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miércoles, 18 de noviembre de 2020

LA EXPANSIÓN DEL CAPITALISMO ESTÁ DESTRUYENDO EL PLANETA Y LA HUMANIDAD

 En un mundo acorralado por el capitalismo de catástrofe cualquier análisis serio que se proponga la renovación del socialismo debe comenzar con comprender la necesidad de una “destrucción creativa” de las bases materiales del capital en toda la existencia social.

 


El capitalismo actualmente existente – de carácter catastrófico – se manifiesta materialmente en la convergencia de tres factores: crisis ecológica planetaria, crisis epidemiológica global y crisis económica permanente.

 

A todas estas crisis hay que sumar los siguientes elementos: extensión mundial de explotación imperialista (mediante la cadena global de productos básicos); desaparición del estado democrático liberal con la imposición de políticas neoliberales y el surgimiento del neofascismo; y una nueva era de inestabilidad hegemónica, que llega acompañada del peligro de una guerra interminables.

 

Crisis Climática

El consenso científico mundial denomina la crisis climática como “una situación sin retorno», esto significa que si las emisiones de carbono – producto de la quema de combustibles fósiles- no llegan a cero en las próximas décadas, la existencia de la civilización industrial estará seriamente amenazada y, en última instancia, también la supervivencia de los seres humanos.

 

Sin embargo, la crisis existencial de nuestra especie no se limita al cambio climático, también se extiende una brecha ecológica global de los siguientes fenómenos planetarios:  acidificación de los océanos; extinción de especies (y la consiguiente pérdida de diversidad genética); destrucción de ecosistemas forestales; disminución del agua dulce; interrupción de los ciclos de nitrógeno y fósforo; rápida propagación de agentes tóxicos (incluidos los radio-nucleidos); y, proliferación incontrolada de organismos modificados genéticamente.

 

La ruptura de estas fronteras ecológicas está intrínsecamente ligada a un sistema económico basado en la acumulación del capital, que por su propia dinámica no reconoce barreras insalvables para un crecimiento ilimitado y exponencial. Por tanto, no hay salida de la actual destrucción de las condiciones sociales y naturales de la existencia que no requieran un salir radical del capitalismo.

 

Lo primordial para nuestra época es la creación de lo que István Mészáros llamó un nuevo sistema de reproducción social metabólica. Esta propuesta nos habla de la necesidad de construir un nuevo modelo de socialismo  para el siglo XXI, pensado de tal manera, que desafíe críticamente la teoría y la práctica las experiencias socialistas del pasado siglo XX.

 

Polarización de la lucha de clases

En los Estados Unidos, al igual que en otros países, sectores del capital financiero monopolista han logrado reclutar a elementos de la clase media baja, (principalmente blanca) utilizando una ideología nacionalista, racista y misógina. El resultado ha sido una política neofascista, que reúne en un sólo constructo ideológico; una larga historia de racismo estructural (legado de la esclavitud); diversas forma de colonialismo;  y el militarismo propio del imperialismo.

 

Sobre estas prácticas políticas reaccionarias se edificó el ascenso al gobierno de Donald Trump, un magnate multimillonario transformado en el líder de una derecha radical que tiene como objetivo la imposición de un nuevo régimen capitalista autoritario.

 

Aunque hoy esté cuidadosamente ofuscada, por una campaña electoral, la alianza de los neofascista con los neoliberales es un proceso político fácilmente comprobable. Tanto es así, que si llegará a triunfar en las elecciones Joe Biden, la alianza neoliberal-neofascista se mantendrá sin grandes cambios. La razón es simple: esta asociación es el pedestal sobre el cual se erige el poder estatal del capital monopolista-financiero en Estados Unidos.

 

Simultáneamente, a la constitución de esta nueva formación política reaccionaria en el “corazón del imperio” se está desarrollando un importante movimiento por el socialismo, asentado en la clase obrera, la juventud y los intelectuales disidentes.

 

Con la desaparición de la hegemonía estadounidense dentro de la economía mundial – acelerada por la globalización de la producción – se minó el poder de la antigua aristocracia obrera de base imperial. Este proceso ha originado el resurgimiento de los ideales del socialismo entre parte importante de la clase trabajadora.

 

La Gran Desigualdad, un concepto acuñado por Michael D. Yates, expresa con claridad la situación que están viviendo los sectores populares estadounidenses, el sentimiento de incertidumbre y de ausencia de futuro – que afecta especialmente a la juventud- de hecho ha provocado un aumento dramático de «muertes por desesperación», según los datos oficiales.

 

En resumen, amplias capas de la población están cada vez más enfurecidas por un sistema capitalista que no ofrece perspectivas y como consecuencia ven al socialismo como una alternativa totalmente legítima.

