentes especializados como los maestros".

En ese sentido, señaló: "Nadie aprende espontáneamente a leer y escribir, o a calcular o el concepto de probabilidad o porcentaje. La capacidad de aprender es una capacidad formada. Tiene que ser el resultado de una acción pedagógica". Por eso es que precupa tanto por estos días "el déficit de escuela: porque los medios y los sustitutos no reemplazan totalmente lo que hace la escuela".  

Además, agregó Tenti Fanfani, "la escuela es un lugar de cuidado de los niños, y ahora nos dimos cuenta de lo importante que es esto. Por eso provoca tanto desorden en el hogar tener los chicos todo el día en la casa".

El día después y las desigualdades
"Todas las situaciones de catástrofe caen más sobre los más pobres", aseveró el especialista en aprendizajes, y resaltó que la pandemia de coronavirus no será la excepción: "seguramente saldremos con más desigualdad", también en el aspecto educativo.
"Las consecuencias de las catástrofes son siempre sociales. En todos los desastres terminan perdiendo los que ya son perdedores", lamentó.






Fuente

viernes, 11 de mayo de 2018

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN IGNORAN EL AUGE DE LA OLIGARQUÍA, PERO NOSOTROS NO DEBEMOS HACERLO


Necesitamos escuchar las historias de los estadounidenses en apuros que apenas salen en los periódicos y televisiones. Hasta que salgan, nosotros debemos contar esas historias allá donde podamos
El rápido auge de la oligarquía y de la desigualdad en riqueza e ingresos es la gran cuestión política, económica y moral de nuestro tiempo. Y, aun así, apenas recibe cobertura de los medios de comunicación.

¿Con qué frecuencia abordan los informativos el tema de los 40 millones de estadounidenses que viven bajo el umbral de la pobreza o nuestra tasa de pobreza infantil, superior a la de prácticamente cualquier país desarrollado del planeta? ¿Cómo tratan los medios la desigualdad en nuestra sociedad, superior a cualquier otro momento desde los años 20, en la que el 0,1% más rico acumula tanta riqueza como el 90% inferior? ¿Cuántas veces has escuchado a los medios contar las historias de los millones de personas que hoy trabajan más horas por menos salario tal y como ocurrió hace unos 40 años?
¿Cuántas veces han discutido la ABC, CBS o NBC el papel de los hermanos Koch y otros multimillonarios en la creación de un sistema político que permite a los ricos y a los poderosos controlar elecciones, así como el proceso legislativo en el Congreso?
Desafortunadamente, la respuesta a estas preguntas es: casi nunca. Los medios no han permitido a los estadounidenses entender en su conjunto las fuerzas económicas que condicionan sus vidas y que les obligan a tener dos o tres empleos mientras que los consejeros delegados ganan cien veces más que ellos. En su lugar, día tras día y las 24 horas del día nos inundan con los continuos dramas de la Casa Blanca de Trump, de Stormy Daniels y con el último cotilleo político.
Necesitamos urgentemente discutir la realidad de la economía y del sistema político actual y luchar para crear una economía que sirva a todo el mundo y no solo al 1%.
Tenemos que hacernos las preguntas difíciles que los medios no se hacen: ¿de quién es EEUU y quién tiene el poder político? ¿Por qué en el país más rico de la historia hay tantos pobres? ¿Qué fuerzas han hecho a la clase media estadounidense, en su momento la envidia del mundo, decaer tan bruscamente? ¿Qué podemos aprender de los países que han logrado reducir la desigualdad de riqueza e ingresos, construir una clase media próspera y fuerte y proporcionar servicios básicos a todos?
Tenemos que escuchar a los estadounidenses en apuros cuyas historias apenas se cuentan en los periódicos y la televisión. Si no entendemos la realidad de la vida en Estados Unidos para las familias trabajadoras, nunca la cambiaremos.
Hasta que no entendamos que los derechistas hermanos Koch son más poderosos políticamente que el Comité Nacional Republicano, y que los grandes bancos, las farmacéuticas y las empresas multinacionales se están gastando ingentes cantidades de dinero para amañar el proceso político, no seremos capaces de anular la desastrosa decisión del Tribunal Supremo sobre Citizens United(que prohibió al Gobierno limitar las donaciones de empresas en campañas electorales), pasar a una financiación pública de las elecciones y poner fin a la codicia empresarial.
Hasta que no entendamos que el salario mínimo federal de 7,25 dólares la hora es un salario de hambre y que la gente no puede sobrevivir con nueve o diez dólares la hora, no vamos a ser capaces de aprobar un salario base de al menos 15 dólares.
Hasta que no entendamos que las empresas multinacionales han estado escribiendo nuestras políticas fiscales y comerciales en los últimos 40 años para permitirles dejar en la calle a los trabajadores estadounidenses y acercarse a los países de salarios más bajos, no vamos a ser capaces de promulgar leyes justas que acaben con esta tendencia a la reducción de ingresos y que hagan a los ricos y a los poderosos pagar su parte justa.
Hasta que no entendamos que vivimos en una economía global muy competitiva y que es contraproducente que millones de nuestra gente no se puedan permitir una educación superior o dejar la universidad sin endeudarse, no seremos capaces de hacer universidades públicas gratuitas.
Hasta que no entendamos que somos el único país importante de la Tierra que no garantiza la sanidad a todos sus ciudadanos y que nos gastamos en sanidad per cápita mucho más que cualquier otro país, no vamos a ser capaces de aprobar una sanidad pública financiada con impuestos.
Hasta que no entendamos que Estados Unidos es, de largo, el que más paga en el mundo para la prescripción de medicamentos porque las farmacéuticas pueden cobrar el precio que quieran por medicinas que pueden salvar vidas, no vamos a rebajar el precio infame de estos medicamentos.
Hasta que no entendamos que el cambio climático es real, causado por los seres humanos y que está provocando problemas devastadores en todo el mundo, especialmente a los más pobres, no vamos a ser capaces de transformar nuestro sistema energético de los combustibles fósiles a formas de energía sostenibles.
Tenemos que despertar conciencia política en EEUU y ello nos ayudará a avanzar en un programa progresista que satisfaga las necesidades de nuestras familias trabajadoras. Está en nuestra mano unirnos al debate. Esto es solo el principio.