 

Este nuevo escenario no ocurre sólo en Estados Unidos. En otras países del mundo hay fuerzas objetivas con características similares, especialmente en el Sur Global, que soporta una estancamiento permanente, la financiarización de la economía y una brutal destrucción ecológica

 

Al parecer las fuerzas que luchan por el socialismo seguirán creciendo como efecto de la crisis estructural del capital y la polarización de la lucha de clases . Entonces, creo que hay por lo menos dos preguntas que debemos tratar de responder : ¿Qué tipo de socialismo queremos? ¿En qué debe diferenciarse el socialismo del siglo XXI del socialismo del siglo XX?

 

¿Socialismo en Estados Unidos?

Gran parte de lo que se conoce como socialismo en los Estados Unidos – y en otros países de occidente – es la variante socialdemócrata que invariablemente se ha sumado a las políticas liberales de “izquierda” para mantener una economía subordinada al orden existente. En un vano intento los socialdemócratas han pretendido por décadas hacer que el capitalismo funcione “mejor” a través de mecanismos de regulación. Ahora nuevamente siguen esta antigua fórmula…y lo hacen justo cuando los liberales dejan atrás parte de sus postulados y apuntalan su alianza con el neofascismo contemporáneo.

 

En el actual contexto histórico las coaliciones social-liberales están destinados a fracasar. De entrada, los partidos que practiquen estas políticas inevitablemente traicionarán las esperanzas de los pueblos que los encumbró al poder con la “democracia electoral”.

 

Mientras esta rutina se repite, el mundo está asistiendo al crecimiento de un socialismo genuino, articulado básicamente en la lucha extra-electoral y en las  grandes manifestaciones de masas que van más allá de los parámetros del sistema.

 

Los levantamientos populares en Estados Unidos – prácticamente desconocidos desde la Guerra Civil – expresan cabalmente el malestar general de la sociedad. Con la participación de la clase trabajadora, de la juventud blanca y en medio de la pandemia (y de una depresión económica concomitante) las demostraciones de protesta ya han cruzado la línea “del color”.

 

Pero, aunque el movimiento por el socialismo, se haya instalado en en el «corazón bárbaro» del sistema – como resultado de fuerzas objetivas – el proyecto socialista carece aún de una base subjetiva adecuada.

Un obstáculo importante en la formulación de los objetivos estratégicos del socialismo tiene que ver con el abandono de los ideales socialistas/comunistas de pensadores como Karl Marx.

 

Para comprender este problema, es necesario ir más allá de los recientes intentos de la izquierda por abordar el significado del comunismo sobre una base filosófica; una cuestión que ha llevado a tratamientos abstractos de la idea comunista en la última década por Alain Badiou y otros ( por ejemplo en La hipótesis comunista y El horizonte comunista).

 

Más bien, es necesario un punto de partida histórico más concreto, que recupere la teoría de las “dos fases del desarrollo socialista / comunista” que expone Marx en la “Crítica del programa de Gotha” y Lenin en “El Estado y la Revolución”. Un artículo de Paul M. Sweezy ya planteó esta necesidad teórica en  “El comunismo como ideal”, un trabajo publicado octubre de 1963 .

 

El comunismo de Marx como ideal socialista

En la “Crítica del Programa de Gotha”– escrita en oposición al economicismo de la socialdemocracia alemana de Ferdinand Lasalle – Marx distinguió dos “fases” históricas en la lucha por crear una sociedad de productores asociados (comunismo).

 

La primera fase definida como «la dictadura revolucionaria del proletariado», tomaba en cuenta las enseñanzas de la traumática experiencia de la Comuna de París y daba forma a una democracia obrera, que todavía según Marx «tiene los defectos propios de la sociedad de clases capitalista”.

En esta fase inicial, expone el filósofo alemán, se debe producir una ruptura con la propiedad privada capitalista y una transformación de la estructura política del estado capitalista. Como medida provisoria de la transición al socialismo, en esta etapa, la producción y la distribución toman inevitablemente la forma de “cada uno según su trabajo”. Esta imperativo económico hará perdurar durante un tiempo las condiciones de desigualdad del capitalismo.

 

Por el contrario, en la fase posterior, el principio que debe regir pasa “de cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad” eliminando, entre otras cosas, el sistema salarial tal como lo conocemos.

 

Del mismo modo, mientras que la fase inicial del socialismo/ comunismo se requiere la formación de una nueva estructura estatal en la fase superior el objetivo será la extinción del estado, como aparato que está por encima y en relación antagónica con la sociedad.

 

En el comunismo el Estado habrá de ser reemplazado por una forma de organización política que Engels llamó “Comunidad”, porque esta forma política de gobierno debe estar asociada directamente con una modelo de producción de base comunitaria.

 

Para Marx en la fase superior – junto con el control democrático y colectivo de la propiedad- las células constitutivas de la sociedad deben estar organizadas sobre una base comunal y el conjunto de la producción debe estar en manos de productores asociados libremente.

 

En el comunismo, afirma, el trabajo se habrá convertido no sólo en un «medio de vida» y la actividad productiva estará destinada a crear bienes que sean “valores de uso y no sólo valores de cambio”. Será una sociedad en la que “el libre desarrollo de cada uno será la condición para el libre desarrollo de todos”.

 

La abolición de la sociedad capitalista y la creación de una sociedad de productores asociados habrá de conducir al fin de la explotación de clases, la eliminación de las divisiones entre trabajo intelectual y manual y entre la ciudad y el campo. Y deberá superar definitivamente la familia patriarcal que engendra la esclavitud de la mujer.

 

Cuando Marx escribe sobre las condiciones materiales de la nueva sociedad está pensando en un nuevo metabolismo social de la humanidad y de la tierra: “La libertad, en esta esfera, consiste en que el hombre socializado, los productores asociados, gobiernen el metabolismo humano con la naturaleza de manera racional actuando con el menor gasto de energía posible”

 

En “El Estado y la Revolución”, Lenin – reafirmando los argumentos de Marx- describe la primera y segunda fase del comunismo como » una distinción científica entre dos fases del mismo proceso. Lo que Marx habitualmente llama socialismo es la primera fase de la sociedad comunista”

 

Pese que Lenin compartía el análisis de Marx, el ulterior marxismo oficial se volvió rígido y creó dos etapas completamente separadas, colocando la llamada etapa comunista tan apartada de la etapa socialista que está fase se convirtió en una lejana utopía.

 

Partiendo de una concepción rígida y del principio de reparto “según el trabajo de cada uno”, José Stalin llevó a cabo una guerra ideológica contra la idea de la igualdad sustantiva, definiéndola como un «absurdo reaccionario, pequeñoburgués, digno de una secta primitiva de ascetas, pero no de una sociedad socialista organizada”. Esta misma postura iba a persistir, de una forma u otra, hasta  la desaparición de la Unión Soviética con Mijaíl Gorbachov.

Precisamente analizando el proceso de transición socialista /comunista en “El imperativo socialista” Michael Lebowitz  argumentó:

 

“En lugar de una lucha continua para ir más allá de lo que Marx llamó los “defectos heredados de la sociedad capitalista”, la interpretación estándar del marxismo oficial (desde finales de la década de 1930 hasta finales de la década de 1980) introdujo una división de la sociedad post-capitalista en dos ‘etapas’ distintas, determinadas económicamente por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.

Los cambios fundamentales en las relaciones sociales destacados por Marx como la esencia misma del camino socialista fueron abandonados  por un proceso de adaptación a los defectos heredados de la sociedad capitalista. Se olvido que Marx había reclamado un proyecto destinado a construir una comunidad de productores asociados desde el principio, como parte de un proceso continuo – aunque necesariamente desigual – de la construcción socialista”

 

El abandono del ideal socialista asociado con la fase superior del comunismo divulgado por Marx se envolvió en un complejo asunto sostenido por las cambiantes condiciones histórico del momento. Y, finalmente – una vez que el nuevo sistema dejó de ser revolucionario – la transición se empantanó. El resultado fue la formación de una nueva clase social (nomenclatura) que abandonó la idea del socialismo provocando la desaparición de las sociedades de tipo soviético.

 

Según Paul Sweezy, «la propiedad estatal y la planificación no son suficientes para definir un socialismo viable e inmune al retroceso, un socialismo que sea capaz de avanzar a la segunda etapa, hacia el comunismo necesitaba algo más: una lucha continua por crear una sociedad de iguales”.(26)

Para Marx, el movimiento hacia una sociedad de productores asociados era la esencia misma del camino socialista hacia la «sociedad comunista». (27) Pero, desde que el socialismo se estableció en términos más restrictivos la sociedad posrevolucionaria perdió la conexión vital con la lucha dual por la libertad y la necesidad , y por tanto se desconectó con los objetivos a largo plazo del socialismo, con su verdadero significado y su coherencia.

 

Es evidente que debemos tomar como base esta experiencia para construir el socialismo en el nuevo siglo. Esto significa atender con precisión aquellos aspectos del ideal socialista / comunista (con una teoría y una práctica suficientemente radical) como para abordar las necesidades urgentes del presente, sin perder de vista las necesidades del futuro.

 

Si algo nos ha enseñado la crisis ecológica planetaria es que se requiere un nuevo metabolismo social con la tierra, una sociedad de igualdad sustantiva y ecológicamente sostenible (28). (Algunos de los logros de la ecología cubana van precisamente en ese camino según Mauricio Betancourt)

Georg Lukács llamó a la lucha por la sostenibilidad ecológica y la igualdad sustantiva  una “necesaria doble transformación”; de las relaciones sociales entre nosotros y de las relaciones humanas con la naturaleza.