Traducido por Javier Biosca Azcoiti
Senador de EEUU y Candidato Presidencial


miércoles, 7 de septiembre de 2016

El modo indicativo e imperativo en los medios.

Los medios “inducen a actuar, comprar y aceptar”. Y todo esto se transmite con un estilo conciso, con una sintaxis comprimida y condensada que impide el desarrollo del verdadero significado. ¿Cómo los usan, especialmente la televisión? Esto es una herramienta en los medios de comunicación ¿No debería la escuela abandonar su indiferencia ante esto?


El modo del discurso escueto es el indicativo e imperativo. Es la palabra que, como decía Marcuse, “induce a actuar, comprar y aceptar”. Y todo esto se transmite con un estilo conciso, con una sintaxis comprimida y condensada que impide el desarrollo del verdadero significado. No admite contradicciones ni matices. La definición cerrada de los conceptos pervierte de tal modo el discurso que puede llegar al resultado de que en nombre de la libertad de expresión se bombardeen periódicos y emisoras de radio y televisión, o a la guerra se la denomine paz y a las víctimas “daños colaterales”. La criminal guerra contra Yugoslavia, Afganistán, Iraq, Líbano, puede servir de ejemplo de esta perversión del lenguaje. Dentro de esta lógica de la razón pervertida, los negocios de la guerra y sus inconvenientes para todos, los intereses particulares de quienes se enriquecen con la destrucción y la muerte se identifican con las ventajas de la paz y los intereses generales del bien común.

Las proposiciones de este lenguaje indiferenciado, mágico, son intimidadoras y glorificadoras al mismo tiempo. Son las formas de órdenes sugestivas, más evocativas que demostrativas. Se trata del discurso hipnótico del reclamo publicitario, o de la brutalidad imperativa del “ordeno y mando”, si el caso lo requiere. Es el lenguaje unidimensional que persigue la formación del hombre unidimensional.