 

Cualquier proyecto emancipatorio debe pasar necesariamente por varias fases revolucionarias, que no se pueden predecirse de antemano. Sin embargo, para tener éxito, una revolución debe buscar hacerse irreversible mediante la promoción de un sistema orgánico dirigido a satisfacer las necesidades humanas sin dejar lado lucha por la igualdad sustantiva y asegurando una efectiva regulación del metabolismo humano con la naturaleza

 

La libertad como necesidad

Al igual que pensaba Hegel, Federico Engels sostiene en el Anti-Dühring que la verdadera libertad está fundada en el reconocimiento de la necesidad. El cambio revolucionario es el punto en que la libertad y la necesidad se encuentran en la praxis concreta.

 

Aunque existe algo así como una necesidad ciega, una vez que se conocen las fuerzas objetivas que mueven la sociedad, la necesidad deja de ser ciega y ofrece el caminos para la acción revolucionaria y la libertad humana. La necesidad y la libertad se sostienen mutuamente en los períodos de cambio social.

 

Para ilustrar este principio materialista dialéctico, Lenin escribió: “ No conocemos la necesidad de la naturaleza que produce por ejemplo los fenómenos meteorológicos. Pero aunque no conocemos esa necesidad, sabemos que existe. Lo que sí sabemos con certeza es que la relación humana con el clima y la naturaleza ha cambiado históricamente de acuerdo con las relaciones productivas que gobiernan nuestras acciones”

 

Hoy en día, el conocimiento de la crisis climática antropogénica y de los fenómenos meteorológicos está sacando a los seres humanos del reino de la necesidad ciega y exigen que la población mundial participe conscientemente en una lucha por la libertad y la supervivencia humana, es decir contra un capitalismo que se ha tornado destructivo y catastrófico.

 

Al respecto – y en el contexto de una severa ruptura metabólica impuesta a Irlanda por el colonialismo británico en el siglo XIX – Marx escribió: “la crisis ecológica se presenta al pueblo de Irlanda como una cuestión de ruina o revolución«

 

En esta era del Antropoceno, la brecha ecológica resultante de la expansión de la economía capitalista está destruyendo el proceso natural de los ciclos biogeoquímicos en todo el mundo. El conocimiento de este proceso objetivo nos apremia a cambiar radicalmente la reproducción metabólica social de la humanidad y del planeta.

 

Visto en estos términos, la concepción de Marx de una “comunidad de productores asociados” no es una concepción utópica o un ideal abstracto, sino es una posición esencial para la defensa de la humanidad del presente y del futuro. Una sociedad de este tipo – comunista- es una necesidad ineludible para que la humanidad mantenga una relación sostenible con el planeta-tierra.

 

Un sujeto que puede ser revolucionario

Pero, ¿dónde está el agente del cambio revolucionario para lograrlo? La respuesta es esta: Pienso que estamos asistiendo al surgimiento de las precondiciones materiales de lo que podríamos llamar un proletariado ambiental global.

 

Poco después de los llamados disturbios Plug Plot (y en el apogeo del Cartismo radical) Federico Engels retrató las condiciones del trabajo en fábricas, el deterioro ambiental, el estado de la vivienda, del suministro de agua, la falta de alimentación y de nutrición infantil. En “La situación de la clase trabajadora en Inglaterra”(1845) el compañero de Marx describió el entorno epidemiológico propio del capitalismo de la época. Engels lo llamó “asesinato social” porque el sistema fabril trajo consigo enfermedades contagiosas que provocaron una gran mortalidad entre la clase proletaria.

 

Bajo la influencia directa de Engels (y también por sus propios estudios epidemiológicos) mientras escribía El Capital, Marx utilizó el término brecha metabólica para explicar la degradación del suelo y las “epidemias periódicas” inducidas por el desarrollo de la economía capitalista.

 

Los análisis de Marx y Engels demostraron que la lucha de clases y los procesos revolucionarios son también consecuencia de las deterioradas condiciones ambientales en el que sobrevive la población trabajadora (esto aconteció en la revolución rusa y china y, sucede en los presentes levantamientos en el Sur Global).

 

Hoy, la persistencia de la epidemia de la COVID 19, nos hace pensar que es probable que se produzcan nuevas situaciones revolucionarias. La combinación de las crisis económicas y ecológicas pueden crear escenarios favorables para la transformación social, siempre y cuando los movimientos sociales trabajen para hacer posible un cambio radical.

 

En este sentido, visto desde un punto de vista global, la cuestión del proletariado ambiental se superpone y es parte de las rebeliones del campesinado ecológico y de los combates de los pueblos originarios.(37) En el actual período de lucha ecológico-epidemiológica y lo que llamamos proletariado ambiental puede llegar a ser una fuerza importante.

 

La terrible realidad impuesta por el imperialismo en la era del Antropoceno probablemente hará que la acción ecológica revolucionaria tenga un lugar destacado en el Sur Global. De hecho “la tríada ( Estados Unidos, Europa y Japón) hace decenios que está usufructuando de la biocapacidad del planeta en un rango superior en cuatro veces al promedio del resto de los países del mundo”. (Samir Amin en “Modern Imperialism, Monopoly Finance Capital, and Marx’s Law of Value “)

 

Dicho de otra manera , el nivel insostenible de consumo del Norte global sólo es viable porque una buena parte de la biocapacidad del Sur está siendo transferida mediante beneficios a los centros capitalistas de la tríada.

 

El desenlace de la permanente e irracional expansión capitalista puede llegar a tener un resultado catastrófico: la extinción de parte de los pueblos del Sur como resultado de la pobreza y de epidemias recurrentes. Sin embargo y mostrando la verdadera cara de los poderosos, en el centro del capitalismo mundial se desarrolla una hipócrita justificación, es una ideología eco-fascista que pretende dar legitimidad a una “solución final” a la “superpoblación”.

 

Basta con mirar nuestra realidad . Los hechos están a la vista: la actual expansión del capitalismo está destruyendo el planeta y la humanidad.

 

Un nuevo sistema de reproducción metabólica social

Poco después de la Revolución Francesa, Immanuel Kant expuso el punto de vista liberal: “la igualdad de los hombres como sujetos coexiste con la desigualdad en las posesiones materiales… Por esto la igualdad de los hombres puede convivir sin dificultades con la desigualdad de derechos específicos”.

 

Para los liberales la igualdad es un derecho meramente formal, ”existe solo en el papel” apostilló Engels. No sólo en lo que respecta “al contrato de trabajo entre capitalista y trabajador sino también en el contrato matrimonial”. (42) Para Marx la  sociedad capitalista estableció el «derecho a la desigualdad, que es el único derecho efectivo para los proletarios».

 

Para Mészáros, la lucha por una una democracia y un igualdad sustantiva es la lucha por una sociedad de iguales. Este enfoque no sólo enfrenta al capital en su “corazón bárbaro”, sino que también se opone a cualquier intento inútil de detenerse a mitad de camino en la transición al socialismo/comunismo.

 

La igualdad sustantiva, es un aspecto incuestionable de la noción del comunismo de Marx, Esta concepción requiere un cambio en las células constitutivas de la sociedad: la nueva organización social que no puede estar fundada por el capital y reforzada por un estado jerárquico, al contrario debe sustentarse en la organización de productores asociados libres y en un estado comunal.

 

Un proceso revolucionario de construcción socialista – entendido como un nuevo sistema de reproducción social – no puede tener éxito sin un “principio orientador” como parte de una estrategia a largo plazo. La planificación socialista y una genuina democracia sólo serán una verdad tangible con la constitución de un poder real en la base misma de la sociedad. Sólo así las revoluciones se vuelven irreversibles.

 

Al reconocer explícitamente la necesidad de un socialismo para el siglo XXI la Revolución Venezolana y Hugo Chávez dio un importante paso y se convirtió inmediatamente en una amenaza al orden imperante.

 

Para Chávez el socialismo del siglo XXI suponía una lucha continua por la igualdad sustantiva y era necesario abolir todas las desigualdades y opresiones (de color, de género, etc) de la sociedad capitalista.

Paul Sweezy subrayó algunos aspectos que deben caracterizar la nueva formación social de los iguales.

“Surgirán necesariamente nuevas formas de trabajo en una nueva sociedad que use la productividad humana de manera más racional. Muchas categorías serán eliminadas por completo (la minería del carbón y el servicio doméstico, por ejemplo) y, en la medida de lo posible, todos los trabajos deben volverse interesantes y creativos.

 

La reducción del enorme desperdicio y destrucción inherente a la producción y al consumo capitalista deberían abrir  un espacio para el empleo del tiempo disponible en forma más creativa”.

En una sociedad de iguales, en la que todos están en la misma relación con los medios de producción y tengan la misma obligación de trabajar y servir al bienestar común, todas las «necesidades» que enfatizan la superioridad de unos pocos (e implican la sumisión de los demás) simplemente desaparecerán y serán reemplazados por las necesidades de seres humanos liberados, que viven juntos en el respeto mutuo y la cooperación …

 

La sociedad y los seres humanos que la componen constituyen un todo dialéctico: ninguno puede cambiar sin cambiar al otro. Y el comunismo como ideal comprende una nueva sociedad y un nuevo ser humano”.

 

Más que un ideal, el comunismo es un principio organizador en el que la igualdad y la democracia sustantiva son lo más importante en el socialismo / comunismo.

 

Distopía capitalista

Pese a las novelas distópicas, es imposible imaginar el nivel de catástrofe ambiental que enfrentarán los pueblos del mundo si no se detiene la destrucción del metabolismo social y de la tierra por parte del capitalismo.