El uso tan frecuente de abreviaturas (OTAN, ONU, UE, etc.) obstaculiza el planteamiento de preguntas no deseadas. Así, OTAN no sugiere lo mismo que Organización del Tratado del Atlántico Norte. En este caso habría que preguntarse qué hacen en ella países que, como Turquía, Grecia o Italia, nada tienen que ver con el Atlántico Norte, o que estas tropas se hallen ahora defendiendo los intereses de los grandes consorcios petroleros usamericanos en Asia Central. El discurso cerrado presenta la realidad en términos dicotómicos de buenos y malos.

No demuestra ni explica, sólo persigue el control reduciendo las formas y los símbolos de la reflexión, la abstracción, la contradicción y la dialéctica de la compleja realidad social a imágenes simplificadoras. Y, aunque la gente no crea este lenguaje o no le importe, actúa, sin embargo, de acuerdo con él, sigue sus indicaciones.

Mientras los medios emplean cada vez más el indicativo en la vida pública, en la vida la gente se pregunta diariamente qué pasaría si... Esto tiene que ver con el imperativo de la expresión corta y con la brevedad de la transmisión técnica. La información televisiva refuerza esta tendencia. Una imagen muestra lo que presenta. El lenguaje tiene que explicar el significado plural de las cosas, la relatividad de los conceptos. Pero, por razones de tiempo y espacio, no permite ningún subjuntivo ni condicional, ninguna subordinación. La mirada fugaz a los pequeños signos se compensa con ilusiones que se pueden obtener de Internet desde la tranquilidad del propio cubil Pero esto no proporciona ninguna certeza. Si se quiere ésta, hay que comprobarla por sí mismo, en la interacción con la realidad y con los demás seres humanos, en el diálogo enriquecedor.



Extraído de
La Intoxicación Lingüística
El uso perverso de la lengua
Vicente Romano

Colección TILDE

jueves, 25 de agosto de 2016

Lavado de cerebro

El escritor Noam Chomsky de los EEUU habla de los mecanismos detrás de la comunicación moderna, un instrumento esencial de gobierno en los países democráticos, tan importantes para nuestros gobiernos como la propaganda es a una dictadura.