 

Según la Academia Nacional de Ciencias de EEUU, “las tendencias existentes proyectan que unos 3.500 millones de personas vivirán en medio de un calor insoportable en condiciones sólo comparables a las del desierto del Sahara para el año 2070 ”

 

Estas proyecciones se han quedado chicas y no logran captar el enorme nivel de destrucción que caerá sobre la mayoría de la humanidad bajo las prácticas sociales propios del capitalismo. La única respuesta será dejar esa “casa en llamas» y empezar a construir otra, desde ahora.

 

En nuestro siglo el movimiento socialista no sólo es esencial para crear un un futuro mejor, también es una actividad imprescindible para una defensa activa de la población mundial que está enfrentada a la cuestión de la supervivencia.

 

Internacional de Trabajadores y Pueblos

Hoy, un número incalculable de gente está involucrada en el combate contra el gigante capitalista en el ámbito local y nacional. Sin embargo, una vez más, estas luchas dependen de una coordinación a nivel global. Por tanto para avanzar es necesario crear de una nueva organización internacional de los trabajadores y de los pueblos.

 

La Internacional para el siglo XXI no puede consistir simplemente en un grupo de intelectuales comprometidos en debates como las del Foro Social Mundial o, en la promoción de tímidas reformas regulatorias como lo hace la Internacional Socialdemócrata o la recientemente creada Internacional Progresista.

 

Más bien, debe constituirse una organización de los trabajadores y de los pueblos – fundada desde el principio en una fuerte alianza Sur-Sur- para colocar la lucha contra el imperialismo en el centro de la rebelión contra el capitalismo, tal como la consideraron figuras como Chávez y Samir Amin.

En 2011, justo antes de su enfermedad y fallecimiento, Hugo Chávez preparaba el lanzamiento de lo que llamó Nueva Internacional (no una Quinta Internacional.) Su propósito era extender la Alianza Bolivariana a nivel mundial.

 

Mientras tanto Samir Amin, desde el Foro Mundial de Alternativas había contemplado la organización de una Quinta Internacional, pero en julio de 2018 (sólo un mes antes de su muerte) transformó este proyecto en el llamamiento a crear una Internacional de los Trabajadores y los Pueblos. Al hacer esto Amin reconocía explícitamente que una Internacional puramente obrera resulta hoy insuficiente para enfrentar al imperialismo.

 

La Internacional pensada por Samir Amin deberá construir de una alianza de los pueblos del mundo que incluya no sólo de los “representantes del proletariado industrial” sino (y de manera muy amplia) al precariado, a los asalariados de los servicios, a los campesinos, y a todos los sectores sociales oprimidos por el capitalismo moderno. Además, deberá ser una organización (no sólo un movimiento) fundado en el respeto a la diversidad, garantizando la independencia real de partidos, sindicatos y organizaciones populares.

 

La creación de una Nueva Internacional, por supuesto, no puede emerger en medio del vacío, sino que debe articularse dentro y como producto de organizaciones de base, en conjunto con los movimientos anticapitalistas y antipatriarcales.

 

En opinión de Samir Amin, los elementos cruciales para la lucha antiimperialista son  los movimientos de base, los países y partidos que se propongan la desvinculación con el sistema capitalista global y la alianza entre países víctimas de la explotación neocolonial. Hoy estas fuerzas deben unirse al creciente movimiento ecológico global. La lucha universal contra el capitalismo y el imperialismo, insistió, debe caracterizarse por la audacia para romper las coordenadas en los puntos débiles del sistema

 

Para Amin el mundo seguirá gobernado por un sistema caótico que destruirán el planeta sino no somos capaces de construir un proyecto de transformación revolucionaria de la sociedad . Vivimos , hoy, una época de coincidencia de la lucha por la libertad y la necesidad. La elección que tenemos ante nosotros es inevitable: ruina o revolución.

 

*Este artículo es una versión revisada de una video-charla presentada el 12 de julio de 2020 en la sesión de clausura del Séptimo Foro Sur-Sur sobre Sostenibilidad, Cambio Climático, Crisis Globales y Regeneración Comunitaria. La Conferencia fue organizada por la Universidad Lingnan de Hong Kong.

 

 

 

 

Por: John Bellamy Foster

Fuente: https://observatoriocrisis.