– Empecemos por el asunto de los medios de comunicación. En Francia, en mayo del 2005, con ocasión del referéndum sobre el tratado de la Constitución Europea, la mayor parte de órganos de prensa eran partidarios del ”sí”, y sin embargo 55% de los franceses votaron por el ”no”. Luego, la potencia de manipulación de los medios no parece absoluta. ¿Ese voto de los ciudadanos representaría también un ”no” a los medios?
– El trabajo sobre la manipulación mediática o la manufactura del consentimiento hecho por Edgard Herman y yo no aborda la cuestión de los efectos de los medios en el público. Es un asunto complicado, pero las pocas investigaciones que profundizan en el tema sugieren que, en realidad, la influencia de los medios es más importante en la fracción de la población más educada. La masa de la opinión pública parece menos tributaria del discurso de los medios.
Tomemos, por ejemplo, la eventualidad de una guerra contra Irán: 75% de los norteamericanos estiman que Estados Unidos debería poner fin a sus amenazas militares y privilegiar la búsqueda de un acuerdo por vías diplomáticas. Encuestas llevadas a cabo por institutos occidentales sugieren que la opinión pública iraní y la de Estados Unidos convergen también en algunos aspectos de la cuestión nuclear: la aplastante mayoría de la población de los dos países estima que la zona que se extiende de Israel a Irán debería estar completamente despejada de artefactos de guerra nuclear, comprendidos los que poseen las tropas norteamericanas de la región. Ahora bien, para encontrar este tipo de información en los medios, es necesario buscar mucho tiempo.
En cuanto a los principales partidos políticos de los dos países, ninguno defiende este punto de vista. Si Irán y Estados Unidos fueran auténticas democracias en cuyo interior la mayoría determinara realmente las políticas públicas, el diferendo actual sobre lo nuclear ya estaría sin duda resuelto. Hay otros casos así.
En lo que se refiere, por ejemplo, al presupuesto federal de Estados Unidos, la mayoría de norteamericanos desean una reducción de los gastos militares y un aumento, por el contrario, en los gastos sociales, créditos otorgados a las Naciones Unidas, ayuda económica y humanitaria internacional, y por último, la anulación de las bajas de impuestos decididas por el presidente George W. Bush a favor de los contribuyentes más ricos.
En todos estos asuntos la política de la Casa Blanca es totalmente contraria a los reclamos de la opinión pública. Pero las encuestas que revelan esta oposición pública persistente raramente son publicadas en los medios. Es decir, a los ciudadanos se les tiene no solamente apartados de los centros de decisión política, sino también se les mantiene en la ignorancia del estado real de esta misma opinión pública.
– Cuando se les pregunta a los periodistas, si sufre presiones responden inmediatamente: ”Nadie me ha presionado, yo escribo lo que quiero. ” Es cierto. Solamente, que si tomaran posiciones contrarias a la norma dominante, ya no escribirían sus editoriales. La regla no es absoluta, desde luego; a mí mismo me sucede que me publiquen en la prensa norteamericana, Estados Unidos no es un país totalitario tampoco. Pero cualquiera que no satisfaga ciertas exigencias mínimas no tiene oportunidad alguna de alcanzar el nivel de comentador con casa propia.
El sistema de control de las sociedades democráticas es muy eficaz; instila la línea directriz como el aire que respira. Uno ni se percata, y se imagina a veces estar frente a un debate particularmente vigoroso. En el fondo, es mucho más rendidor que los sistemas totalitarios.
No olvidemos cómo se impone siempre una ideología. Para dominar, la violencia no basta, se necesita una justificación de otra naturaleza. Así, cuando una persona ejerce su poder sobre otra -trátese de un dictador, un colono, un burócrata, un marido o un patrón-, requiere de una ideología que la justifique, siempre la misma: esta dominación se hace ”por el bien” del dominado. En otras palabras, el poder se presenta siempre como altruista, desinteresado, generoso.


Fuente-Iniciativa debate

lunes, 4 de abril de 2016

Perspectivas ante los medios de comunicación

¿Qué función cumplen hoy los medios de comunicación? ¿Qué podemos intentar desde la escuela? ¿Qué perspectiva se nos plantea?


Todo el mundo sabe que las comunicaciones breves y fugaces deben percibirse rápidamente, pero que sólo se pueden reconocer paulatinamente pidiendo más información y haciendo preguntas. El público al que le está permitido oír y ver pero que no puede leer ve limitada su emancipación. Lo que se tiene en negro sobre blanco y se puede llevar tranquilamente a casa sólo es el principio de la comunicación. Proclamar lo leído, publicarlo, es el segundo paso, sin el que el primero carece de sentido. Es la palabra la que hace vivir las letras muertas. La emancipación no se demuestra apretando un botón de la radio o la televisión, ni cambiando de canal cada dos por tres, sino única y exclusivamente tomando la palabra y pronunciando el mundo como es (P. Freire).

El reduccionismo actual del discurso periodístico conduce a la despolitización de la sociedad, efectuada a través del reclamo consumista, lo que equivale a la debilitación del estado. Este se reduce entonces a acciones simbólicas.

Este mecanismo apunta a un orden económico que ya no pretende satisfacer necesidades, sino crearlas. Los mensajes de los medios de masas, acoplados a la industria de la sugestión del reclamo comercial, despiertan en los receptores falsas expectativas. Deben buscar la salvación donde no puede estar: en el consumo de los milagrosos mundos de los medios. Como afirma Pross, tal vez la explotación de la tierra, de los tesoros de la naturaleza, haya llegado tan lejos que la industria tenga que recurrir ahora a la explotación del alma de los hombres y mujeres. Los esfuerzos se dirigen ahora no tanto a explotar de la fuerza de trabajo como a estimularla fisiológica y psicológicamente para crear las necesidades que hacen girar esta rueda de la denominada “sociedad libre de mercado” o sea, del capitalismo.