jueves, 19 de septiembre de 2019

10 VERDADES SOBRE LOS INCENDIOS EN LA AMAZONÍA QUE DEBES SABER


El mundo observa con horror cómo circulan imágenes de enormes extensiones de los incendios en la Amazonía, pero estos no son incendios forestales comunes. Se propusieron para generar enormes ganancias para algunas compañías multinacionales y los gobiernos burgueses que las apoyan. Es necesaria una acción urgente y la movilización de los trabajadores y activistas de todo el mundo para poner fin a la explotación capitalista que está destruyendo una de las regiones ecológicas más importantes de la Tierra. Esto es lo que necesita saber sobre los incendios y los responsables de ellos:Resultado de imagen para incendio amazonas
1. Los incendios de deforestación han quemado el Amazonas por décadas
Los pueblos que habitan el Amazonas han sufrido la destrucción de la selva tropical durante décadas. La dictadura militar brasileña de 1964-1985 confiscó 6 millones de hectáreas de tierras de poblaciones indígenas, en parte para construir la inmensa carretera trans-amazónica. Se utilizaron incendios forestales para limpiar la tierra, desplazar a sus habitantes ancestrales y construir ranchos y granjas de ganado. Desde el principio, compañías multinacionales como McDonald’s estuvieron involucradas en esta devastación, financiando proveedores que destruyeron y continúan destruyendo grandes extensiones de la selva tropical para cultivar productos como la soja en grandes cantidades para la exportación.
2. Los incendios en la Amazonía han aumentado en un 85% bajo el gobierno de Bolsonaro
El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien se hace llamar “Capitán Motosierra”, pronunció un discurso incendiario contra la protección del medio ambiente, sin duda en un llamamiento a los productores agrícolas y ganaderos que constituyen una parte fundamental de su apoyo. En el Congreso, el poder de los representantes rurales está vinculado al agronegocio (la mayoría de ellos son miembros del Movimiento Democrático de Brasil) y es una fuerza decisiva en el gobierno. Cuando llegó al poder por primera vez, Bolsonaro dijo muy claramente a este sector: “este gobierno es suyo” y ha cumplido esa promesa. La ministra de Agricultura de Bolsonaro, Tereza Cristina, proviene de este mismo sector. Tanto el presidente como su administración se han pronunciado en contra de tomar medidas de protección forestal y han favorecido una mayor comercialización del territorio amazónico. Incluso el Ministro de Medio Ambiente de Bolsonaro, Ricardo Salles, defiende esta política. En la última década, los incendios forestales han aumentado constantemente, y hasta ahora en 2019, ha habido más de 70,000 incendios. Sólo en agosto hubo más de 30,000 incendios.
3. Los gobiernos anteriores también dejaron que los agronegocios interfieran en la cuenca del Amazonas
Los gobiernos del PT (Partido de los Trabajadores de Brasil) también favorecieron los agronegocios. Por ejemplo, una serie de reformas a la Ley Forestal, aprobada por el gobierno de Dilma Rousseff, permitió la amnistía para los responsables de la deforestación ilegal y redujo el número de áreas protegidas en la selva y la sabana. La ex presidente autorizó a las compañías mineras alemanas a operar en la región antes de que fuera derrocada por el golpe de estado institucional. En Bolivia, el presidente Evo Morales, a pesar de su retórica a favor de los derechos de los pueblos indígenas, respaldó la quema de la Amazonía con una ley que autoriza la tala “controlada” y la quema de bosques en áreas privadas y comunitarias.
4. Un puñado de compañías multinacionales están ayudando a destruir el Amazonas
Bolsonaro y la burguesía agrícola de Brasil no son los únicos que quieren destruir la selva para sus empresas capitalistas. Importantes compañías imperialistas también están detrás de la deforestación: Credit Agricole y BNP Paribas (Francia), grupos financieros como Blackrock y Capital Group (Estados Unidos), y compañías farmacéuticas como Johnson & Johnson también tienen negocios en el área. Otras compañías multinacionales responsables de hacer negocios con esta devastación son los productores de granos; Cargill, Bunge y Archer Daniels Midland (ADM) controlan el 60% de la industria de la soja en Brasil y se benefician directamente de los incendios forestales, al igual que las empresas agroquímicas como Monsanto y Bayer. Francia y Alemania también tienen intereses directos en la minería en la región. La participación de estas compañías revela la hipocresía de la aparente oposición a las políticas de Bolsonaro por parte de gobiernos como el de Emmanuel Macron en Francia. El capital imperialista gana millones al incendiar el Amazonas.
5. El “capitalismo verde” no salvará las selvas tropicales
El Amazonas se ha convertido en un territorio en disputa para diferentes sectores capitalistas; Algunos de ellos utilizan la retórica de la protección del medio ambiente para describir sus negocios en la región, pero todas estas empresas están interesadas en la explotación de los productos básicos en la cuenca del Amazonas. Producen madera certificada, productos regionales y ecoturismo, todo lo cual afecta al medio ambiente. Además, estas empresas “verdes” también buscan créditos de carbono, lo que les permite obtener beneficios económicos si muestran procesos de producción más amigables con el medio ambiente. Las corporaciones vinculadas a las empresas farmacéuticas y cosméticas exigen una Amazonía “controlada”, que les permitirá patentar sus productos y utilizar regularmente los recursos proporcionados por los bosques. Roche, Bayer, L’Oreal, Unilever, son solo algunos de estos tipos de empresas. Los materiales primarios que extraen con solo regulaciones básicas les garantizan nuevos productos para un público interesado en productos naturales o “éticos”.