Cierto, el público sólo puede alcanzarse a través de los medios. La “sociedad global” carece de actitud, como tampoco es seguro que los “medios” o “la prensa” estén en condiciones de adoptar una postura. En la actualidad, como el público debe aceptar los nuevos medios electrónicos a fin de sufragar el gasto enorme de los inventores y propietarios, apelar a los legisladores es tan fútil como apelar a la responsabilidad de periodistas y editores.

Habría que partir, más bien, desde abajo. Se podría intentar:
•          Crear público con medios alternativos que no funcionen con criterios comerciales, y denunciar los intereses de la industria medial.
•          Realizar un trabajo de ilustración en las escuelas, establecer el estudio de los medios como asignatura.
•          Fomentar la competencia comunicativa. No basta con ser un receptor “crítico”. Hay que ser consciente del papel que uno juega en el proceso de la comunicación de masas y de las posibilidades que tiene para articular, expresar y satisfacer las múltiples y variadas necesidades.

La reflexión sobre el futuro del periodismo no debe olvidar su origen ni sus características profesionales: los periodistas investigan, producen y publican bajo las condiciones materiales existentes. Las nuevas tecnologías aumentan la fascinación por lo lúdico cuando se dominan las viejas artes de la investigación, la formulación y la publicación. Uno no se las puede arreglar sin alfabeto, sin el dominio de la configuración artesanal y sin la fantasía propia.

Descubrir las contradicciones, analizarlas y comentarlas sigue siendo el gran cometido. La receta consiste en mantener la debida distancia ante los temas y el compromiso con el público, esto es, con el pueblo.

Si la capacidad diferenciadora de los grandes medios y de la comunicación institucional, académica, no puede o no quiere plantearse preguntas en el sentido ilustrador aquí expuesto, la inteligencia humana tiene que utilizar otros medios para hacerlas. La magnitud decisiva es siempre la sociedad polifacética de la población, el mundo multicolor de los movimientos populares, de los lectores y no lectores, negros y rojos, hombres y mujeres, etc.

Si la comunicación organizada de los grandes medios periódicos y de las instituciones no indagan los conflictos ni se los cuestionan, éstos estallarán de una manera o de otra. Los medios de comunicación son útiles mientras verbalicen los conflictos latentes antes de que empiecen a volar las piedras y la fuerza bruta desplace a la dialéctica de pregunta y respuesta. Plantear ahora preguntas incómodas, provocadoras, significa hallar las respuestas de mañana. Omitirlas equivale a no cumplir debidamente la profesión de comunicador o de formador de comunicadores.




Extraído de
La Intoxicación Lingüística
El uso perverso de la lengua
Vicente Romano
Colección TILDE


lunes, 12 de octubre de 2015

¿Qué realidad ofrecen los medios? Técnicas usadas para dificultar la comprensión

La escuela debe procurar un lenguaje que sirva para la convivencia, alejado de intenciones manipuladoras para el sometimiento ¿Qué técnicas emplea el lenguaje tóxico en los medios de comunicación?


La gente sigue sin entender la realidad social que ofrecen los medios. Los políticos encuentran dificultades para que el pueblo comprenda sus ideas y programas. La elite intelectual, los profesores universitarios dan el mejor ejemplo: nada les parece más científico que un texto incomprensible. Mas, ¿de qué sirven los conocimientos científicos, el pensamiento, si no se entienden y concretan en la apropiación social de los mismos? Los productores de información parecen empeñados, más bien, en aplicar la maldición bíblica: “Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero” (Génesis, 11, 7). Las técnicas utilizadas para dificultar la comprensión, esto es, para contaminar el lenguaje, son muy numerosas. Aquí se resumen las más llamativas.