6. Más de un millón de vidas indígenas están en peligro
Los casi 350 pueblos indígenas que habitan la cuenca del Amazonas en Bolivia y Brasil están sufriendo las devastadoras consecuencias de la deforestación. No solo son víctimas de la inhalación de humo y las quemaduras causadas directamente por los incendios forestales, sino que también son víctimas de las enfermedades propagadas en el área, como la gripe y el sarampión, y del fraude de los estafadores que falsifican documentos para vender tierras indígenas a otros capitalistas. La construcción de presas y rutas en la jungla también los obliga a abandonar sus hogares. Algunos grupos, como el pueblo Awá, están en grave peligro de desaparecer por completo. Los que sobreviven a este desplazamiento viajan a través de la jungla para ganarse la vida cazando y pescando. Posteriormente, muchos de ellos son perseguidos por mercenarios contratados por terratenientes para proteger el territorio tomado de los pueblos indígenas por la fuerza. Estos asesinos a sueldo han asesinado a numerosos activistas ambientales a lo largo de los años.
7. Los incendios tienen consecuencias ambientales desastrosas
La gran cantidad de territorio quemado en la selva amazónica tendrá efectos drásticos en el medio ambiente. Para comenzar, los árboles en la región producen el 20% del oxígeno total en la atmósfera. Su destrucción puede acelerar rápidamente el calentamiento global y aumentar la temperatura general del planeta.
La sequía y el calentamiento serán muy duros como resultado de un aumento en la temperatura general del área, generando nuevas fuentes de fuego en otros territorios afectados. Otro efecto directo de los incendios es la pérdida de muchas especies de flora y fauna, cuya cruel consecuencia se puede ver en las imágenes de animales muertos, quemados vivos y desplazados de sus hábitats. Además, el dióxido de carbono y otros compuestos químicos emitidos por el fuego acelerarán el efecto invernadero.
Como consecuencias indirectas de los incendios, el equilibrio hídrico de la Tierra cambiará: con la acumulación de gases de efecto invernadero de la quema de árboles, se retiene más y más energía en la atmósfera. Esto provoca un calentamiento de la temperatura de la tierra, los océanos y la atmósfera, lo que contribuye al derretimiento de las superficies de hielo y la evaporación de los cuerpos de agua existentes.
Los científicos latinoamericanos han explicado que no es posible predecir completamente los efectos de los incendios, pero sí saben que los incendios indudablemente darán lugar a una profunda transformación en el suelo y el medio ambiente.
8. Los incendios ponen en riesgo la salud de las personas más pobres
Los habitantes de la Amazonía y sus ciudades circundantes también sufren consecuencias para la salud como resultado de los incendios. Los problemas respiratorios, la pérdida de oxígeno en la sangre y las enfermedades cardíacas están aumentando rápidamente en la región. El denso humo de los incendios afecta principalmente a las familias más pobres de las áreas afectadas, que viven en casas con poca ventilación y no pueden darse el lujo de huir de los incendios. A medida que continúan los incendios, las fuertes disminuciones en la calidad del aire afectarán directamente a las familias trabajadoras, en particular a los niños, que no pueden pagar la atención médica adecuada. Además, la sequedad y el aumento del calor de los incendios ponen a las casas en riesgo de incendiarse y a las familias en riesgo de ser desplazadas.
9. La Amazonía no es la única región destruida por los agronegocios
La magnitud de los incendios en la Amazonía está causando una grave crisis, pero no es la única área donde se está utilizando la deforestación casi no regulada para generar miles de millones de dólares en ganancias. Otros bosques están en grave riesgo, como el bosque siberiano, donde ya se han destruido 2,5 millones de hectáreas. Lo mismo es cierto en vastas regiones del sudeste asiático, donde el 71% de los humedales característicos de la región se perdieron para liberar tierras para la lucrativa industria del aceite de palma, utilizada para alimentos y cosméticos.
10. Manifestaciones en todo el mundo piden la protección de la Amazonía
En toda América Latina y en todo el mundo, ha habido varias manifestaciones importantes que han denunciado los incendios del Amazonas y el papel que los gobiernos y las corporaciones han jugado en la destrucción de esta región. El movimiento juvenil que organiza el #FridaysForFuture, así como miles de otras personas en todo el mundo, protestaron fuera de las embajadas brasileñas para exigir medidas urgentes contra estos incendios devastadores. Se espera que cientos de miles de personas en todo el mundo participen en las huelgas climáticas mundiales en septiembre. Muchos están de acuerdo en que los gobiernos y las empresas capitalistas involucradas en la región son responsables. Una respuesta colectiva de la clase trabajadora y la juventud, los pueblos indígenas y los campesinos afectados por esta terrible destrucción es la única forma de terminar con el exterminio de pueblos enteros y la devastación del medio ambiente.



Fuente de la Información: https://www.ecoportal.net/paises/10-verdades-incendios-amazonia/

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