Exceso de palabras. Las palabras pueden ocultar la realidad. El exceso de palabras innecesarias oscurecen la comprensión de la realidad. Laberínticas estructuras internacionales producen una maraña de jergas e infinidad de siglas entre las que resulta casi imposible orientarse. Las palabras que no son necesarias desvían la atención del tema. Así ocurre con las repeticiones. Estas desfiguran la realidad, empeoran los textos en su afán por evitar que el lector u oyente piense en otra cosa. El empleo inflacionario de las palabras, la reiteración de eslóganes y frases hechas propia de los regímenes autoritarios, equivale al absurdo. En la comunicación escrita resulta grotesco, puesto que los redactores se suelen quejar de la falta de espacio para expresar sus ideas. La concreción y precisión de los términos elegidos facilita la comprensión, no aburre ni fatiga al receptor. La belleza de un enunciado estriba en la claridad de lo que se quiere mostrar. Forma y contenido son inseparables. Lo superfluo es también lo feo.

El empleo del superlativo y la hipérbole. Los superlativos son comentarios emocionales. Cierto, sin sentimientos escribir carece de sentido. Pero cuando uno se desempeña como ampliador de conciencia (en el sentido de C. Caudwell), se requiere dominio de sí mismo, de la técnica (techné griega), distanciamiento brechtiano. Tiene que controlar los nervios, calcular exactamente el efecto de las palabras. Comunicar es un trabajo ético o no lo es. El uso frecuente del superlativo indica ingenuidad. Se trata de un comentario barato que no exige reflexión ni observación precisa. En vez de indignar y encantar con textos elaborados, el comunicador superficial grita, en la esperanza de que sus decibelios consigan el mismo efecto. Superlativos, hipérboles, ensalada de imágenes y vaguedad difuminan la realidad. La exageración es el umbral de la mentira. Tan sólo está permitida en la ironía y en la sátira.

Orgía de imágenes. Metáforas, símiles, clisés, se han ido acumulando a lo largo del tiempo en todas las lenguas. Escribir y hablar bien exige esfuerzo. Son formas intensivas de reflexionar. Una hoja de papel en blanco es sinónimo de tortura mental. El empleo de imágenes es arriesgado. En el lenguaje, la metáfora, como imagen lingüística, reduce el discurso. La imagen lingüística puede facilitar la comprensión, pero no contribuye en nada a la explicación, ya que la expresión gráfica introduce otro modo de representación. Se “ve” lo que quiere decir “la nave del Estado”, pero esta imagen no dice nada acerca del Estado, sino que transporta al oyente a una representación (gráfica) del Estado. Ampliar los conocimientos, la conciencia, equivale a esforzarse contra la manipulación general. En este sentido, el principal instrumento de manipulación, de contaminación lingüística, es la violencia simbólica o psicológica. Desentrañarla constituye una tarea básica en todo proceso de emancipación.



Extraído de
La Intoxicación Lingüística
El uso perverso de la lengua
Vicente Romano
Colección TILDE


lunes, 1 de octubre de 2012

Articulación escuela-sociedad


En el proceso de búsqueda de una escuela, que pueda aportar a una mejor convivencia, es imprescindible establecer nuevas relaciones con otros actores sociales ¿Cuál debe ser el camino a seguir ante los cambios en la familia? ¿Qué políticas adoptar frente a los medios de comunicación? ¿Cuál debe ser el rol de las nuevas tecnologías?


En el análisis sobre la articulación entre educación y sector privado se han superado algunas de las dicotomías tradicionales. Hoy sabemos que, en el caso específico de la educación, una buena escuela se distingue por una serie de rasgos institucionales que no necesariamente se relacionan con su carácter privado o público. Pero la preocupación se ha trasladado, en cambio, a la búsqueda de fórmulas eficaces de relación entre instituciones de ambos ámbitos. En este sentido, parece importante distinguir al menos tres situaciones específicas:

• La enseñanza básica, donde el mayor grado de articulación debe establecerse con la familia.

• El proceso de socialización cultural, donde la articulación más importante se establece con los medios de comunicación.

• La relación con la empresa, especialmente desde el punto de vista de la formación para el trabajo.


Con respecto a la familia, las informaciones disponibles confirman su significativo papel en la explicación de los resultados de aprendizaje de los alumnos. Estos resultados indican que la escuela parece diseñada para recibir un alumno dotado de una estructura familiar "normal", capaz de cumplir con su papel socializador tradicional y con sus funciones de apoyo al proceso de aprendizaje de los hijos. Cuando este entorno familiar no existe, los resultados del aprendizaje tienden a disminuir.


Esta correlación no significa que la solución se encuentre en alguna forma de retorno a la estructura familiar tradicional. Todos los estudios al respecto muestran que el proceso de modernización social está asociado a un proceso de diferenciación creciente de los tipos de familia, que afecta a todos los sectores sociales. La diferencia, sin embargo, es que los sectores de mayores ingresos están en condiciones de enfrentar los desafíos que provoca el mayor grado de libertad en las opciones para construir una familia que los sectores de menores ingresos.


No se trata, en consecuencia, de definir una sola política con respecto al vínculo es­ cuela-familia sino de permitir la coexistencia de estrategias diversas. El punto central y común a estas estrategias es reconocer la necesidad de mayor presencia adulta en la relación con los niños y jóvenes. Desde este punto de vista y para resumir esta idea en una fórmula que puede provocar discusiones, podría sostenerse la necesidad de diseñar estrategias destinadas no sólo a compensar diferencias en el nivel económico sino también en el nivel afectivo.


Con respecto a los medios de comunicación, es preciso establecer la diferencia entre su papel como agencia de socialización y su papel como instrumento del proceso de aprendizaje.


Como agencia de socialización, son conocidos los diagnósticos acerca del papel negativo que juega especialmente la televisión, tanto por el contenido de los mensajes que difunde como por el tipo de vínculo que establece entre el emisor y el receptor de los mensajes. Al respecto, es posible pensar en una batería de acciones que abarcan desde la negociación de acuerdos con los productores de los medios para trabajar sobre posibles controles en programas para niños y jóvenes hasta estrategias más proactivas, destinadas a enseñar a mirar críticamente los programas de televisión, a leer los diarios o a escuchar la radio.


Pero la utilización intensiva de las nuevas tecnologías de la información constituye hoy una alternativa posible para el mejoramiento de la calidad de la educación. Las posibilidades de utilizar estrategias de educación a distancia se han expandido significativamente en los últimos años y la discusión sobre las modalidades más apropiadas para el contexto latinoamericano es aún incipiente. La experiencia internacional al respecto muestra resultados y lecciones que es necesario aprender: las nuevas tecnologías por sí solas no resuelven los problemas. Su incorporación debe formar parte de una política integral, cuyos componentes básicos son la formación de los docentes, la actualización de los contenidos y la creación de redes de cooperación entre los establecimientos escolares.


La relación con las empresas productivas debe ser analizada tanto en lo global como en lo específico. En términos globales, es importante modificar el criterio según el cual los empresarios están dispuestos a invertir sólo en aquellos programas educativos que les garantizan un retorno privado, específico para su empresa. Hoy en día, y mucho más en el futuro, la mejor formación para el trabajo es una formación general. Invertir más en educación básica, aunque no haya garantías de que el personal formado vaya a trabajar a su empresa, implica un cambio cultural muy importante, pero necesario, en los empresarios de la región. Esto supone, en definitiva, que los empresarios estén dispuestos a invertir en acciones educativas de carácter general y con efectos de largo plazo.


En términos más específicos, existe una variedad de formas de asociación entre escuela y empresa que deberían expandirse: el padrinazgo de escuelas de enseñanza básica en zonas de bajos recursos, pasantías -no sólo para alumnos sino para docentes que permitan a las escuelas brindar una formación para el trabajo adecuada a condiciones reales, aprovechamiento del personal de las empresas como docentes o formadores de docentes, etcétera.


Extraído de
Educar en la sociedad del conocimiento
Juan Carlos Tedesco

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